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Capítulo 25: Marcus Garvey Prophecy say. 2ª Parte

Posted on 14 Noviembre 2013 in General by lupo

Tod@s en la comunidad reggae conocen o deberían conocer la figura del Black Moses, el gran revolucionario panafricanista jamaicano que predicó que algún día un Rey Negro sería coronado para redimir a los pueblos africanos sobre la tierra, dando nacimiento a la leyenda rastafari de la Santísima Trinidad: Emmanuel-Selassie-Garvey, donde Emmanuel es su Dios negro, Selassie su Jesucrito en la Tierra y Garvey su profeta. Coincidiendo con el 25 Aniversario de la FOJA (Federación de Organizaciones Juveniles Africanas) de inspiración garveyita y cimarrona que se celebra los próximos 16 y 17 de Noviembre en Madrid, con un gran encuentro llamado Conferencia de la Juventud Afroeuropea, en la que se rendirá especial tributo al centenario de la visita de Marcus Garvey a España en 1913, ha llegado el momento de revisitar la figura del gran “Starliner” y de paso desmontar algunos tópicos y mentiras sobre su colosal figura. Así que, si lo desean, suban a bordo, Back-to-Africa!.

Marcus Garvey1

NOTA DEL AUTOR.- Debido a la extensión del reportaje y la importancia del personaje he decidido editarlo en dos partes, que se publicarán con una separación de solo 15 días, pero anticipando el sumario de ambas para mantener la coherencia entre las mismas. Seguramente en la primera parte no encontréis tanto reggae y tanta Jamaica como en la segunda, pero sin estos apuntes, resulta imposible comprender su trascendencia todavía hoy.

SUMARIO PARTE 1:

MARCUS GARVEY: SINDICALISTA Y HOMBRE DE ACCIÓN

MARCUS GARVEY: EL FILÓSOFO NACIONALISTA Y EL FASCISMO

MARCUS GARVEY: EL BUSINESS MAN Y LA BLACK STAR LINE

SUMARIO PARTE 2:

MARCUS GARVEY: EL POLÍTICO Y LA TRAICIÓN

MARCUS GARVEY: JAMAICA Y LOS RASTAFARIS

MARCUS GARVEY: INFLUENCIAS EN EL NACIONALISMO NEGRO

TOP 10 RASTA TRIBUTE CLASSIC TUNES

 

2ª PARTE

 Algunos amantes del reggae y la cultura jamaicana se han preguntado a raíz de la 1ª parte de este texto (http://nattyindered.reggae-blog.net/?p=397&preview=true), cómo es posible que el principal héroe nacional de Jamaica, con bustos, museos y plazas en su honor en distintas partes del mundo, pudiera ser supremacista racial e imperialista. Otros directamente han preferido ignorarlo como si fuera una ensoñación del pasado que en nada afecta a su turismo cultural por la Isla que dicen adorar, cuando no simplemente saquear. Para unos y otros sería conveniente recordar que si Garvey es considerado Profeta o visionario no sólo se debe a su universalización de la identidad negra de la que se carecía hasta entonces y a su visión del rey negro rendentor, sino por ser el primero en abogar directamente por la emancipación mental y espiritual del negro, más allá de la auto-complacencia en el papel subordinado que las razas dominantes habían instalado entre sus propias gentes. A Bob Marley se le recuerda hoy justamente por ser el altavoz mundial de ese mensaje, más allá incluso que por sus canciones de éxito. Tal vez, esta 2ª parte del texto ayude a comprender mejor el valor de su figura por encima de clichés de corrección política y generacional.

 

MARCUS GARVEY: EL POLÍTICO Y LA TRAICIÓN

Aunque tras el enorme revuelo mediático de la primera Convención de la UNIA en 1920, sus ecos no se habían apagado, en 1921 la ruina de la Black Star Line y la evidencia de que los viajes de pasajeros a África probablemente no llegarían jamás, para Garvey y la UNIA, con un programa político más amplio que ese instrumento concreto, sus efectos no se notaron. La organización continuó en efervescencia, The Negro World siguió saliendo con puntualidad, los donativos de 5 dólares siguieron solicitándose, los cupones de la Black Star Line siguieron vendiéndose en una prueba de que el proyecto no se abandonaba, sino que tan solo se retrasaba, como tantas veces antes le había ocurrido en su acción política y la organización llegó a contar con 6 millones de hombres en 1.922.

Marcus Garvey9

Garvey, elegido Presidente provisional de la nación de la “nueva” África en la exitosa Convención de la UNIA de 1.920, estaba con el agua al cuello un año después. Sus enemigos políticos, blancos y negros, estaban consiguiendo estigmatizar su movimiento con la acusación de que eran hostiles a las demás razas, empezando por los negros descafeinados y elitistas de W.E.B. Du Bois y la integracionista NAACP. No en balde el primero había descrito públicamente su carácter como “dictatorial, dominante, vanidoso ordinario y altamente sospechoso” y la segunda lo tildaba directamente en 1923 como “loco paranoico”. Su antiguo mentor el egipcio Dusé Mohamed Alí decía de él en su propia autobiografía que tenía complejo de Napoleón.

Marcus Garvey2Así que Garvey se afanaba en explicar a quien quisiera oírle que su autoafirmación del “New Negro” que ya no sería más condescendiente con el papel en la sociedad, que otros les habían impuesto, su obsesión con la pureza de las razas y su censura de la mezcla racial no se debía al odio entre razas, sino a la constatación histórica de que la raza negra nada podía esperar de permanecer en países de población mayoritaria blanca, que jamás habían tenido la más mínima intención de proveer sus necesidades en igualdad de condiciones y no estaba dispuesta a cesar en su explotación sobre el negro que tan rentable le resultaba. Tanto es así que en Septiembre de 1924, la UNIA dirigió una petición al Presidente republicano Coolidge en nombre de 4 millones de negros americanos solicitando ayuda y permiso para abandonar América y colonizar Liberia como cabeza de playa del establecimiento de la “nación” africana. Solo desde la separación territorial de las mismas, cada una conservando sus rasgos de identidad, podrían convivir en paz y armonía, aunque avisaba a los negros americanos poderosos de que en la nueva África que él presidía, los clichés aristocráticos del mundo blanco no serían tolerados:

“Será inútil, como se dijo antes, para los negros pretenciosos dejar América y las Indias occidentales para ir a África pensando que tendrán posiciones privilegiadas para imponer sobre la raza esa bastarda aristocracia que ellos han tratado de mantener en este mundo occidental a expensas de las masas. África deberá desarrollar una aristocracia por sí misma, pero deberá estar basada sobre el servicio y lealtad a la raza. Dejemos que todos los negros trabajen para cumplir este fin. Siento que es sólo una cuestión de unos pocos años más antes que nuestro programa sea aceptado, no solamente por unos pocos hombres de estado de América que están interesados en esto ahora, sino por los hombres de los estados más fuertes del mundo, como la única solución para el gran problema de la raza. No hay ninguna otra manera de obviar las amenazas de guerra entre las razas que amenazan asolar a toda la humanidad, lo cual ha sido profetizado por los más grandes pensadores del mundo, no hay ningún método mejor que distribuir a cada raza a su propio hábitat.”

