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Capítulo 23: El extraño caso de Buju López

Posted on 27 Septiembre 2013 in General by lupo

Volví a ver a un viejo conocido en el último Rototom. Un “dancehallero” de la vieja escuela que estuvo 3 veces en Jamaica a finales de los 90 y en el 2000. Un tipo tan fanático de Bounty Killer que se jugó (literalmente) la vida para ver al Don en la Universidad de Kingston. Sin embargo él siempre firma en la red como Buju López. No le afecta que Gargamel esté en la cárcel. Lord have mercy!. Sigue firmando así. Seguro que Buju López es suscriptor de “Dancehall Misinformation”, una web que se ha tenido que crear en la red para salir al paso de tanta intoxicación.

buju

Yo pensaba que fuera de Jamaica, donde todos saben que lo de Buju en Florida es cosa de Babylon, la comunidad internacional, incluidos los fans del reggae, había encerrado al gato de malas pulgas por 10 años y había tirado la llave. Y gracias que al final no han sido 15, tal fue el ensañamiento de la Fiscalía con el cargo de posesión de arma de fuego finalmente desestimado este verano. Al Juez Dredd del Distrito de Tampa-Florida (o sea al conservador Magistrado de su caso, Hon. James S. Moody) poco le importa que cantara: “Circumstances made me what I am”. Y otras 500 canciones más de crítica social, amor y redención. Solo importa que el Jurado haya estado empapado, como el resto de la población internacional, del falso prejuicio por el que los jamaicanos destilan en su ADN el llamado “discurso del odio”, que en 1992 publicara “Boom Bye Bye” y más de 15 años después siguiera sin condenar públicamente su mensaje, aunque la canción nunca fuera publicada en disco oficial suyo fuera de Jamaica, hasta que VP y Heartbeat Europa lo incluyeran sin prejuicios ni consecuencias legales para ellos en el CD recopilatorio “Eearly Years 90-95” en 2002 . No se condena al aprendiz de narco, no, la opinión pública condena al negro insolente. El actual Ku-Kux-Klan ya no necesita votar republicano, se disfraza de demócrata Obama style, o de FLGTB, es un poner.

Vale, dejemos unas cuantas cuentas claras antes de empezar. Yo no critico pueblos, critico gobiernos y sus esferas de poder. No tengo nada en contra de los homosexuales como individuos libres y demás aficiones sexuales, faltaría más. Allá cada cual, mientras sea consentido. Critico el abuso continuo de poder y tergiversación de sus lobbys mediáticos que han descubierto la fórmula de la Coca-Cola (igualdad ante la ley, dicen) para tomar como rehenes a los propios políticos e imponernos a los demás qué podemos decir, qué podemos escuchar y qué podemos ver. De hecho, estoy de acuerdo con el matrimonio homosexual e incluso con la adopción, con las mismas reservas que con cualquier matrimonio heterosexual. Me mojo. Pero tu dolor, no justifica que causes dolor a otros, por muy histórico que sea. Algo que parecen haber olvidado los militantes del lobby, como antes lo hicieron los sionistas del gueto de Varsovia cuando luego fundaron el estado de Israel. De víctimas a jueces y verdugos. Parece que no aprendemos.

Aunque sea una batalla mediática perdida en España, en las siguientes líneas vamos a tratar de desmontar unos cuantos tópicos y mentiras interesadas que se han contado sobre la presunta homofobia jamaicana, sobre Buju, sobre Sizzla, o sobre la mismísima Queen Ifrica, recientemente prohibida en el ReggaeFest de Canadá, gracias de nuevo a la presión del lobby rosa (y eso que esta vez ni siquiera era por una canción, sino por un breve discurso en una Ceremonia, así de intransigente está la cosa. El próximo exiliado de España seré yo, por atreverme a escribir estas líneas).

A LA CAZA DE GARGAMEL

La cruzada del frente homosexual contra Buju viene de lejos. Por eso, su caso es el de un verdadero emblema en la estrategia prohibicionista. En 2004, colectivos gays británicos se encontraban en plena campaña de desacreditación de los artistas de dancehall, pintándoles de asesinos y agresores homófobos, como reacción a la moda “Chi-Chi Man…Bun dem!” que imperaba en Jamaica desde finales de los 90. Curioso, T.O.K. no tuvieron problemas en escalar puestos con el álbum de esa canción en las listas del Billboard.

