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Capítulo 20: Spanish Shots: Ready or Not?

Posted on 7 Febrero 2013 in General by lupo

Natty in de Red: la yema en el huevo, el dedo en el ojo, el rojo más rojo en la llama, el punto en la i. 20 capítulos después aún hay que explicar porque estamos aquí. Por qué vinimos a reggae.es con la libertad del formato blog y lo que eso significa de exposición pública permanente a la discusión y la crítica.

Por eso cada vez que oigo hablar de lava lava y chatty chatty sin dar nombres ni distinguir unos de otros, cada vez que oigo a músicos, consagrados o no, quejarse de que les critican o hablan mal de ellos, o decir que solo los músicos o los técnicos pueden opinar públicamente sobre música con propiedad, tan endiosados como los ingenieros o los médios, como si la historia no estuviera llena de buenos aficionados y mejores críticos sin los cuales muchos “genios” hubieran perecido en el ostracismo ante la indiferencia del resto de la comunidad musical, me pongo de mala leche. Sé que el diss o el beef, la competi, forma parte del circo, de la exhibición de las skillz, pero ni los artistas ni nadie está en posesión de la verdad, solo el público quita y da razón, a los que crean y a los que opinan (que a veces, también crean). Y a estas alturas del partido (del blog) ha quedado más que claro que no vine para gustar, vine para representar, dice la rima.

Esto viene a cuento de la poca costumbre que tiene la comunidad reggae española de asimilar la crítica pública, incluso cuando es argumentada, en lugar de comprender que forma parte esencial de su propia difusión pública, sin la cual la música, como cualquier otro arte escénico, no sirve de mucho más que una paja mental. Lamentablemente esta todavía pequeña escena local, aun en el underground, está escrita de celos, envidias y rencillas absurdas, ante la que los cantos a la unidad que de vez en cuando se escuchan, resultan un tanto fingidos, por buenas intenciones que tengan.

Y viene a cuento porque el esfuerzo de Mad Shak con Chronic Sound y su mixtape “Spanish Shots” divulgado hace unas semanas, induce a muchas reflexiones y a unas cuantas incógnitas peligrosas.

Chronic-Sound-Spanish-shots-33134_front

 

Vaya de entrada, que todo recopilatorio de la escena nacional del momento vale su peso en oro, dado lo fragmentado del patio, aunque en el pecado del intento va la penitencia y siempre se echan a faltar nombres y territorios, que al gusto de cada uno “tendrían que estar allí”. Así que bienvenido sea el intento de concentrar la marca “España” en una sola mixtape. La duda surge con el resultado. ¿Realmente es una muestra representativa del reggae que se hace en España?.

Todos los que me conocen o me han leído alguna vez, saben desde aquel capítulo 4 del blog “Lo que no me gusta del reggae español”, que siempre he desconfiado del reciclaje del hip-hop madrileño en dancehall, salvo contadas excepciones. Pero más allá de fobias personales (y eso que soy y fui devoto del hip-hop de los 70 a los 90), me asalta una pregunta sobre la actual escena madrileña: ¿qué hace que el dancehall haya casi acabado desplazando al hip-hop en las populares fiestas del “Jungle” de Pacoking (CPV), que como todo el mundo sabe son cita obligada si estás en la capital?.

Ya no estamos en los tiempos del KikiSound de Kamikaze ni en los albores de las Ganjah Time de Móstoles, ni siquiera del Madrid Dancehall Crew. No hubo más que ver el saturado cartel y la imaginería del pasado festival “Dancehall Explosion” del 2012 para comprobar que la capital ha generado un estilo propio en el que la influencia de +Graves sigue omnipresente, antes en el rap y ahora en su vertiente a la jamaica

Dancehall Xplosion 2012

Yo nunca tuve problemas con Zona Bruta. Siempre he sentido el suficiente respeto mutuo con Kami, Frank o Skeep Rango. Nos conocemos desde 1995 ó 96 y sobre todo en los tiempos del AfroXpress, así que me pronuncio con afecto pero con cierta distancia musical. Luego llegó la invasión panameña de los “Cuentos de la Cripta” (Kafu Banton, Aldo Ranks y compañía, la parte más hardcore de la murga del canal) mientras la emigración dominicana y centroamericana iba germinando en los barrios de la capital a golpe de redada y malos tiempos.