 Un pesimismo racial propio de la época entre pensadores y políticos de todas las latitudes, sobre la confrontación racial final que, en las llanuras africanas, Garvey había anunciado solemnemente en 1919, y que se afirmaba sobre las continuas revueltas raciales y la consiguiente brutalidad policial desde 1917 en St. Louis, Houston, Knoxville, Washington D.C. y Chicago, y que aún se agudizaba más con la propia división interna entre los negros en USA, de los que tanto se quejaba:

“El traidor de las otras razas es generalmente confinado al individuo mediocre o irresponsable, pero, desafortunadamente, los traidores entre la raza Negra son encontrados generalmente entre los hombres altamente situados en la educación y en la sociedad, los compañeros que se llaman a sí mismos líderes.”

 Ante tanto ataque y sabiendo de las envidias que despierta su enorme popularidad, el Black Moses como se le conoce en la prensa de todo el mundo por entonces, multiplica su actividad política y diplomática, y en 1921 y 1922 celebra las siguientes Convenciones de la UNIA que aparecen como una reivindicación de poderío autosuficiente. Forma una guardia de corps militarizada, la Legión Africana, de la que es su Comandante en Jefe y con la que desfila por Harlem en carruajes con su escenografía mitad marina-mitad imperial al estilo “mariscal” de Napoleón Bonaparte y se rodea de grandes cargos para su Gobierno africano virtual, como en la famosa foto de la Convención en la que aparece flanqueado por el Potentado Gabriel M. Johnson de Liberia y el Diputado Supremo de Sierra Leona G.O. Marke.

Marcus Garvey3

Es en esa conferencia donde anuncia la creación de la Universidad Booker T. Washington para promover la educación de los líderes negros de la UNIA. Aunque su caída en 1923, frustrará el intento, como político pertinaz que era no abandonará el ideal y en 1938 entre Canadá y Londres, activará la luego famosa “Escuela de Filosofía Africana” basada en la enseñanza por correo, y presencialmente en Toronto con 11 discípulos iniciales, donde se negaba la formación tradicional blanca, y por el contrario se afrocentraba el pensamiento, sobre objetivos que mucho más tarde, en la Barcelona de 1996, el sudanés Ras Babi tradujo y actualizó como “re-ubicación psicológica determinada por los símbolos, motivos y rituales; compromiso para resituar el lugar de los africanos en cualquier fenómeno social, político, económico o religioso con implicaciones para las cuestiones de sexo, género y clase; defensa de los elementos culturales africanos para que sean históricamente válidos en el contexto del arte, la música y la literatura; reivindicación de la centralidad africana, de la agenda y el compromiso del refinamiento léxico que elimina términos peyorativos sobre los africanos o de otras personas y reivindicación de las fuentes históricas para revisar el texto colectivo del pueblo africano

Pero la semilla de la traición que planeó siempre sobre su figura política no terminó de hundir a Garvey. Desterrado en Diciembre de 1927 a su Jamaica natal vía Panamá, no existen evidencias reales de que Du Bois y la NAACP hicieran algo más que alentar y aprovecharse del clamor americano contra su imagen de radical, pese a las acusaciones garveyitas de que influyeron personalmente en el Presidente Coolidge para tomar la decisión de su deportación. En cambio, su defenestración americana agrietó la vanidad dentro de la UNIA y sus distintas facciones acabaron desmembrándose y aun desvinculadas de la recién refundada UNIA jamaicana, acabaron ahogándola económicamente.

 

Marcus Garvey4Fred E. Toote, el cabecilla de la rama de Nueva York y director financiero de la organización, fue públicamente reprobado en la 6ª Convención anual de la UNIA ya celebrada en Jamaica en 1929, tras el escándalo de la Black Star Line y el fraude postal que condujo a Garvey a su caída.  Distintos enfrentamientos armados se produjeron entre el jefe de la “Tiger Division” de Chicago, William Wellington y el “Garvey Club” de Nueva York. La insumisa y carismática líder de Miami, Adorkor Kofey fue asesinada en un mitin por dos pistoleros a los que sus seguidores relacionaban con la Legión Africana leal a Garvey, uno de ellos linchado por la multitud. El responsable de la división de Cincinnatti (Ohio) William Ware, despechado por unos supuestos préstamos no devueltos, hizo de su vida una cruzada hasta conseguir a mitad de los años 30 el bloqueo postal definitivo en USA de los donativos a la UNIA, que ahogó financieramente sin remisión a la organización jamaicana. Y lo peor, el otrora Gran Potentado de Sierra Leona, G.O. Marke persiguió judicialmente hasta Jamaica a la UNIA reclamando la devolución de sus inversiones en USA, al punto de que en 1929 los tribunales le dieron la razón, y ello amenazó con diezmar la reputación y las finanzas de Garvey en su propia Isla, cuando se ordenó judicialmente subastar todas las propiedades de la UNIA en Kingston y Garvey trató de impedir que nadie pujara por sus bienes, alegando que la subasta era ilegal y una conjura de la justicia colonial corrupta para acabar con su movimiento político.

 

MARCUS GARVEY: JAMAICA Y LOS RASTAFARIS

Una vez en Jamaica, Garvey no pierde el tiempo, tras una gira por Europa y América en 1928 que acaba nuevamente con su deportación desde Canadá. Aunque recibido inicialmente como un héroe nacional, tirón que aprovecha para celebrar a bombo y platillo, nada menos que en el céntrico Edelweiss Park un 1 de agosto de 1.929, la Convención que marcaría el punto y aparte con las delegaciones norteamericanas, tiene que enfrentarse además con otro poder blanco añadido: la administración colonial. Consciente de que entonces debe diversificar su actuación política y acto seguido, funda el primer partido político enteramente negro de la Isla, el PPP (People’s Political Party). Siguiendo su misma estrategia editora de siempre funda además el semanario “Black Man” para combatir al “Daily Gleaner” que representaba los intereses de las clases medias y acomodadas y en 1932 el diario vespertino “The New Jamaican”, traslación local de su ideal del “New Negro” de sus tiempos álgidos de Harlem con la UNIA.

