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Capítulo 30: Jamaica es una puta

Posted on 18 Diciembre 2014 in General by lupo

Es hora de decir la verdad. Soy un putero empedernido. Sí amigos. Reconozco que le he puesto los cuernos a Jamaica. Demasiadas veces para las que el complejo de culpa de mi moral cristiana está dispuesto a admitir públicamente. He pecado con el romanticismo impetuoso de Brasil, con la simple inmediatez de la plena panameña y con la sentida delincuencia de Héctor Lavoe, con la abstracción urbana y violenta del rap norteamericano, con las curvas imparables de Africa, con la criollada latina, con la bizarrada caliente del dembow y la bachata dominicana, con la canallada del tango porteño y sobre todo, ay sí, con mi puta favorita, la decadente Nueva Orleans. Sobre todo la bruja de Nueva Orleans, que resume la carnalidad caribeña envuelta en las sedas sofisticadas de la lencería de Versalles. Me gustan todas, para que lo voy a negar. No sé si algún día mi fiel Jamaica me lo perdonará. ¿Y Ud., amigo lector?.

Así que como buen pecador, no encuentro bastante pecado en la Jamaica actual y, siendo así, este blog ha dejado de tener sentido, como hasta ahora lo han conocido. Es verdad que en estos 30 capítulos he golfeado lo mío. Rendimos tributo a los patriarcas (Marcus Garvey, Bob Marley, Jackie Mittoo, Gil Scott-Heron), fuimos de entierro 9 Nights (Gregory Isaacs), vacilamos en los Go-Go Clubs del Uptown de Kingston y estuvimos de paseo por Trench Town y el Gully Side, hicimos “family visit” en la cárcel (Vybz Kartel), buceamos sin tubo en los mares profundos de la homofobia (Buju Banton), rescatamos Paraísos Perdidos (Lovers Rock in Japan, la vuelta del Raggamuffin’), nos fuimos varias veces a bailar (de dancehall, de dhq master class y hasta de funky con Joe Gibbs), le regalamos un poco los oídos a nuestros veteranos ilustres (Jah Macetas) y le dimos caña sin disimulo, pero sin ensañarnos, a los nuevos dreads y a nuestra incipiente escena local. Hasta preguntamos a los jóvenes del “Reggae Revival” de qué iban, varias veces, a ver si era verdad hoy aquello del 15-M jamaicano que asombró al mundo en los 70, cuando “rasta not politic” y “It takes a revolution to make a solution”.

dream-paint-jamaica

Pero siempre pretendimos hacerlo desde el punto de vista de Jamaica y su gente, fuera entendido aquí o no, porque aunque muchos sostengan que en Jamaica ya no se hace buen reggae, la Isla del Tesoro siempre será mi referente. Aunque la traicione una y otra vez. Pero la cosa era promover debate, generar contradicciones y aprender de la experiencia de los que generan (no de los que copian y lo perfeccionan, por bien que lo hagan).

No creo haberlo conseguido más que de forma muy tibia. Agradezco a todos los muchos “parabéns” que recibí, pero no era eso. Yo soy sobre todo un agitador comunitario, mucho más que un periodista o un crítico musical, y vuestras aportaciones me han confirmado que en España (y en parte en Latino América) todavía se está lejos de considerar, si hablamos de reggae en general, lo jamaicano como propio, y lo local solo como algo entrañable pero no competitivo como para ser recordado en la historia, salvo los contados artistas que han pasado el rubicón internacional (Gentleman, Alborosie y poco más). Sí, ya sé, que el idioma es una barrera, que todavía hacemos diferencia entre lo nuestro y lo de los otros, que si mi barrio, mi patria, mi bandera, y tal y tal y tal. Bufas de pato. Who feels it, knows it. Y más en la música.

También recibí alguna que otra puñalada, de quienes dan demasiada trascendencia a mis palabras. Sobre todo de la escena local, donde aún las críticas se siguen encajando tan mal, se personalizan tanto, que se convierten en cuestión de honor, como si hubiéramos insultado al hijo o a la madre, y los “agraviados” pasan de la indignación a la violencia verbal, incluso a las amenazas físicas, a ritmo de “click”. El desgraciado final del llorado Pere Andrés (aunque no fue en este blog sino en “reggae.es”), sirve de ejemplo. Es lo que tiene la interactividad actual. Echen un vistazo a los chats de YouTube, y concursen en “quién insulta más”. Más bufas de pato. Porque a lo que mí me interesa, los infantilismos solo son anécdotas inevitables, lo que importa es otra cosa. Es el crecimiento de la comunidad.

Y ahí sí tengo que decir, que la cosa se ha disparado en estos 4 años. Sobre todo en Cataluña y en Madrid, al menos en número de gente involucrada, de sounds, de estudios, de productores, de artistas. Otra cosa es que la dirección, o direcciones, en las que la comunidad avanza, tengan más de puramente local, que de espíritu jamaicano. Será el Rototom, será el Reggae is a Mission de la ACR y el Organic Roots, será que el reggae está de moda “alternativa” en España, y todos quieren hacer algo que suene “reggae”, incluso viajando a Jamaica, será lo que sea, pero es verdad que su presencia es cada vez mayor, aunque sea gracias al “crowdfunding”, no hay más que escuchar los programas de radio nacionales.