Así que, émulos aparte del previsible registro ruffneck que tanto éxito le trajo a Morodo en su día, era de esperar que la fórmula dancehall de Madrid no difiriera mucho en su evolución, de los cánones duros de barrio que imperaban ya en el hip-hop del foro, con el peligro de acabar generando un subgénero más cercano al reggaetón pandillero de las maras que a la tradición del gueto jamaicano, y por tanto no exportable ni al resto de España, ni fuera, más allá de las ondas de ida y vuelta con Latinoamérica. Al menos bajo la etiqueta “reggae”.

Lo dicho no está reñido con la técnica. Me consta que no solo los que viajan a Jamaica (Swanfyah Bwoy, Chulito Camacho, etc.) sino otros muchos en la misma línea o en otras menos hardcore, como las veladas del Siroco de los jueves con Unity Sound y Jah Williams a la cabeza con la Ganjahr Family, están al cabo de la calle de cada nuevo ritmo, y cada nuevo artista que sale de la Isla. Incluso la técnica de producción, los efectos vocales (abusos del autotune, aparte) y las sonoridades, cada día son más homologables y contemporáneas con lo que se produce entre Kingston y Nueva York pasando por Miami. Así que no debiera haber un solo motivo de queja, el esfuerzo de tantos tiene su recompensa. El caso más notable es probablemente el del guineano de Vallecas Lion Sitté, capaz de convencer en el escenario de sus skillz y de su reivindicación africanista todavía más que en su segundo disco “Otros tiempos”.

Además otros artistas más versátiles en el registro como el Sr. Wilson desde Barcelona o Tosko en Madrid, añaden riqueza vocal al panorama, por más que éste último, como Novato y su “Clikity” estilo, no terminen de escapar del cliché hip-hop/r&b, por mucho que Tosko denuncie al “Falso Rasta”. Menos mal que al olor del ruido bronco de la capital, se producen hallazgos como el de la cordobesa Lashe. Hay otras queenas metidas en el dancehall nacional como Mad Muasel o Aniki, pero más que en su espectacular video “Cassanova” con Shinjiman, las Bundem Squad y Daggabwoy (cortesía de Pon di Vibes), la andaluza me terminó de convencer viéndola cantar tan intimista en “Lovah Lovah”. Si lo hubiera cantado en Jamaica, hubiera resultado hasta dulce, pero puesto aquí, sigue resultando refrescante.


Entonces, si ya hay tanto interesante entre lo que elegir, ¿por qué esa escena me sigue resultando tan relativamente lejana con lo que acostumbrábamos a llamar “reggae”?. ¿Por qué me molesta que esa escena tan local tenga incluso fuerza centrípeta y atraiga a jóvenes talentos venidos de otra parte de España como Erin Castro y sus Comando Katana desde Vigo, por citar alguno?. Conozco a algunos de ellos y me consta el esfuerzo y las ganas que le dedican, su mejor intención. Pero aun así mi oído no se deja convencer por mis amistades de club o escenario, es así de cabrón. Echa en falto algo en Madrid que en cambio sí encuentra en el Mediterráneo (el eje Barcelona-Valencia-Mallorca), al que por contra falta el punch de la capital. Vamos, como casi siempre.

Con total respeto por el derecho de Chronic Sound a seleccionar para sus mixtapes los riddims y repetir tantas veces como quieran a los artistas que les dé la gana, solo faltaba, parece obvio que en la comunidad reggae española hay mucho más que lo que ese Spanish Shots muestra.

Así que nadie se lo tome como un ataque personal. Esta es la idea: también hay otras formas de hacer que guardan más decididamente la tradición jamaicana sin perder la contemporaneidad. O deberíamos decir mejor, de otras producciones que todavía conservan la tradición del dub, que es lo que distingue la esencia jamaicana de la mera mezcla (por resultona que sea) o del puro ejercicio de estilo en estos tiempos, y que tan raro es de encontrar en Madrid, a excepción de las fabulosas producciones de Puppa Shan para HotDrop y todos sus derivados, incluido su radioshow “Bass Culture” en Radio Almenara de Madrid. Mucho ojo con su inminente regreso en formato largo “Sugar & Spice”, con un nivel internacional altísimo. O los esfuerzos de otras bandas instrumentales como los vitorianos Green Valley y los madrileños Gregtown, cuya dirección vocal no termina de encontrar un espacio propio en la escena.