Aunque la Convención de Edelweiss Park había despertado más curiosidad morbosa que aceptación entre la población local, gracias al apoyo de las clases más pobres y parte de los asentamientos de desheredados del campo que ya habían empezado a hacinarse en “Back-o-Wall”, aunque aún no identificados directamente como rastafaris, resulta elegido en la 2ª mitad del año 29 para un cargo en el Consejo Municipal. No llega a ocuparlo. Acaba en la cárcel durante 3 meses acusado de lenguaje inapropiado tras un editorial muy ofensivo contra la justicia jamaicana que había permitido la subasta de parte de los bienes de la UNIA a instancias de G.O. Marke. El cargo electo queda vacante y cuando sale, el Consejo trata de impedir su proclamación, lo que provoca otro incendiario editorial de Garvey en titulado “The Vagabonds again” en el que acusa a sus rivales políticos de trampear con los vagabundos y con sus propios seguidores a cambio de un plato de arroz con frijoles para comprar las elecciones. Le cuesta 6 meses más de cárcel y perder mientras tanto las elecciones legislativas frente a su rival del distrito, el hombre de negocios blanco George Seymour-Seymour en 1930.

Comienza allí a moldearse la leyenda jamaicana a la que tanto se ha cantado en la historia del reggae sobre el “Poor Marcus” traicionado (“dem never loved/never loved/never loved/ Poor Marcus” que decían Mighty Diamonds o Johnny Clarke entre otros muchos, traición personalizada en el siempre cruel imaginario popular en las figuras de su chófer y guardaespaldas Bag-O-Wire y una desconfiada secretaria suya, además extranjera, apodada Mother Muschett.

Las trabas al PPP y los continuos impedimentos a su reconocimiento legal e institucional hacen que Garvey vire en los años 30 sus objetivos y hasta 1935 en que ya sin recursos económicos como organización, emigra a Londres, sus actividades en la Isla se re-direccionen desde el enfrentamiento radical contra la administración colonial de su regreso hacia posiciones más sociales y de mediación en favor de los pobres tratando de mejorar sus condiciones. Aunque la mayoría de los historiadores no le han concedido el mérito que tiene, en 1931 funda la “Edelweiss Amusement Company” consciente de que la configuración del “new jamaican” como “new negro” pasa por desvincular la tradicional habilidad caribeña para la música y el entretenimiento de la influencia de la Iglesia, que hasta entonces moldeaba férreamente todos los aspectos culturales de la población local.

Y esto nos lleva a la relación con los rastafaris, mucho más mitificada de lo que en realidad corresponde. Como es sabido, la profecía del rey negro coronado que Garvey aireó a finales de 1927 tras salir de la prisión de Atlanta, aunque otras voces hablan de que su asociado en la UNIA, James Morris Webb, ya había hecho una profecía muy similar desde Nueva York en 1921, había calado profundamente en el subconsciente jamaicano.

Marcus Garvey5

Y aunque desde muchos puntos de vista y lugares en el mundo, la doctrina de Garvey y sus consignas (“Back to Africa”, “Africa for Africans”, etc.) era seguida desde 1.916 como una religión, sin embargo Garvey siempre fue seglar aunque hablara de Dios y desconfiado de las religiones, a las que consideraba un freno en la urgente emancipación del negro exitoso que preconizaba, lo que le hizo chocar continuamente con “otros” religiosos negros, especialmente en Jamaica.

Uno de los ejemplos más claros fue el de Robert Ahtlyi Rogers, el fundador de la “Afro-Athlican Constructive Gaathly” y autor de la legendaria “Holy Piby”, la biblia negra que articuló la divinidad de Etiopía basándose en la figura de Garvey como uno de los tres profetas, y líder piadoso de su redención para la negritud universal, y que junto al “Royal Parchment Schroll of Black Supremacy” del Reverendo Fitz Balintine Pettersburgh, son considerados como los textos fundacionales del rastafarismo. Sin embargo en 1921 Garvey había ya declarado que no tenía tiempo para enseñar religión, y ello hirió mortalmente a Ahtlyi Rogers, que en la Holy Piby acaba disculpándole, aunque negándole la condición inicial de apóstol del siglo XX en el siguiente salmo: “And it came to pass that the word of the Lord came to Athlyi saying, blame not this man, for I the Lord God, hath sent him to prepare the minds of Ethiopia’s generations, verily he shall straighten up upon the map [of life]”. [The Holy Piby, p. 23]

Otros rastafaris fundacionales se encontraron en un momento u otro con la indiferencia de Garvey, pese a haber crecido bajo la influencia directa de su movimiento panafricanista. Sobre 1930, H. Archivald Dunkley en Port Antonio con su “King of  Kings Ethiopian Mission”, Joseph Hibbert con su iglesia Copta-Etíope y sobre todo Leonard Percival Howell, considerado con justicia “El Primer Rasta” (aunque con permiso de Alexander Beward y su influyente seguidor Robert Hinds), esparcieron por la isla la vinculación del Kebra Negast sobre la leyenda de la tierra de reyes del Rey Salomón y la Reina de Saba con el sueño de una patria irredenta para los africanos que había proclamado el visionario Marcus en los años 20, mientras Garvey chocaba aquellos días contra las autoridades coloniales en su terreno institucional. Sin embargo, la UNIA, que había nacido al calor de la 1ª Guerra Mundial, tenía el inequívoco sello urbano de la incipiente burguesía negra y las clases medias y trabajadoras, mientras que los rastafaris congregaban sobre todo a los aldeanos y el medio rural emigrado a Kingston, así que no resultaban muy atractivos para sus seguidores.

A diferencia de los dos primeros, que se trasladaron rápidamente a Kingston para sus prédicas, Leonard P. Howell que había viajado por el mundo desde USA a África (escribió su recordada “The Promised Key” en Ghana, aunque fue acusada de plagiar la “Holy Piby”), y que aseguraba haber estado presente en la coronación de Ras Tafari Selassie en 1.930, era de Clarendon y al regresar a la isla en 1932 rápidamente comprobó que la emancipación de la esclavitud no solo no había supuesto ningún adelanto, sino que como al terminar la Guerra Civil en América, los jamaicanos habían tenido que emplearse en los mismos puestos que tenían como esclavos pero a su propia suerte. Así que trabajando desde el campo se granjeó rápidamente la mayor popularidad entre los aldeanos y desarraigados que en oleadas recorrían la Isla en la desesperanza de la miseria y la enfermedad, más aún tras el huracán de 1933.