Ese verano llegaron a Londres noticias no confirmadas de que el Sr. Myrie había sido detenido en Jamaica, al encontrase envuelto en un caso de apaleamiento de 6 homosexuales con lesiones graves. Fue la bomba que esperaban para convertirlo en bandera de sus reivindicaciones. Tanto que convencieron a la mismísima Amnistía Internacional, que acabó dando crédito oficial a la noticia, gracias entre otras cosas a los deseos de notoriedad de alguno de los policías del caso y la vertiente amarillista de la prensa jamaicana bajo la presión internacional (Vybz Kartel seguro que tendrá mucho que contar sobre eso, si consigue salir libre del cargo de asesinato que le falta por juzgar, el año que viene). Al final, resultó que en cuanto el asunto se puso en manos del Juez, el caso fue sobreseído de plano, dada la falta absoluta de pruebas al respecto, y la detención se saldó con un cargo ridículo por posesión de marihuana.

BujuBantonLgPero la mecha estaba prendida. El final de una difamación nunca ocupa tantos titulares como la infamia inicial. Calumnia, que algo queda, dice el vulgo con razón. En 2006, unas declaraciones a Billboard donde Buju pasaba de largo sobre la polémica de Boom Bye Bye, que escribió con 14 años tras un brutal asesinato homosexual por un profesor de dos estudiantes en Jamaica, resucitó las iras del colectivo gay anglosajón. No pedía perdón por sus pecados de juventud, pese a que se hartó de declarar que: “Una canción como Boom Bye Bye, nunca la volvería a hacer. No me gusta que digan que abogo por la violencia y la muerte. No podría luchar contra ellos, son demasiados. La música que yo hago es más grande que todo eso. Pero desde que ellos están luchando contra mí, yo tengo que ocuparme de hacer lo mío”.

 

Pero eso no desanimó la presión del lobby gay. Ahora que tenían un enemigo señalado mundialmente, no se iban a echar atrás. Como le diría Walter Matthau a Jack Lemmon en la legendaria “Primera Plana” de Billy Wilder: “nunca dejes que la verdad te arruine una buena historia”. Conforme la presencia musical del Gargamel volvía al primer plano en la 2ª mitad de los años 2000 y su aparición en los escenarios de todo el mundo se multiplicaba, arreció la presión al punto de crear una plataforma internacional específica para prohibir sus conciertos, allá donde se trataran de celebrar, bajo el slogan “Cancel Buju”. Páginas como soulrebels.org, wickifoundry, altgays.tribe.net y otras escudriñaban cada actuación y cada video de youtube, en busca de pruebas de homofobia con las que incitar la prohibición de sus conciertos y justificar la acusación periodística de “Kill-Faggots” que se le dedicaba en grandes titulares, bajo la excusa de que promovía el discurso del odio, con el que se le equiparaba a los neo-nazis, a los pedófilos, y en definitiva a los peores criminales. ¿No os suena, de la campaña contra Sizzla del año pasado en España?.

Se llegó al extremo de difundir como prueba, sus interpretaciones en directo de un viejo tema del álbum de 1992 “Mr. Mention” (“How the World a Run”), un tema sobre la educación de los niños, donde Buju hacía una improvisación sobre las leyes californianas de educación igualitaria en derechos homosexuales que consideraba negativa. Lo que no pasaría de mínima provocación amparable en la libertad de expresión en la que un artista expresa aquello que no le gusta (como había hecho siempre y con todo), se despojó de todo su sentido verdadero (la desigualdad de oportunidades educativas entre niños ricos y pobres) y se convirtió en una supuesta demostración de que el Don Gorgon promovía el odio y la homofobia, y debía ser combatido por todos los medios. La presión llegó a su punto álgido en 2009, el mismo año de la detención por cocaína en Florida, cuando la gran mayoría de sus conciertos en USA, Canadá y Europa habían sido cancelados.

LOS NEGROS POBRES SON IGNORANTES Y VIOLENTOS Y DEBEN SER REPRIMIDOS

No es un slogan del sistema carcelario americano. Tampoco es el lema de campaña de un partido racista. Subyace en ese prejuicio tan extendido por el que todos los jamaicanos son considerados homófobos por definición. El esquema “unos apuntan (los cantantes con sus palabras) y otros disparan (los ignorantes en cualquier yard)” que tantos réditos dio al PP vasco en su campaña contra el mundo abertzale, se ha instalado como versión oficial de la represión gay por el mundo de los artistas jamaicanos señalados.