HOTDROP SUGAR&SPICE

 

En la burbujeante Barcelona, además de sus conocidos sounds, está la gente de Marcus y su sello “Reggaeland” con un mérito callado extraordinario. Que desde su rincón en el imperio, figuras jamaicanas en segundo plano en su isla como Jahmali, Malijah, Chantelle Ernandez trabajen sobre sus ritmos, o talentos propios como Jah Nattoh y Miguel Arraigo sobrevivan a la crisis, dice tanto como 40 rugidos de dugos en la noche, para los que tienen el oído lo suficientemente fino.

O qué contar de las producciones de Roberto “Ras” Sánchez, que se ha convertido en referencia nacional de las producciones roots y con gusto desde su refugio A-Lone Ark en Santander. Para muestras, el reciente botón de Mystic Souldiers desde Barcelona. O de las apariciones de Mandievus y SupaBassie desde Valencia. El primero, capaz de reciclar boleros o manejar el falsete con sensación de autenticidad (“No quiero ser como tú”), y el segundo verdadero aglutinador de la escena en Valencia, con y sin el Sargento García, con y sin cumbiamuffin, ahora que sus legendarias sesiones con Stereotone en el “Turmix” del valenciano Barrio del Carmen han llegado a su fin.

A lo mejor es por eso que todavía me ilusiono cuando Steven Fletcher (Red, Gold & Green, ex Naturals) decide organizar por todo lo alto un tributo a Jackie Mittoo para las Fallas. ¿Cuántos se acordaban de él en la escena española actual?. Es justo lo que hace falta aquí para que la planta siga creciendo sin que los injertos la acaben convirtiendo en una mutación.

Así que se me ocurre un test de jamaicanidad musical muy fácil, con el que lectores y músicos pueden examinarse para terminar. 5 preguntas y 1 minuto para hacerlo, sin mirar Google ni la Wikipedia. Aprueben o suspendan no le llamen reggae sino tiene el ADN de la Isla. Al César lo que es del César, y a la planta lo que es de Jah. Gracias.
JAMAICAN QUIZ:
1)Jackie Mittoo era…
a.- Batería. b.- Teclista. c.- Arreglista y director de orquesta. d.- Cantante
2) Alpha Boys School es…
a.- La escuela de Kingston de donde han salido los mejores cantantes
b.- La escuela de Kingston de donde han salido los mejores velocistas jamaicanos
c.- La escuela de Kingston donde se han formado la mayoría de los presidentes de Jamaica.
d.- La escuela de Kingston de donde han salido los mejores instrumentistas
3) The Mighty Two era el nombre por el que se conocía a…
a.- La sección rítmica de Sly & Robbie
b.- El dúo vocal Alton & Ellis (compuesto por Alton Ellis y Eddie Perkins)
c.- El dúo de productores Joe Gibbs y Errol Thompson.
d.- Un popular sound-system japonés.
4) “Ting a ling” es el título de una popular canción de la primera época de Shabba Ranks, pero se refiere a….
a.- El acto sexual
b.- Fumarse un chino
c.- Un duelo a machete con tu rival
d.- El sonido de la campana llamando a los escolares a entrar en el colegio.
5) “Misa Chin” es un término popular jamaicano para referirse a…
a.- Los chinos ricos que han amasado grandes fortunas en la Isla
b.- Los corredores de apuestas chinos en la Isla
c.- El productor Leslie Kong y sus descendientes
d.- Las chicas negras con rasgos orientales
SCORE
Cada respuesta acertada, vale 2 puntos, salvo cuando hay más de una respuesta correcta, que puede valer 1 ó 2 puntos. El máximo posible es 10.
De 8 a 10: Ud. es de los pocos que puede decir “Jamaica no problem”. Más que el patois Ud. domina la calle tanto como la música, y eso se nota.
De 5 a 8: Ud. está puesto en referencias y figuras, pero no termina de comprender el contexto y lo que significan muchas de las cosas que tanto le gustan. Un viaje urgente para zambullirse de una vez en el cogollo de la planta sagrada es altamente recomendado.
De 3 a 5: No basta con mirar Youtube ni leer internet. Que todas las semanas te descargues las novedades, no sirve para relacionar lo que ahora se hace con el pasado del que procede, por muy bien que imite. No lo llame reggae si en realidad está haciendo otra cosa que no resistiría un asalto musical en la isla, por más dólares que lleve.
De 1 a 3: Ud. está empezando en esto. No pasa nada. Hágalo con humildad y tómese su tiempo para digerirlo. La música jamaicana es iniciática. Una vez le entre el veneno en el cuerpo, ya no le soltará y necesitará conseguir toda la música de cualquier época, que venga de la Isla. No se desanime si el Océano es infinito. No man is an island.