Pero su ideal de auto exclusión del sistema y su enfrentamiento radical con el Rey Jorge V al que negaba lealtad y sustituía junto con sus seguidores por el culto a Selassie, al que divinizaron, incluso antes de refugiarse en el Pináculo de St. Catherine, acabó chocando con la UNIA de Garvey, que repetidamente le desautorizaba desde el semanario “Black Man”, dada que esa auto exclusión de todo sistema, no encajaba en un programa político tan estructurado como el suyo, y más cuando Howell aseguraba que en 1934 Selassie vendría a la Isla a liberar Jamaica.

De hecho, Garvey que había enviado un cable a Selassie desde el “Negro World” en Nueva York para honrar oficialmente su coronación, y que saludó desde las páginas de “Black Man” el advenimiento del Emperador no sólo como símbolo de dignidad y autoafirmación africanista, sino sobre todo, una vez descartada la idea inicial de colonización de Liberia, como esperanza de modernización, refugio y solidaridad para todos los negros del mundo, (algo que no se produjo hasta 1948 con la donación de los famosos 500 acres de Shashamene a través de la Ethiopian World Fedaration), veía a Selassie como un hombre de estado clave en su diseño panafricanista, vista la expectación levantada entre la aristocracia europea por su coronación, y no como una deidad, en la forma en que los rastafaris lo divinizaban.

Tal vez por ello y porque esa concepción de la Biblia que realizaban los rastas encarnando físicamente en la Tierra los papeles de Dios y de Jesucristo, chocaba frontalmente con su propia interpretación del texto sagrado mucho más ortodoxa, la UNIA prohibía a los seguidores de Howell vender retratos de Selassie a las puertas de su Cuarteles Generales en Edelweiss Park y desautorizaba su doctrina con frecuencia desde sus periódicos, aunque se rigiera por el slogan garveyita de “One God, One Aim, One Destiny”.

Pese a que un report del Jamaica Times de 1934 informa que en la Convención de la UNIA de aquel año, Garvey habló de los rastas con “contención”, la propia figura de Haile Selassie no mereció tampoco mucho más que la indolencia de Garvey, cuando no su desaprobación.

Aunque el propio Garvey teatralizó en el Kingston de 1930 la coronación del “Ras” en una obra de 3 actos con iconografía imperial, “The Coronation of an African King”, que reproducía la estética “napoleónica” de sus Congresos de 1921 y 1922 en Nueva York, y  uno de los periódicos garveyitas “The Plain Talk” estaba dirigido por el representante personal de Selassie en EE.UU., el Dr. Malaku Bayern, que fue el encargado de fundar la “Ethiopian World Federation” y que incluyó entre sus fundadores en la delegación jamaicana a Archibald Dunkley y Joseph Hibbert; especialmente a partir de la invasión italiana de fines de 1934 y la huida a Londres de Makonnen, y hasta 1.937-38, Garvey no paró de arremeter contra el Ras cobarde que había abandonado a su pueblo a merced del diablo blanco invasor profanando a la madre África primigenia, mientras actuaba solo al servicio de sus amigos europeos. Sin duda su continua crítica del papel de Selassie acabó diezmando el seguimiento en otros tiempos incondicional del que Garvey disponía en la Isla.

En 1937, en un artículo significativamente titulado “The Cold Truth” afirmaba que “con todas sus religiones y su filosofía, el más potente factor de la civilización mundial es su materialismo austero, a través del que las razas y los individuos se ven a sí mismos entronizados, garantizados y protegidos por la fuerza de sus propios logros en política, industria, comercio, educación y en general en el campo de la economía”.

Marcus Garvey6

Pero lo pretendiera o no, gran parte de la compleja cosmovisión panafricanista de Garvey quedó indeleble en el subconsciente jamaicano hasta hoy y en particular en casi todos los movimientos rastafaris de la época, incluso tras su muerte en 1940.

A finales de esos mismos 40, los 5 auto-proclamados líderes de la Youth Black Faith, con Brother Taf y Wato a la cabeza, desde Trenchtown donde varios de ellos vivían, renovaron la tradición rastafari del campo entre los asentamientos urbanos de Kingston, desde Back-O-Wall a Ackee Walk, y son sobre todo recordados por haber introducido el rito nazareno de Sansón que dio lugar al nacimiento de los dreadlocks y las barbas, la yerba sagrada como uso ceremonial y popularizar el rito del “nyabinghi” para la meditación comunitaria. Pero en realidad, conforme los campamentos iban creciendo, la Congregación se empezó a organizar reproduciendo los esquemas de autogobierno de Garvey en la UNIA con sus “warriors” o “bonogee” y distintos ministros, hasta su escisión entre la Casa de los Dreadlocks (más agresivos) y la Casa de los Combsomes (que dejó de existir con el tiempo).

Más sofisticados y con un mayor sentido de comuna cerrada y espiritual, seguidores ortodoxos del Profeta Melquisedech, los Bobo Dread del Prince Emmanuel (luego King con su esposa Queen Rachel) formaron una congregación patriarcal separada de los dreadlocks originales hasta 1968 en Ackee Walk, antes de instalarse definitivamente en Bull Bay donde todavía residen, que adoptó inmediatamente a Garvey en su Holy Trinity, inmortalizando definitivamente al Black Moses en el rastafarismo, donde Selassie es el rey, Emmanuel el predicador y Garvey el profeta. El recogimiento que simboliza el turbante sobre los dreadlocks, que tan de moda volvió a ponerse en los 90 con la llegada del “conscious reggae” y aun hoy día en medio mundo, refleja el apartamiento místico y espiritual de Babylon, a diferencia de Garvey que lo combatía con sus mismas herramientas, y justifica porqué los verdaderos Bobo se refieren a la música reggae como maléfica o muerte, pues forma parte del mismo sistema blanco imperante en Kingston y en el resto de la sociedad jamaicana de la que se alejan, ya que la música, más allá de las letras, promueve un mensaje físico y pecaminoso opuesto a la espiritualidad.