Tampoco cabe engañarse. Aunque no es cierto que de las palabras se llegue necesariamente a los hechos (la misma discusión que trató de prohibir el gangsta-rap o los video-juegos violentos en América, o ha prohibido oficialmente el reggaetón en Cuba, como en los 50 los cristianos blancos trataron de prohibir el rock&roll, y la Guardia Civil de Franco a los Beatles y a los melenudos); tampoco cabe discutir que el rechazo al modo de vida gay en Jamaica es más que generalizado y que ello provoca situaciones de exclusión social injustas, cuando no de ataques indiscriminados, incluso con resultado de muerte. Páginas activistas como 76crimes.com informan regularmente de ataques de pandilleros improvisados, y de incidentes de todo tipo.

buju

 

El debate en la Isla está ahora mismo en todo lo alto entre la libertad de expresión y el prohibicionismo preventivo, con iniciativas judiciales a favor y en contra de abolir la Ley Anti-Sodomía vigente en Jamaica. Abogadas reconocidas como Ms. Shirley Richards acusando a las prácticas prohibicionistas de los colectivos gays de derechos civiles de “totalitarismo cultural” y a la financiada exteriormente LGBT Jamaicans (J-FLAG) fundada en 1998, justificando que las estadísticas de exaltación popular anti-gay demuestran que no pueden consentirse expresiones de apoyo a esa mentalidad entre los personajes públicos –el mismo discurso prohibicionista basado en estadísticas del tabaco, la conducción de vehículos, y otros tantos derechos y libertades individuales en retroceso, en los que estamos instalados en el mundo de hoy-.

Lo que dijo Queen Ifrica en la Grand Gala de Kingston para ser cancelada en Toronto este Agosto, mientras tú estabas tan feliz en el Rototom, y perder su trabajo como Vicepresidenta asociada de la Universidad de Toledo (Ohio) fue literalmente: “Como mujer negra, percibo un gran resentimiento cuando aquellos que eligen el modo de vida gay se convierten en “víctimas de los derechos civiles”. Aquí está el por qué. Yo no me puedo levantar por las mañanas y no ser una mujer negra”. Juzguen Uds. cuánto de letal tienen esas palabras.

Al menos los activistas jamaicanos no caen en los reduccionismos de sus correligionarios europeos y americanos, cuando también acusan a la ferocidad anti-gay de los discursos de los pastores cristianos en la Misa de los Domingos, de estar detrás del recrudecimiento de la persecución social.

Y ahí, está la probable clave del asunto: ¿se puede educar a un perro a palos y luego pedirle que no muerda, y castigarle si lo hace?.

La propia web activista soulrebels.org aclaró 5 puntos básicos para entender los orígenes de la homofobia jamaicana. Ya los conté en Facebook cuando la polémica por las prohibiciones mediante la extorsión de la FLGTB española, en la gira finalmente cancelada de Sizzla por España, el año pasado, pero conviene recuperarlos:

1) Las leyes y los usos coloniales: El código de valores victoriano que equiparaba la homosexualidad con los peores crímenes contra la sociedad, y condenaba a 10 años de trabajos forzados a los convictos por esa conducta anti-natural, fue mantenido sin disimulo por las clases medias nacionalistas con la independencia y destilado en su peor versión a las clases pobres en Jamaica, exacerbando su machismo. De hecho, la sodomía era práctica frecuente de los esclavistas como castigo ejemplar a los jamaicanos más díscolos, privándolos así de toda dignidad ante sus semejantes, de forma que en el acervo popular es uno de los mayores crímenes posibles, porque peca contra el orden natural.

2) El rol masculino de supervivencia y la autoafirmación de identidad: Si el papel principal del esclavo era además del trabajo forzado, la procreación, es necesario el refuerzo de la masculinidad procreativa, dado que solo sobreviven los más fuertes. Los rasgos de debilidad o feminidad en el hombre, son el espejo de su propia destrucción, el aviso del peligro que se debe evitar a toda costa, si la especie pretende sobrevivir.