Carlos Monty. Febrero 2013

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Capítulo 19: When Reggae became Discomusic

Posted on 12 Noviembre 2012 in General by ACR Crew

Estaba yo a vueltas con aquellos debates sobre quién había sido el rey del pasado Rototom, si Freddie McGregor o Beres Hammond, cuando mi botella de Appleton Special se acabó una vez más. De mala leche desde que la distribuidora de mi ron favorito había decidido suprimir en España la comercialización de la versión barata del oro líquido, y sólo había dejado en las licorerías el Real Estate a treinta y pico euros la botella, necesitaba una inyección de optimismo y placer que me compensara.

Así que cavilando sobre la carrera de Beres hit by hit, a quien yo postulaba como favorito al cetro del festival y eso con lo que representa personalmente para mí Freddie (con quien he coincidido a solas en momentos cruciales para mí en los 90), de pronto topé con aquel disco de Beres, el primero tras Zap Pow y el segundo en solitario de su carrera “Just A Man” (1979), cuando fue rescatar su cara A con esos pildorazos disco de “Music is a Positive Vibration”, “Keep my Wheel turning” y sobre todo “Do this World a favour” y volverme la sonrisa a la cara al rencontrar otra vez uno de mis paraísos perdidos.

Aunque el de Annotto Bay ya había ensayado el estilo vocal en su debut solo “Soul Reggae” (1976), aquella aproximación al soul americano parecía más inspirada en el Reverendo Al Green y en los Four Tops. Pero esto del 79 en plena era discomusic, era gloria bendita digna de formar en el score de “Vacaciones en el Mar” sin dejar de ser reggae en ningún momento, con esas orquestaciones empalagosas del Philly Sound, los coros boogie y los arreglazos de cuerda y hasta vibráfono, y con esos omnipresentes efectitos de producción de aquella época hedonista irrepetible (el wah-wah de la guitarra funk, las dichosas campanitas sintetizadas, las palmaditas enlatadas y los triggers y los pads electrónicos de las baterías que tan populares se hicieron en los primeros 80).

Entonces, ¿si alguien tan solvente como Beres Hammond podía haber hecho aquello con tanta dignidad y soberbios resultados artísticos, cómo es que me martilleaban la cabeza aquellas imágenes de la peli “Rockers” con Horsemouth Wallace y Dirty Harry (otro Alpha Boy) mostrando la rebeldía rasta en aquel legendario “Takeover” en el que acaban asaltando la cabina donde se pinchaba funky en un garito con pinta de estar en Halfway Tree Road o el Uptown, para recordar a los parroquianos como se rockeaba el “Queen Majesty” haciendo toasting hasta que llega la Babylon?. Lol!.

Aparentemente la invasión de la disco-music de los late 70’s había tenido su respuesta casposa, racista y homófoba en América y Europa con aquel aberrante slogan de “Disco Sucks!”, como una reacción blanca y puritana a la amalgama de negros, latinos y homosexuales que habían germinado su liberación al margen del establishment musical en los antros de las grandes ciudades, desde que la Policía tuvo que dejarles vivir, tras los muertos del Stonewall neoyorquino que dio origen al día del Orgullo Gay. También puedo comprender que los rastas más militantes rechazaran la influencia disco y funk en plena era PNP y Natty Dread, por su exhibicionismo lúdico y extranjerizante, con la que estaba cayendo a balazo limpio en los guetos del downtown aquellos días, pero ¿realmente los músicos y productores de la Isla rechazaban la música disco? Echemos un vistazo a la producción discográfica de la época 75-85 para comprobar que la escena de la peli no se correspondía mucho con la realidad.