Finalmente ya en los 60 Mortimo Planno, otro vecino de Trenchtown, emparentó las tradiciones rastas, amharicas y garveyitas con la generación de Bob Marley y Burning Spear y lo que conocemos como “reggae music”. Esta es probablemente la primera grabación en vídeo de un ritual rastafari en la historia, registrada en 1969 en “The Dungle”, donde se conservaba la sede de la Ethiopian World Federation en Jamaica


 

MARCUS GARVEY: INFLUENCIAS EN EL NACIONALISMO NEGRO

 Contrariamente a lo que Du Bois y la NAACP esperaban con la deportación de EE.UU. de Marcus Garvey, el garveyismo no solo no desapareció sino que se convirtió en la más formidable inspiración para la resistencia africanista a los dos lados del Atlántico enterrando completamente las tesis elitistas e integracionistas entre el siguiente nacionalismo negro.

En 1.933, una oscura escisión de la milenarista “Iglesia Americo-Musulmana de la Ciencia” a cargo de un seguidor garveyita llamado Elijah Poole dio lugar a la génesis de la todavía hoy influyente “Nación del Islam”. Desde el púlpito, y rebautizado como Elijah Mohammed recogió las tesis más radicales de Garvey sobre la supremacía negra por medio de la religión y la cosmovisión de la esencia degenerada de la raza blanca a los que Al-lah (Alá), que era Negro, habría concedido 6.000 años de dominio universal para poner a prueba a sus hijos negros, que eran el verdadero pueblo elegido, y cuando ese cautiverio babilónico agonizara, lo que estaba cerca de suceder, emergería una nación de hombres negros divinos, que tiene más que ver con las regias ensoñaciones de Du Bois que con el practicismo de hombre de Estado que tenía Garvey, quien seguramente hubiera rehusado su influencia en esa derivación religiosa, de haber estado vivo, cuando los seguidores de “la Nación del Islam” empezaron a crecer en la década de los 50 y 60, y que por el contrario hubiera estado más cerca del sucesor del líder fundador, Louis Farrakhan, quien llevó a su máximo exponente la extrapolación de la Legión Africana de Garvey, que Elijah Mohammed había transmutado en “El Fruto del Islam” y el rechazo absoluto a la colaboración con las instituciones del hombre blanco y la adopción del afrocentrismo como identidad irrenunciable.

En 1948, un joven delincuente de poca monta conocido como Malcolm Little entró en contacto en la cárcel con algunos dirigentes de la “Nación del Islam” y a resultas de su influencia cambió su nombre por el de Malcolm X, adoptando el apellido X para “simbolizar la falta de identidad como hombre negro en la América blanca” convirtiéndose en el verdadero líder de las masas radicales negras durante los años 50 y 60 en USA. Aunque a lo largo de toda su vida conservó influencias de Garvey (“by all means neccessary”) y Du Bois (“solo hay una alma africana negra, que el hombre blanco trata por todos los medios de destruir, tal y como había destruido todo rasgo de la grandeza africana original”), ni él ni la “Nación del Islam” con la que como es sabido acabó rompiendo, costándole la vida probablemente, se plantearon abiertamente la vuelta a África ni la refundación allí del nuevo hombre negro, limitándose más a la abierta reivindicación de la identidad africana en su hábitat hostil.

Sin embargo la influencia garveyita de Malcolm X dio paso a las organizaciones militantes más radicales del nacionalismo negro de los años 60 y 70: los Black Panthers y el Colectivo MOVE.

 Los “panthers” que reprodujeron muchos de los esquemas de organización política de la UNIA (las delegaciones, los Ministros) trasladaron a la generación “hip-hop” la resistencia africanista y la identidad afro más ortodoxa de Garvey en los guetos negros.Como Garvey sufrieron expresamente los programas de operaciones encubiertas del FBI de Hoover, conocidos con el nombre de “The Plan” (distribución de heroína en los guetos, máxima violencia policial para provocar respuestas armadas, juicios amañados, etc.) a través del Programa COINTELPRO que sigue vigente desde la misma fundación del FBI en 1918, aunque su denominación oficial solo se extendió de 1956 a 1.971.

Del mismo modo, el colectivo MOVE fundado a principos de los años 70 por un misterioso ex combatiente de Corea, conocido como John Africa (de nombre real Vincent Leaphart) y su comuna del 309 de la calle 33 North de West Philadelphia, aunque representa en cambio una deriva anarquista más emparentada con el Pináculo de Leonard P. Howell, basada en principios ecologistas para la abolición de la esclavitud de toda forma de vida –no solo la de las personas- y mostrar al mundo la aberración del sistema de gobierno corrupto que nos oprime para conseguir su liberación, pues al igual que el líder rasta utilizaban los dreadlocks y la negación de legitimidad del sistema judicial blanco, como resistencia pacífica de su autodeterminación, y del mismo modo unos y otros sufrieron del arrasamiento y  la brutalidad policial, que en el caso del colectivo MOVE llegó al extremo de continuos asesinatos encubiertos de mujeres y niños, asedio y bloqueo alimentario de su sede para matarlos de hambre y el uso indiscriminado de explosivos y fuerza militar hasta su encarcelamiento y exterminio final en 1978 y 1985, ante la indiferencia cuando no el encubrimiento directo de la sociedad americana más reciente, arrastrando en su camino incluso a los testigos más incómodos como el periodista comprometido Mumia Abu-Jamal o generando derivaciones desesperadas como el tristemente famoso Unabomber.

Una iniquidad tan lacerante que confirmaría décadas después aquel aserto de Garvey sobre que nada podía esperar el hombre negro de una sociedad mayoritariamente blanca que nunca renunciaría a su explotación, una vez descubierto que le era más rentable que el exterminio, al que tampoco tiene remilgos en acudir cuando los más militantes evidencian la brutalidad del sistema corrupto, colocándose al margen –añado yo-. Su historia ha sido recientemente recogida en la película “Let the Fire Burn” no estrenada fuera de EE.UU.

Marcus Garvey7

 También al otro lado del Atlántico, la influencia de Garvey siguió visible a lo largo de todo el proceso de descolonización africano que seguiría a su muerte. Un eco que Du Bois nunca tuvo pese a que al final de su vida acabó siendo asesor del líder independentista de Ghana Kwane Krumah, que paradójicamente se declaraba especialmente influido por el “African Fundamentalism” de Marcus Garvey. Otros líderes africanos que reconocieron su influencia directa en su acción política, fueron Kenneth Kuanda de Zambia, Harry Thuku en Kenia y el mismísimo Nelson Mandela cuya similitud sindical para fundar la poderosa ANC en Sudáfrica no admite discusión. De hecho entre las conclusiones de la reunión de 1.925 del Congreso Nacional Africano había una que exigía la inmediata puesta en libertad de Marcus Garvey.