3) La desestructuración familiar y el rol de las mujeres: El sistema familiar jamaicano supone que un 80% de los varones crece sin padre en el hogar, debido al sistema generalizado de las “baby-mothers” (las madres solteras que carecen del estatus de esposa oficial). Aunque no es patrimonio de Jamaica, un hogar sin padre, obliga a los varones a competir en la calle desde temprana edad extremando la exhibición de su masculinidad para crecer y sobrevivir. También ocurre en el resto del Caribe, pero solo en Jamaica, el número de muertes violentas y de armas de fuego es tan extremo. Las armas no las fabrican los negros pobres, solo las padecen.

 

Queen Ifrica at Grand Gala. Source: Daily Gleaner

Queen Ifrica at Grand Gala.
Source: Daily Gleaner

4) Los estereotipos consumistas de la masculinidad frente al visibilización progresiva ante la opinión pública de los modos de vida sexualmente alternativos

Con la exportación de la moda USA del body-building de los 80 y el culto al cuerpo como consagración de un determinado modelo de atracción masculina a través del deporte en todo el mundo, la exacerbación de los rasgos de identidad planos (que no dejan lugar a la androginia de otras épocas –por ejemplo la moda inglesa del glam-rock en los 70-) chocan con la contradicción de un aumento progresivo en la visibilización del modo de vida gay en los medios de comunicación. Populares series de TV como “Will & Grace” y el continuo “outing” (salir del armario) de personajes famosos desde la crisis del SIDA, cuestionan y ponen en evidencia los rasgos de masculinidad pura como únicos posibles. Ello genera una ansiedad por la reafirmación identitaria y paranoica que llevada al extremo degenera en “bullying” frente a los excluidos por su identidad sexual. Lo mismo sucede en otras partes de América y Europa.

5) La ultraortodoxia religiosa

Frente a la extendida creencia internacional de que Jamaica es la isla de los rastafaris, la influencia de ese colectivo en las creencias y hábitos de la Isla es actualmente muy reducida y se circunscribe a comunidades muy limitadas en asentamientos concretos como el de Bull Bay, cerca de Kingston. En realidad, la mayoría de las almas jamaicanas se cultiva por medio de las soflamas dominicales de los pastores anglicanos. Un 62% son protestantes, entre adventistas, metodistas, baptistas y seguidores de la Iglesia de Dios (la más numerosa), mientras que católicos y judíos solo alcanzan una cuota del 2% cada uno. Eso significa en la práctica que los valores coloniales victorianos siguen presentes en la sociedad jamaicana (algo muy apreciable en el modelo educativo público) y que la demonización de los homosexuales en Jamaica empieza por las Iglesias y continúa por el Colegio. Un adoctrinamiento difícil de combatir por ninguna ONG de influencia extranjera y generalmente blanca.

COCA, CERDOS Y DIAMANTES.

Con ese panorama, cuando en 2009 salta la noticia de la detención de Buju Banton en Tampa-Florida acusado de conspirar para traficar con cocaína, la simplificación generalizada incluso entre los fans del reggae ya se ha producido y el veredicto ya ha sido dictado de antemano en la opinión pública: Buju es culpable y debe ser castigado con todo el rigor de la ley. Es la prueba definitiva de que el dancehall es homófobo y criminal. Pero a medida que se han conocido los verdaderos detalles del caso, las sombras sobre un juicio justo y sin prejuicios se han impuesto a las pretendidas luces de su culpabilidad, y la sensación de proceso tramposo y teledirigido por la DEA es cada vez mayor. El carácter de figura pública y rebelde (insumisa) del detenido acentúa el interés del caso en los dos sentidos, e incluso se estudia en Universidades americanas.