De entrada, ya se sabe que los jamaicanos adaptaron el compás de la música afroamericana, no sólo en cuanto al concepto de grupos vocales al estilo de la factoría Motown (todavía me recuerdo discutiendo con Sergio Monleón a finales de los 80 en la radio, que aun negaba que Marley era fan declarado de Curtis Mayfield y sus Impressions, y hasta de Barry White; sabíamos tan poco entonces), sino además haciendo versiones sin parar de cada éxito negro en las listas americanas, década tras década, desde los clásicos soul de Maytals, Delroy Wilson y Heptones en los 60, a clásicos funk de Memphis como el “Respect Yourself” (Third World) ó el himno Philly “Ain’t no stopping us now” en los 70, Tracy Chapman o Prince en los 80, y así hasta nuestros días.

Pero en los 70, también se habían atrevido con el sonido menos rasta posible. El sonido de la disco-music, entre otras razones, porque el formato maxi ó 12” ya estaba presente en la Isla desde mediados de los 70 bajo el apodo de “discomix”. Bajo esa confusa denominación, Lee Perry creó toda una galería de remezclas extendidas con resultados en algunos casos memorables, como las versiones del “Party Time” de Heptones o el “Bad Weed” de Junior Murvin (la remezcla de “Police & Thieves”) cuyo consumo para sounds y discos consagró con un Killer tune llamado “Disco Devil” sobre el “Chase the Devil” de Max Romeo, que incluso ha sido rescatado no hace tanto por Kanye West en el “Lucifer” de Jay-Z

Otros que sacaron especial partido al formato discomix fueron Culture, cuya versión extendida de su inmortal “Jah Jah See Dem a Come” permanece como uno de los hitos de aquel periodo Natty que tan bien personificaba Joseph Hill. La lista es larga, Tony Tuff, Nicodemus, Dillinger, todos tenemos nuestros favoritos de aquel periodo dancehall pre-digital de los últimos 70 y primeros 80, sobre el formato maxi, con un sonido que no se ha vuelto a repetir. Hasta el gran Tommy McCook había hecho un discomix en el 75 con un scorcher llamado “Revenge” que no podía sonar más rasta y al que pusieron voz y deejaying Tappa Zuckie, Trinity y el propio Dillinger, entre otros. Por eso adoro tanto los discomix con sabor puramente rasta.

Pero el perfecto falsete de Beres Hammond en “Do this world a favour” me exigía más. Acercarme más al punto en que los jamaicanos hicieron música americana de baile declaradamente, sin perder por ello su esencia jamaicana.

Al primero que había que acudir era al inmortal Dennis Brown en su periodo con la disquera americana A&M. Casi todos los veteranos recordamos como en los primeros 80 Jimmy Cliff había triunfado comercialmente con “Reggae Nights” a lo EW&F y ya no digo nada de Eddy Grant y su “Jo’anna Gimme Hope”. Pero eso eran veleidades comerciales, y Eddy Grant ni siquiera era jamaicano, pensábamos muchos. Pero claro luego aparecía el gran Dennis con “Love has found its way” y te rompía los esquemas. Ya no digo nada, cuando la multi americana publicó en 2003: “The Complete A&M Years”. ¿Cómo era posible que el autor de “Westbound Train” y “Wolf & Leopards” pudiera haber grabado tan alegremente un proto-electro como “Out of the funk” o se pusiera en la piel de Rick James o Bootsy Collins en “Jammin’ my way to Fame”, e incluso le diera réplica al “Sexual Healing” de Marvin Gaye en “Save a little love for me” en aquel álbum de 1983 “The Prophet Rides Again” y que todos estuvieran producidos por el mismo Joe Gibbs y su mano derecha Niney the Observer? ¿Es que estos jamaicanos no respetaban nada? Lol! Claro, luego hay quien se extraña de que “Night Nurse” del Coolruler fuera éxito mundial en todas las discotecas.