Finalmente en América Latina, la influencia de Garvey ha permanecido siempre en el Caribe, especialmente en Panamá y Costa Rica, donde la escritora mexicana Yazmín Ross ha perpetuado su legado gracias a sus novelas históricas “El Barco Prometido” (sobre el primer viaje a Puerto Limón del Yarmouth, el primer barco algodonero de la Black Star Line, y de la que se ha llegado a realizar un documental en castellano) y “La Flota Negra” editado por Alfaguara en el año 2000.

En Noviembre de 2011, con ocasión de las entrevistas previas al rodaje del documental de Nice Time “Songs of Redemption” tuve la oportunidad de visitar con Zenny Riley la delegación garveyita de Portmore. Un pequeño despacho con dos banderas y columnas de libros, revistas, recortes de prensa y pilas de documentos amontonados por todas partes. Mis interlocutores mostraban exactamente la misma dicotomía del legado de Marcus. Por un lado, el más alto representante conocido por “Moses”, era claramente un político civil que había residido 8 años en EE.UU. y que reconocía abiertamente la incapacidad actual de los rastas y los propios garveyitas para unirse y cambiar el orden de cosas de la sociedad jamaicana, argumentando la misma ignorancia y manipulación de su pueblo de la que Garvey solía quejarse amargamente cuando se marchó a Londres en 1935. “Poor Marcus”. Solo 15 días después de hablar conmigo, el Moses que yo había conocido moría en extrañas circunstancias en la capital británica.

De otro lado, un rasta con turbante negro conocido como Ras Coven se mostraba especialmente interesado en enseñarme una pila de recortes de prensa donde aparecía encabezando manifestaciones garveyitas reivindicando el fin de la persecución policial contra el consumo de marihuana o conmemorando a Selassie. Coven había estado encerrado en la GP y había presenciado de primera mano los motines de 1.999 y 2.004. Se mostraba totalmente en contra de los programas de rehabilitación como los que se reflejan finalmente en el documental, considerándolos colaboracionistas con Babylon. Dos caras aparentemente contradictorias de una misma moneda.

Jeremías, Marcus, Garvey: sindicalista, periodista, filósofo, político, educador, poeta, visionario, profeta. Todos esos dones en una misma persona. No hay por qué elegir uno y excluir otro. Compartas o no su cosmovisión, por todas esas muchas razones debe ser considerado no solo un titán de la Negritud sino de la Humanidad. Porque muchos fueron los llamados, pero pocos los elegidos.

 

TOP 10 RASTA TRIBUTE CLASSIC TUNES

Y como esto es un blog genérico de reggae y cultura jamaicana, no me resisto a concluir esta extensa revisitación a su estela, sin su correspondiente banda sonora. Aunque en 2011 el simpático Fred Locks editó en vídeo un Top Ten sobre Garvey, y coincido con su lista en muchos números inmortales de la historia del reggae, he preferido priorizar la temática de las canciones y sus letras, antes que su éxito puramente musical. Espero que os sirva de guía. Recuerden: “Jeremiah is di prophet. Mosiah Garvey is his name”.

 

CARLOS MONTY. NOV’ 2013

 

TOP 10 MARCUS GARVEY RASTA TRIBUTE:

Marcus Garvey8 1.-    The Rastafari Elders…400 Years

2.-    Burning Spear…Marcus Garvey

3.-   Johnny Clarke…Poor Marcus (King Tubby Mix)

4.-    Carlene Davis/Fred Locks… Black Star Liner

5.-    The Mighty Diamonds… Right Time

6.-    Steel Pulse… Rally Round

7.-    Peter Tosh…African

8.-    Michael Rose…Marcus Garvey

9.-    Carl Malcolm & Rankin Trevor…Repatriation

10.- Capleton…Don’t dis di Trinity

 

Fuentes:

–           Marcus Garvey & UNIA Papers Project: http://www.international.ucla.edu/africa/mgpp/

–            La idea de decadencia en la Historia Occidental – Arthur Herman (Ed. Andrés Bello)

–            Filosofía y Opiniones de Marcus Garvey – Amy Jacques Garvey: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/bf/Filosofia_y_opiniones_Profeta_Marcus_Mosiah_Garvey.pdf

–            The Political Activities of Marcus Garvey in Jamaica – Amy Jacques Garvey (Jamaica Journal): http://ufdc.ufl.edu/UF00090030/00017/4x?vo=3

–            Marcus Garvey and the Early Rastafarians – Rupert Lewis:

http://www.druglibrary.org/olsen/rastafari/garvey/rupert.html

–            Natty Dreadlocks – Rebecca Eschert:

http://debate.uvm.edu/dreadlibrary/eschert.html

–            Free The MOVE 9: http://onamove.com/

–            Ras Babi y la FOJA: http://foja-jovenesnegros.blogspot.com.es/2013/06/ras-babi-y-escuela-de-la-filosofia.htm

 

 

 

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Capítulo 11: Lecciones jamaicanas para el 20N. Rasta not politic

Posted on 5 Octubre 2011 in General by ACR Crew

FMI. Deuda Soberana. Crisis internacional. Desempleo. Recortes y empobrecimiento popular. Revolución social. Seguro que son conceptos que te suenan absolutamente actuales, y lo que es peor directamente relacionados con tu bolsillo y tu dignidad. Sin embargo, repasando la historia, uno descubre que cuando los indignados del 15-M van, los jamaicanos, esos negros pobres e ignorantes de una pequeña isla en el Caribe, y más en concreto aquellos que todavía conservan cierta conciencia rasta, vuelven, porque en JA, en esta nueva encrucijada histórica mundial, como en tantas otras cosas, ya han ido y vuelto varias veces. Lee y aprende para tomar tus decisiones frente a la próxima cita electoral del 20-N.

¿Los jamaicanos, como los españoles, son mayoritariamente de izquierdas?. El tópico dice que sí, sea lo que sea, lo que eso signifique. Existen unas constantes comunes bien arraigadas en el acervo cultural popular en ambas sociedades, que parecen confirmar el aserto. Sin embargo, a la esperanza de los pueblos, siempre va anudada una contrapartida de decepción, humillación y escepticismo de la que es difícil escapar.