Sin caer en la conspiranoia, estas son algunas claves para desmontar los falsos tópicos sobre el caso, en el que el estigma del “discurso del odio” implantado por el lobby gay planea todo el tiempo en la decisiva actuación de la Fiscalía:

FREE UP DI GENERAL

En Julio de 2009, un vuelo Madrid-Miami, donde Buju tiene residencia, sirve para contactar accidentalmente con el colombiano Alexander Johnson, agente encubierto de la DEA. Los dos hombres se sinceran y Buju le cuenta que está desesperado por hacer dinero rápido, dado que la presión internacional del lobby gay ha supuesto la cancelación de la mayoría de sus conciertos y sus finanzas están al borde del colapso. Johnson le confía que trabaja con algunos cárteles de la coca colombianos y que incluso tiene un barco de transporte y ha trabajado con algún conocido personaje jamaicano en el negocio. Buju le responde que no se fía y que la mayoría de los jamaicanos envueltos en el negocio son confidentes, pero sea cierto o solo tratándose de dar importancia –según su abogado David Markus– le confiesa que ya ha traficado antes, aunque con pequeñas cantidades para hacer algo de dinero extra y que incluso ha movido “diamantes de sangre” en algún viaje a Africa. Ninguna evidencia existe sobre tráfico de diamantes por parte de Myrie, más allá de su propia declaración inventada o no.

De Julio a Diciembre de 2009, los contactos telefónicos entre los dos hombres “de negocios” continuaron. Una grabación en video el 8 de diciembre, muestra a Buju probando con un dedo una bolsa con supuestamente cocaína en un almacén de Sarasota, junto a otro de los luego detenidos, Ian Thomas. El día 10 en el mismo almacén policialmente controlado, una operación encubierta de la DEA de venta de 5 kilos de coca, da lugar a la detención del propio Ian Thomas y un tercero llamado James Mack, quien habría pagado la compra ilícita con dinero procedente de dos tipos de Atlanta conocidos como Ike & Tyke, pero no de Mark Myrie (Buju), que no obstante es detenido horas más tarde en su casa de Miami. Buju no estaba presente en la venta de los 5 kilos de coca, y ninguno de los otros dos detenidos le relaciona directamente con la compra, pero es formalmente acusado de ser el instigador de la misma e incluso del arma de fuego encontrada en la escena del delito, exclusivamente con base en las grabaciones de las conversaciones con Johnson y en las declaraciones de éste.

Al saberse la noticia la reacción de los fans es inmediata. Muchos se concentran en Tampa para pedir su libertad a las puertas del Juzgado cuando se inicia su juicio en 2010. Su álbum del año 2009 “Rasta Got Soul” nominado para los Grammy se dispara en ventas, artistas jamaicanos “in & abroad” se posicionan de inmediato en su favor, encabezados por el hit de Anthony B. “Free Up Di General”, y mientras se espera la celebración de su juicio, ya en 2010 y coincidiendo paradójicamente con éste, la publicación de su nuevo álbum “Before the Dawn”, que incluye una encendida proclama de su inocencia desde la cárcel (“Innocent”), sube como la espuma a las pocas horas de su publicación. En Febrero 2011, sería premiado con el primer Grammy de su carrera, pese a ser musicalmente inferior al anterior.

EL CHIVATO COLOMBIANO

Siendo la única prueba concluyente de cargo sobre la participación de Buju en el delito, su credibilidad ha dejado mucho que desear. No solo por tratarse de un agente encubierto lo cual ya cuestiona su imparcialidad con un historial profesional más que dudoso, sino sobre todo por sus múltiples contradicciones evidenciadas en el juicio. El confidente cambió 2 veces su versión en la vista sobre que Buju le hubiera ofrecido dinero para comprar coca a gran escala (al fiscal le dijo que sí, y a la defensa que no). Incluso negó que “la voz de Jamaica” supiera que iba a ver o probar drogas cuando lo llevó al almacén el 8 de diciembre, y que se trató solo de una muestra, coincidiendo con la versión de Buju sobre que creía que le iba a enseñar el barco que Johnson decía tener para el contrabando de drogas. Es innegable que Buju mostró durante ese periodo interés por el negocio, pero no hay evidencias concluyentes ni de que diera el paso definitivo, ni de que se involucrara en la compra de los 5 kilos, sobre todo cuando James Mack el detenido con un arma de fuego y quien habría pagado la compra, habría venido expresamente desde Atlanta y no conocía a Buju, sino solo al otro detenido Ian Thomas. Buju interrumpió el contacto con Johnson a partir de ese día 8. Otro agente de la DEA desmintió al informante Johnson y declaró que no existía evidencia alguna de que Buju hubiera dispuesto ni entregado dinero alguno para la compra. Pese a ello ambos dos cargos de conspiración e inducción, y el de posesión de armas de fuego, fueron mantenidos.