Así que intrigado por esta conexión JA-NYC tan irreverente como incoherente culturalmente hablando, me pongo a rebuscar, y claro, no era el primero a quien llamaba la atención. No sólo eso, la onda reggae-disco está de moda! En 2010, el avispado sello SoulJazz no se cortó ni media en editar uno de sus álbumes fronterizos para frikis bajo el título “Hustle! Reggae Disco. Kingston-London-NYC” con hasta 8 discomixes de la época con sus correspondientes versiones jamaicanas de los boogies del momento, desde el “Ring my Bell” de Anita Ward al “Rapper’s Delight” de Sugarhill, hasta habituales de las listas americanas de entonces como los Whispers y su “And the Beat Goes on” (que en la versión reggae de Family Choice se convirtió incluso en un popular ringtone en UK) o el “Upside Down” de Diana Ross, pasando por las inevitables paradas en Michael Jackson (“Don’t stop till you get it enough” en el álbum, pero fuera de él, “Billy Jean” y otras tampoco se libraron).

Hace solo unos meses, con difusión menos masiva, la gente de Dub Me editaron otra compilación mucho menos evidente (salvo el título “The Reggae Disco Connection”), donde alternativamente al éxito comercial de las listas, reivindicaban como pioneros del iconoclasta invento a Derrick Harriott en “Dancing the reggae music”, rescataban una de las más formidables muestras de este híbrido musical, el “Back-a-Yard” de The In-Crowd, o mostraban como desde Dennis Brown hasta Peter Tosh (“Dubbing buk-in-hamm”) podían reencarnar a los Bar-Keys en “Get high on your love” o el sonido tribalista del “Paradiso” en el Village neoyorquino cualquier sábado noche, respectivamente. Awoohhh!!

Claro que abrazar tan despreocupadamente el sonido disco desde las calles polvorientas de Kingston, tenía que tener alguna razón más poderosa detrás. Y en América, de Alaska al Caribe, no hay otra razón más poderosa que el dios del dólar, sobre todo cuando detrás de muchas de aquellas producciones de época aparece constantemente el nombre de Joe Gibbs. Sí habéis oído bien. Joe Gibbs, el mismo productor que se había hecho famoso a la sombra de Randy’s con Errol Thompson como “The Mighty Two”. El mismo que tenía una banda de estudio con unos tales Robbie Shakespeare y Sly Dunbar en la sección rítmica y Earl Chinna Smith en la guitarra, con el nombre de The Professionals bajo la dirección artística de un tal Lee Perry primero y de Winston “Niney The Observer” Holness, después. El mismo que estaba detrás de muchos de los éxitos de Dennis Brown, Culture, Jacob Miller o Black Uhuru… Desde Beres o Barrington Levy a toasters como Trinity, Prince Far I ó I-Roy, la lista de los que pasaron por sus controles es interminable y forma parte del ADN más reconocible del reggae tanto a nivel local como internacional. Casi nada.

Pero Gibbs fue siempre más un hombre de negocios que un músico. Así que su apuesta por la fusión con los sonidos americanos le venía de lejos, si había negocio a la vista. Y cuenta la historia que en 1980, casi en la cresta de la ola de su poderío, desapareció de la escena jamaicana y se diluyó en Miami. Como para tantos otros, la avaricia fue su perdición.

Miami es el nombre central de esta locura. Cuenta la historia que los productores y artistas de Jamaica no daban crédito al rumor que corría de que en Miami, un tío de una tienda de discos y un ingeniero de sonido hubieran convertido en super-hit mundial, un chicle sexy como “Rock your baby” de Gwen McCrae con una producción sólo de 300 dólares, en 1974. Claro que los dos tipos eran nada menos que Harry Casey (KC) y Richard Finch, y entre los dos colocarían en el mapa de la música disco a Miami durante toda la década de los 70, con aquel llamado “Florida’s Sunshine Sound” que encabezaba el propio KC & the Sunshine Band con “That’s the way (I like it)” y otros clásicos inmortales del género.