Así que la escena ha cogido por fin su propia velocidad, se parece ya casi a una industria propia, aunque sea autoeditada, y por tanto necesita de promoción, de publicidad (también para eso me han buscado durante este tiempo, desde La Puta Opepé con Boa a Paupaman en Castellón, pasando por Hot Drop en Madrid), y no precisa ya tanto de este “Dedo en la Llaga” que ha representado durante estos años este blog, y los oyentes de “Radio Rasta FM” han podido escuchar musicado estos últimos meses.

Y alguno dirá que cómo soy tan negativo si con el Reggae Revival, vivimos ahora uno de los mejores momentos en la música de la Isla que me cautiva. Y ahí reside una de mis decepciones. Predicar en el desierto, tiene un coste. Al margen de la opinión artística que a cada uno le merezcan Chronixx, Jesse Royal, Kabaka Pyramide o Jah 9, por poner a los artistas que han conseguido más notoriedad internacional, tras esa élite se han vuelto más visibles otros artistas que, con Micah Shemaiah a la cabeza, ya llevaban años relanzando la energía positiva y transformadora que legó el malogrado Little J.O.E. (verdadero precursor).  Sin embargo ninguno de estos nuevos talentos jóvenes, está teniendo verdadera repercusión ni gozando de atención internacional alguna, tras la gira europea y americana de las nuevas estrellas este pasado verano. Justo por eso, una vez más las comunidades de reggae europeas (incluida la española), identifican estos artistas individualmente, como meros productos musicales, en lugar de haber entendido de una vez, que aunque tengan una carrera propia, forman parte de una comunidad de afinidades y experiencias personales, y una motivación transformadora común, como nos contó en su momento su gurú Dutty Bookman, y así deberían haber sido interpretados, porque eso es lo importante de su aportación, su colectividad.

Son nombres como Infinite y Exile di Brave, que sí estuvieron en el Rototom 2014, pero también Kazam Davis (que graban por el emergente sello Bassplate), o la escudería Jah Ova Evil Records, dejando claras sus intenciones desde su título y con artistas como The Gideon y Selah y divas como Hempress Sativa o Tuff Like Iron, los que a base de dub y llamaradas de ecos lisérgicos y metales vaporosos están renovando de verdad la música jamaicana del momento, lejos de los neones que exigimos en Occidente a las que llamamos figuras, al margen de la atención del “gran público”, como en realidad siempre fue.

La misma desatención, por más que algunos nos empeñemos, que sufrió el también malogrado Dubmaster Lynch al frente de su colectivo de “dub poetry” LSX, recuperando el “black pride” panafricanista, algo que se echaba de menos desde Muthabaruka. Me pregunto qué hubiera pasado si en vez de intervenir en las cada vez más frecuentes y concurridas noches de la “Poetry Society of Jamaica”, Lynch se hubiera apellidado Kwesi Johnson y tuviera una columna fija en el Melody Maker londinense de ahora. ¿Entonces, sí hubiéramos prestado atención a los nuevos “Last Poets”, no?.

Lo mismo que con la interacción comunitaria del proyecto “Paint Jamaica” que transforma y dignifica el entorno las comunidades más deterioradas del downtown con la contribución de los propios vecinos, desde Parade Gardens a Fleet Street, allí donde Jah 9 acude regularmente a enseñar su disciplina de “Rasta Yogui”. Proyectos comunitarios en los que se han involucrado a base de subastas y participación, muchos de los músicos a los que sólo prestamos atención si sacan un video en YouTube, contribuyendo a una mercantilización que poco o nada tiene que ver con la razón de ser de su música, y que como veréis en cuanto investiguéis un poco, nada tiene que ver con ese mensaje con el que nos llenamos la boca, porque en comunidad “reggae is a mission”, y es solo una herramienta más para ayudar, junto con otras, a transformar la sociedad que te rodea. Así que si falta el resto de la cobertura cultural, es solo consumo.

Y puestos a consumir, como parece que al menos aquí en España esa parte cultural no interesa ni siquiera a los que se dicen interesados en Jamaica, me he vuelto putero, y prefiero divertirme con el sinuoso dancehall nigeriano conocido como “Naija”, al que ya llaman el “new afrobeat” debido a su popularidad, con artistas como Olamide y su “Turn Up”, Timaya (que incluso ha llegado a remezclar su hit “Bum Bum” con Sean Paul) y King Obi o Davido y una verdadera legión más, con las mezclas locas de dancehall con cumbia para ligar con mensaje subversivo del peruano Kuto Quilla Selektah en Alemania,  o con el eléctrico y salvaje funki paulista de Trop killaz Karol Conka.

Llámenme infiel, o ecléctico, si son más finos. Pero he decidido poner punto y final con este capítulo a esta primera época de “Natty in de Red”. Me reservo la idea en un futuro de retomar el blog, aunque a buen seguro con una propuesta más mundialista, sin olvidar las raíces afro de mi música ni mi adorado Appleton Special enturbiando con malicia caliente mis palabras. Todos mis respetos a los verdaderos “rasta soldiers” que quedan en el camino para “desmontar Babylon”, y a todos aquellos a los que de un modo a otro tomaron el testigo afro-consciente. Seguiremos en la lucha (no os vais a librar tan fácilmente de mí, mientras los editores de reggae.es quieran), pero este “Natty in de Red” ha concluido su ciclo. Jah Bless!

CARLOS MONTY. DICIEMBRE 2014