LAS IRREGULARIDADES DEL JUICIO

Las dudas sobre la culpabilidad o inocencia de Buju han sido tan grandes desde el principio, que de hecho en Octubre de 2010 el Juez Moody tuvo que declarar la nulidad del juicio ante la declarada imposibilidad de que el Jurado se pusiera de acuerdo y emitiera un veredicto. Un nuevo Juicio fue programado para Diciembre del mismo año. Mientras tanto, todas las peticiones de libertad bajo fianza fueron rechazadas, pese al arraigo social y popular del detenido en todo el mundo. La razón principal aducida: la alarma social que provocaría su libertad. Una forma diplomática de decir que no se quería ofender a determinados colectivos (ya podéis suponer cuales) con una eventual libertad, dado que la DEA tiene oficinas en Jamaica, donde en el peor de los casos hubiera podido refugiarse Myrie. Es difícil imaginar que la misma severidad hubiera sido impuesta con alguien que no estuviera tan “marcado” previamente.

El 2º juicio durante 2011 que terminó con la condena a 10 años de prisión, tras rechazarse el cargo por posesión de armas de fuego (que no obstante la Fiscalía continuó intentando reabrir hasta este mismo 2013 en que fue definitivamente archivado hace pocas semanas) concluyó también con otro escándalo: Terri Wright, jurado en el Juicio de 2011 fue acusada por la defensa de Buju en la apelación, de haber consultado internet desde su portátil en las deliberaciones y el juicio para tener información ajena al mismo sobre Buju y su caso, violando las reglas de secreto impuestas a cualquier jurado. Pese a demostrarse ciertas las acusaciones, el Juicio no fue anulado, la apelación desestimada, y los cargos contra la Jurado contaminada que en principio podían llevarla a la cárcel de 1 a 6 años, han sido recientemente retirados o al menos pospuestos, quedando en una simple multa. Se evidencia así cual es el verdadero interés de este Juicio, tras saberse además que Ian Thomas, condenado como James Mack a cadena perpetua, acaba de salir de prisión, mientras que Buju es trasladado a la dura prisión de Oklahoma, sin que se hayan dado a conocer los motivos de tan repentino traslado.

CONSPIRACIÓN CRIMINAL Y DELITO PROVOCADO

Si el cargo de conspiración para cometer delito era aquí más que discutible, la apelación formulada contra la condena final sostenía algo que en países como España no haría falta ni discutir. Las fuerzas de seguridad no pueden favorecer el delito con el pretexto de cazar a potenciales delincuentes. Es la figura conocida como Delito Provocado, que en muchos países está expresamente prohibida. No así en USA donde es una estrategia policial frecuente. Hasta hay programas de televisión que se pueden ver en España, por ejemplo para cazar ladrones de coches con cebos vigilados. La estrategia del abogado del caso David Markus en la apelación, se basaba en que la participación de Buju en cualquiera de los hechos de los que se le acusaba habría sido inducida, provocada y dirigida en todo momento, por el confidente de la DEA, de forma que, además de hablar en exceso, Buju no se hubiera visto envuelto en este turbio asunto, sin la participación decisiva de Johnson. Se violaba así la doctrina del “entrapment” por la que el Tribunal Supremo americano ha reconocido que en determinadas condiciones, las provocaciones al delito por parte de agentes de la “law & order” eximen de responsabilidad criminal. Para la Corte de Apelación, no existe siquiera duda razonable de que Buju participó como inductor en la compra de los 5 kilos, lo que dadas las irregularidades y contradicciones del caso supone un evidente juicio subjetivo, es decir un prejuicio claro contra el negro ignorante, bocazas y famoso que promueve el discurso del odio, según el sentir general. El abogado David Markus abandonó el caso después de esto.

buju_banton_guilty_prison_reggae_grammyIT’S NOT AN EASY ROAD

Culpable o no, la libertad de expresión y la doctrina del discurso y los crímenes del odio están en conflicto máximo en toda América y el Caribe. La polémica no está tan cruda aún en Europa, pero está llegando. Cuando la lucha de los derechos civiles y las minorías llega a limitar derechos individuales como el de expresión o pensamiento, se corre el riesgo de inclinarse al totalitarismo y la intolerancia que se dicen denunciar. Cuando acudir a un concierto de dancehall te expone a ser insultado directamente y sin conocerte de nada como homófobo y asesino a la salida, como les pasó a los asistentes al concierto de Beenie Man en Barcelona, es que la violencia de los ofendidos supera a la de los supuestos ofensores. Violencia con violencia no se responde, solo deslegitima a las víctimas, y más cuando ni siquiera es autodefensa solo venganza mal dirigida. Y Babel, Babilonia, acaba ganando.