Todo seguidor de la cultura jamaicana sabe de ese mantra divulgado insistentemente por los rastafaris de que “Rasta Not Politic” (Toots Hibberts), “Rasta No Vote”, (Bob Marley), que arranca desde las huelgas industriales de 1938 en las que arruinada la industria tradicional del cultivo de caña por la explotación multinacional de bauxita y aluminio, se acabaron fundando los dos principales partidos políticos de la isla en los 40. Un prestamista de Kingston, disfrazado de sindicalista como Alexander Bustamante acabó siendo el Primer Ministro de la independencia de la Isla con el JLP, mientras que su pariente Norman Manley creaba el PNP de orientación socialista y democrática.

Sin embargo, un nuevo país tan necesitado de cambios sociales, políticos y religiosos tan radicales, no podía dejar de atraer a los artistas locales si la música era su vehículo natural de expresión popular.

Que Derrick Morgan se prestara a que su himno “Forward March” fuera la banda sonora de los fastos por la independencia organizados por el JLP de Bustamante, tiene el mismo pase histórico que el ingenuo entusiasmo del ska. Como es sabido solo tardó 2 años en desvanecerse, lo que tardaron los guetos en comprender con sangre y miseria que todo seguía igual o peor que antes de soltar el lastre de Her Majesty the Queen; aunque Derrick Morgan repetiría en las sangrientas elecciones del 76 apoyando las supuestas virtudes de un futuro socialista en “People’s Decision” con Bunny Lee, editado en 1977.

Pero el verdadero cambio llegará en los 70, con la renovación del PNP por el hijo de su fundador, Michael Manley. Tras los timoratos gobiernos de Donald Sangster (sí, aquel que pisó a la perrita de Selassie en el 66 y murió a los 2 meses de forma repentina) y Hugh Shearer, hundido el PNP, Manley comprendió que debía orientar su partido hacia una especie de tercera vía pro tercer mundo, entre el capitalismo duro USA y el socialismo duro ruso que predominaban entonces.

Así que Manley, que había sido periodista y líder sindical representando al Central Kingston, no sólo involucró en su tercera vía a las clases bajas incluyendo a los rastafaris del downtown, sino también a las clases medias y de negocios desencantados con el débil gobierno de Shearer, y en 1972 le batió en las urnas con un impresionante 56%, del que se calcula que al menos un 8% procedía de rastafaris entusiasmados que nunca antes habían ido a votar.

Es conocido que su canción de campaña “Better Must Come”, interpretada por el gran Delroy Wilson, contribuyó poderosamente a esa atracción de los votantes sufferah en la Isla, gracias primero al reconocimiento del que ya gozaba Wilson por las producciones de Bunny Lee en la época, como “Footsteps of another man” y “This Old Heart of Mine” (no confundir con el soultune de Motown) que incluso le llevaron a girar un año antes por UK, pero también por contar nada menos que con los hermanos Barrett en la sección rítmica, y con ese groove “start-stop” tan popular entonces en JA, factura del propio Lee. Aunque por encima de todo, lo que animaba a los votantes era ese sentido reconocimiento del sufrimiento popular y como la fé y la autoconfianza podían devolver a la gente la oportunidad de superarlo en lyrics como: “I’ve been trying a long, long time, still I can’t make it / Everything I try to do seems to go wrong… Thank God I’m past the worst… Better must come one day, better must come / They can’t conquer me, better must come”.  “Un himno optimista” declaró con cierto sarcasmo, Ziggy Marley décadas después. Irónicamente, fue el sucesor de Seaga, PJ Patterson, quién acabó otorgándole un reconocimiento nacional en 1994, un año antes de su muerte.

Entre el polo americano de Puerto Rico y el polo marxista de Cuba, Delroy Wilson no fue el único en sumarse al cambio democrático desde la raíz, que anunciaba el PNP en el 72. Los propios Wailers actuaban con alguna frecuencia en mítines y conciertos de apoyo, y especialmente Junior Byles que se encontraba entonces llegando a la cúspide de su popularidad en el gueto, autoeditó unos singles poniendo a cada rival en su supuesto sitio (“Joshua Desire” refiriéndose a Manley, y “Pharoah Hiding” refiriéndose a Shearer), que terminaría de completar con su entusiasta Lp de debut “Beat Down Babylon”.

Como sucedió con esa marea de entusiasmo ante el anuncio de un cambio revolucionario con la Independencia, por 1974, las cosas empezaron a ponerse feas. Manley, que durante la primera mitad de su legislatura había introducido cambios sociales importantes, como la abolición de la prohibición de literatura marxista y del black power que regía en la Isla hasta entonces, el acceso gratuito a la enseñanza secundaria o la nacionalización de los suministros de luz, telefónico y de las compañías de bus, hasta entonces en manos extranjeras, se topó de bruces con la realidad de las multinacionales que lo ahogaban, cuando anunció un plan para modificar los impuestos que las compañías canadienses y americanas pagaban por la extracción y tratamiento de bauxita y aluminio. Fue la guerra, y el comienzo definitivo de la violencia política en JA.

Las multis desplegaron todo su poder frente al indómito líder de la pequeña isla. La receta imperialista de siempre se puso en marcha: le demandaron por millones ante el Banco Mundial, sacaron fuera de la isla parte de sus industrias (le llaman deslocalización), y comenzaron con la ayuda de la CIA una campaña continua, tanto de publicidad entre las clases medias y de negocios que inicialmente apoyaron a Manley, pero que empezaron a perder sus privilegios en sus negocios internacionales; como con la creación de los famosos “rankings” o bandas de pistoleros al servicio de la rivalidad política, mediante el tristemente célebre “tratado” de “guns for ganja”, que en los 80 daría paso hasta hoy a las terribles “posses” de “guns for crack”.

En paralelo y con la crisis del petróleo por medio, el nefasto FMI comenzó a imponer sanciones a la Isla por no devolver sus créditos en plazo. Acosado por el flanco derecho, Manley apostó por resucitar abiertamente el pasado socialista del PNP aprovechando la visita a JA en Noviembre del 74 del legendario líder africanista tanzano Julius K. Nyerere, en una apuesta tan decidida por la movilización de las masas, como la de Allende en Chile años antes. Pero, entre bambalinas, Manley trató de acercarse al FMI y estudió un primer paquete de ayuda, cuyas condiciones draconianas, acabó rechazando (¿os suena lo del “Rescate”?).