Un tipo jamaicano con talento que en el 97 me cantaba en Barcelona: “Circumstances made me what I am/Was I born a violent man/ Circumstances made me what I am/Everyone should know” se ha convertido en chivo expiatorio de esta lucha, sin pretenderlo. Solo por ser quién es, pensar cómo piensa, y decirlo en público, siendo famoso. Corren malos tiempos para los iconos del reggae. La máxima de Bob Marley contra el paternalismo colonial: “Tenemos que ser libres. Y ser libres, significa tener el derecho de equivocarnos” parece más olvidada que nunca. Todos prefieren ser hipócritas ante la exhibición de poder de los lobbys emergentes, y los que se rebelan en público lo pagan caro. Muy caro. Buju parece tener las rejas cerradas y el candado bien echado definitivamente hasta 2019. Pero los indómitos son difíciles de callar. Para el verano de 2014 está anunciada ya la aparición de su nuevo álbum en estudio. Mientras apura sus últimas opciones legales con el nombramiento de un nuevo abogado de la Universidad de Harvard, especialista en derechos civiles de la minoría negra. Para los pobres, la vida siempre será una “Foggy Road”.

Un reportaje de CARLOS MONTY. SEPTIEMBRE 2013

Fuentes:

www.bujutrial.blogspot.com

http://reggaeistheroot.wordpress.com/2010/02/20/dancehall-misinformation-series

www.jamaicaobserver.com

www.soulrebels.org

www.76crimes.com

 

 

 

 

 

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Capítulo 2: Rappin’ Reggae y Dread Fashion. Oro, incienso y mirra

Posted on 1 Noviembre 2010 in General by admin

shabba-ranks

Curiosa la historia de la música. Lo que hoy es experimento privado de heroicos pioneros, mañana se convierte en vulgaridad, no necesariamente comercial, pero seguro previsible, como lo que hoy se había convertido en vulgaridad musical, mañana queda convertido en resistencia épica de unos pocos.

Por supuesto el axioma también es aplicable a la historia del reggae de nuestros tiempos. Cuando los pioneros de Penthouse, Bobby Digital y Jammy’s empezaron a dar cabida a los primeros rapeadores jamaicanos con el advenimiento de la era digital, ya se habían empezado a superar los clichés clásicos del toasting de U-Roy, Big Youth, Eek-a-Mouse, Dillinger ó el pionero King Stitt y su famoso grito de guerra en “Fire Corner”: “No matter what people say/This Song leads the way/It’s the other out the day/From your boss deejay/I’m King Stitt/Hearted from the top/To the very last drop!”.

Así que a finales de los 80, los personajes hoy casi olvidados que irrumpían en la Isla con la fuerza de un huracán caribeño eran Cutty Ranks, Lt. Stitchie, Admiral Bailey, Lovindeer, (Mad) Cobra y Ninjaman. Solo Yellowman sobrevivía en primera línea entre los veteranos. Con sus voces roncas y rimas monocordes  daban la perfecta réplica al hip-hop de la old school norteamericana del momento. Sin embargo, como ocurre con todos los pioneros, inicialmente fueron ignorados, cuando no rechazados, por la mayoría de la audiencia del reggae fuera de la Isla, especialmente en Europa, acostumbrada al estéreotipo del reggae roots y sufferer. El estilo del nuevo rap de la Isla, que combinó en sus inicios el término “raggamuffin’” con el más amplio de “dancehall” para acabar decantándose por el último, fue extendiéndose a medida que la tecnología del sampler avanzaba y facilitaba la aparición de nuevos productores, no en balde, la improvisación sobre una base musical es piedra angular del desarrollo de la música jamaicana desde su independencia, a través de los sound-systems.

Capleton

Como había sucedido siempre con el feedback de ida y vuelta entre la música negra norteamericana y la que se hacía en la Isla, desde que Leslie Kong, Coxsone Dodd y el pirata (por su atuendo) Duke Reid empezaran a importar discos y equipos de sonido de Nueva Orleans y Florida en los primeros 60, el salto a los USA del nuevo estilo no se hizo esperar y los jamaicanos de Nueva York empezaron a construir su propia réplica. Todavía recuerdo a Shinehead actuando en el SOB’s del downtown de Manhattan en 1989 ó a Born Jamericans cruzando las vías del tren para adentrarse más en el hip-hop que en la tradición reggae, por no hablar de DJ Kool Herc ó el primer Busta Rhymes. Entonces Sony fichó a Shabba Ranks y lo que había sido underground se convirtió en comercial y aceptable para los mass media, abriendo la puerta a todos los demás, desde el siempre controversial Buju a Capleton grabando con Def Jam, y desde el versátil Beenie Man al terremoto de Bounty Killer, algo después. El exceso del g-rap se instaló de vuelta en Jamaica y para bizarros, los jamaicanos. Word!. Basta ver los “teams” y las “units” surgidas con el 2000 (de Ward 21 a T.O.K., pasando por Monster Shack Crew, Innocent Kru y sobre todo el Scare Dem Crew de Elephant Man y Harry Todler).

Anthony B

Mientras, en la España de los últimos 80 y primeros 90, donde mayoritariamente el rap había sido rechazado como lenguaje musical fuera de la reducida cultura hip-hop, como hoy se rechaza el reggaeton (“eso no es música”, dicen muchos), sólo los que ya habíamos sido contaminados por la urgencia callejera del hip-hop de Eric B. & Rakim, Big Daddy Kane ó KRS-One, apreciabamos el nuevo crossover jamaicano, entre la comunidad reggae española. Pero los tiempos cambian y cómo a partir de la segunda mitad de los 90 el rap empezara a popularizarse definitivamente en las barriadas españolas desplazando al heavy metal de su banda sonora, el ya no tan nuevo lenguaje también empezó a ser aceptado por la comunidad reggae hispana. Sobre todo a partir de la aparición del estilo sing-jay en Jamaica, donde Anthony B., Sizzla y Junior Kelly algo más tarde, además del siempre omnipresente Capleton, reconciliaron musicalmente la tradición nyabinghi con la insurgencia rapeada de los nuevos tiempos por medio de la coartada purificadora de los bobo dread.  Así, todos contentos, los amantes del roots ya se encontraban cómodos con los nuevos tiempos musicales.

Los recién llegados al tesoro jamaicano por la vía del rap en el dancehall, también, aunque ni supieran ni les interesara nada del componente religioso que el reggae siempre tuvo. De modo que la música jamaicana que no había dejado de crecer internacionalmente, se hizo definitivamente universal, y montones de chicos blancos, africanos o asiáticos se integraron en el nuevo sermón desde cualquier gran ciudad del planeta. La nómina de nuevos intérpretes y producciones ha llegado a ser tan extensa que, como toda masificación, ha acabado cayendo inevitablemente en la vulgarización y la repetición hasta el hastío, de mensajes, códigos y poses, trivializando lo que un día fue una llama purificadora basada en las raíces para convertirse en un metalenguaje muchas veces descontextualizado (musical, cultural y religiosamente). Lo peor es que además la avalancha hace que lo que antes del rap jamaicano ya era dancehall (Garnett Silk, Cocoa Tea, Sugar Minott…) haya quedado en tal segundo plano, que los que aun conservan el estilo original puramente vocal, raramente acceden a las listas de popularidad y al primer plano del reconocimiento general. Pero lejos de ortodoxias reduccionistas y totalitarias, es que la historia de la música siempre se escribió así. También en Jamaica por lo que se vé. Sin embargo, conviene saber separar el grano de la paja si quieres tener una buena cosecha, y seguro que los buenos catadores de reggae-blog.net y reggae.es saben de qué hablo.

El Natty Dread vuelve a estar lejos, pero conociendo a los jamaicanos, seguro que como diría el visionario Marley: “(Real) Dready got a job to do/And he’s got to fulfill that mission/To see his hurt is their/Greatest ambition/But we will survive/In this world of competition/’Cause no matter what they do/Natty keep on coming thru/And no matter what they say/Natty de deh every day”. Carlos Monty. Noviembre 2010.