En medio del huracán de la campaña más sangrienta que se recordaba, y con la desesperanza popular por la muerte de Haile Selassie en el 75, Manley aguantó y polarizando aún más al electorado, acabó ganando de nuevo las elecciones del 76, incluso con un punto porcentual más que en el 72.

La influencia de Bob Marley entonces era tan trascendente local e internacionalmente, que no sólo su intento de asesinato copaba la actualidad política, también su reinterpretación del discurso de Selassie ante la ONU en “War”, cuya letra parecía dedicada a los críticos momentos que se vivían, o sus apariciones en el Smile Jamaica Festival y dos años después en el intento (fugaz y aparente) de reconciliación nacional entre Manley y Seaga en One Love & Peace Concert. Tanto, que casi tapaba como banda sonora de aquellas elecciones, las decididas intervenciones de otros como Max Romeo, que ya había contribuído a la campaña del PNP en 1972 con “Let the Power fall on I” y repetía ahora con “Socialism is Love”, además de su recordado álbum “War inna Baylon” (75).

Pero la victoria electoral aplastante de Diciembre de 1976 sirvió de poco frente a los problemas reales. Como diría el imprescindible Eduardo Galeano, “si el voto sirviera para cambiar algo, ya lo habrían prohibido”. Aunque con un nuevo gobierno copado por el ala izquierda del partido, con Donald K. Duncan a la cabeza como nuevo “Ministro de Mobilización Nacional”, en 1977 el nuevo PNP del “socialismo democrático” anunció a bombo y platillo el llamado “People’s Plan” que supuestamente introduciría la participación activa de los trabajadores en las fábricas y la democratización de la enseñanza. Sueño de un día. En Mayo de ese mismo 1977, agobiado por las sanciones internacionales y la necesidad interna de financiar sus anunciadas reformas, Manley firmaba con el FMI un acuerdo parecido al que antes rechazó, por el cual recibía un préstamo de 38M de libras para equilibrar supuestamente el déficit de su “deuda soberana” (¿os suena?), que en realidad fue el error más dramático que cometió el sueño revolucionario de la pequeña isla.

Junto con el acuerdo, se incluían toda una serie de recortes en gasto público que atacaban directamente el estándar de vida de los sectores más humildes de la población (estudiantes, desempleados), además de la obligación de someterse a continuos “test” internacionales por las delegaciones del FMI, que fracasaban una y otra vez, y a los que se supeditaba la continuidad de la línea de crédito abierta para JA, con lo que la imposición de nuevos recortes se sucedía una y otra vez (¿os sigue sonando? ¿Alguien sabe dónde queda Grecia?).

La confusión y el desánimo se apoderaron de la clase trabajadora y los desempleados. El coste de la vida se disparó sin control y la cocaína empezó a rodar tanto como las balas.
No en vano, el jefe local de la CIA, Norman Descoteaux impulsó por entonces un programa específico, según desvelaba Gary Webb en su controvertido libro “The Dark Alliance”, por el que la propagación exponencial de las armas y el tráfico de drogas en el caribe, fue asociada por la Agencia con el uso de los mismos matones para servicio del JLP y desestabilización callejera del gobierno de Manley y sus programas locales, con la figura de Jim Brown (el padre del actual Dudus Coke) y su fundación de la temible Shower Posse, así como las oscuras circunstancias de su muerte, ya con el JLP de Edward Seaga en el poder, tras incendiarse su celda al poco de rechazarse su apelación contra la extradición solicitada por USA, y tras sus sucesivas amenazas de hacer públicos todos sus vínculos políticos si la extradición se llevaba a cabo.

Así que conforme el sueño socialista se desmoronaba, la violencia y la miseria crecían y crecían, hasta que el JLP se hace con el poder en las peores elecciones de la historia, allá en 1980, con más de 1.400 muertos según algunas fuentes.

El apoyo rastafari a la vía político-parlamentaria se esfumó definitivamente, y se trasladó más a una apelación continua contra algo más difuso como “Babilonia”. Irónicamente en aquellas terribles elecciones, los dos partidos recurrieron de nuevo a la guerra sucia. El JLP utilizó sin permiso el tema “Crucial” de Bunny Wailer para ilustrar el fiasco de las promesas de cambio del PNP, del mismo modo que éste utilizó sin permiso el “Bad Card” de Bob Marley.

Tal vez por eso un desencantado Marley decía alto y claro en 1980: “La política no me interesa. Es negocio del diablo. Dicen que cambiarán Jamaica en tres meses y todos mienten. Juegan con la opinión de la gente. Todo lo que vemos que está pasando en Jamaica es que un montón de jóvenes, que todavía no pueden votar, mueren. A los políticos no les importa quiero decir, puede que estés enfermo, que necesites ver a un médico, pero a ellos sólo les importa que vayas a votar. Por eso no defiendo la política. Aquí viene un hombre como yo, diciendo No votes!. Rasta No Vote”. Bien que lo sabía cuándo en 1976 ya declaraba que los políticos le miraban como al aluminio (la industria nacional), es decir, por los beneficios que les pudiera reportar.

Con el JLP y las posses y el negocio de la droga entre el Caribe y USA en su máximo esplendor, y bajo el patrocinio de la era neoliberal iniciada por Reagan y Margaret Thatcher, las condiciones de depauperización de la Isla se hicieron todavía más insostenibles. Con el fín del gobierno revolucionario de Manley en 1980, el PNB de la Isla había caído un 25% y la inflación alcanzado un 325%. Una década después, cuando Manley recupera el poder en 1989, Seaga había pagado 443M de libras a los inversores extranjeros (de ellos 176M al FMI) y la deuda soberana del país se había multiplicado meteóricamente hasta los 2.2 billones de libras.

El gobierno socialista de Manley, como otros antes, jamás pudo remontar ni en los 70 ni en los 90, la pobreza insufrible de la Isla, ni la presión del capitalismo internacional. En 1984, las mentes conscientes que quedaban en la Isla, aún cantaban: “¿Estás listo para ponerte en pie y luchar contra la revolución de la derecha?” (Revolution – Dennis Brown). Un canto a la esperanza y la supervivencia. Amar en tiempos revueltos. Ahora decide cómo vas a ponerte a luchar contra la revolución de la derecha, en unos tiempos, en que como entonces, “los Gobiernos no gobiernan el mundo, Goldman Sachs y el FMI gobiernan el mundo”.

Carlos Monty. Octubre 2011

External Links for more info:
How the IMF wrecked Jamaica

Intelligence-Jamaica