Pero antes de que Gibbs diera el salto a los cayos de Florida, otro espabilado ya se había instalado en Miami. King Sporty no esperó. Sabedor de que en Miami había lío, ya en 1973 se estaba instalando allí. Atrás habían quedado sus tiempos de toasting con Delroy Wilson, los Skatalites y Hugh Roy, como hombre de la casa de Sir Coxsone Dodd y sus producciones, donde ya apuntaba el gusto por las guitarras más proteicas que el skank tradicional, por ejemplo en “The More Things Change” grabada ya en 1972 en el sello “Kingston” pero al estilo Memphis, e incluso con los Heptones en “Choice of Colour”, y sobre todo cuando le dejaban suelto en el subsello de Coxsone “Banana”. King Sporty que era un verdadero músico y productor apostó rápido por la escena de Miami, se casó con la cantante soul-disco Betty Wright, y se asoció para entrar en la escena local con Henry Stone, el co-propietario de TK Records donde se grababan todos aquellos éxitos disco de Miami. En cuanto consiguió algo de pasta, fundó sus propios sellos Konduko y Tashamba con los que ancló la conexión Kingston-Miami de manera cuasi definitiva, incluso con espectáculos corales llenos del soul caribeño mezclados con las orquestaciones y el forward funky de la época.

Orbitando sobre los profundos cambios de la música a finales de los 70 y primeros 80, Sporty se apuntó incluso a la moda del proto-electro y los orígenes del hip-hop, llegando a grabar con su cantante de cabecera J. Griffin “Haven’t been funked enough” que llegó a ser distribuido por la mismísima Tommy Boy, en los tiempos en que el “Planet Rock” de Afrika Bambaata arrasaba, aunque nunca olvidó sus raíces jamaicanas grabando con otro expatriado como Ernest Ranglin’ (“From Kingston JA to Miami USA” en 1983) y sobre todo con las varias versiones alternativas que co-escribió y grabó con Bob Marley de “Buffalo Soldier” en 1980, aunque la toma definitiva que apareció por primera vez en el álbum póstumo “Confrontation” en 1983 no fue la suya. Con su esposa Betty Wright y su hija Aisha siguió envuelto en la industria del rap y el Miami Sound Machine hasta casi nuestros días.

Mientras, Joe Gibbs que no paraba de viajar de la Isla a Miami a finales de los 70, había producido en el continente la primera canción de rap de Miami al atreverse con una versión del “Rappers Delight” de Sugarhill Gang el mismo 1979. Aunque la adaptación acreditada al duo rapper femenino Xanadu & Sweet Lady no podía desmarcarse de la demoledora línea de bajo de Bernard Edwards (Chic), la cara B de aquel discomix, llamada “Rocker’s Choice” mostraba todo el talento de Gibbs en el dub experimental que llevaba al infinito las propuestas de producción que más tarde en los 80 escucharíamos en las producciones de Sly & Robbie. A través de su sello DubWise, Gibbs estuvo tonteando en América con el electro hasta el inicio de su declive popular a partir de 1984, justo cuando sus problemas legales con la piratería acabaron con su negocio allí y su planta de producción de discos fue embargada y cerrada. Al parecer, había tenido el desparpajo de añadir su nombre como co-autor para cobrar los derechos en la versión del clásico country-pop de Charlie Pride “Someone loves you, honey”, en su propia grabación para la entonces debutante J.C. Lodge, allá por 1.980. A Joe Gibbs no le quedó más remedio que volver a Jamaica, donde ya había quedado fuera de juego, eso sí, no sin antes revender sus masters y tratar de asociarse con Clive Chin de VP Records.

Genio y figura de la forma de hacer en la Isla. Dólares y copyrights. Fanfarria y oropel. Pero talento y visión, imaginación y sentido del humor, placer sublime y obras maestras para finos paladares, en uno de los episodios más oscuros e injustamente menos valorados de la historia de la música jamaicana.

Carlos Monty. Noviembre 2012

+info audio: Podcast “Alma de León” 28-10-12 (RNE3). 2ª hora: media7.rtve.es / www.rtve.es

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Capítulo 18: Dhq Masterclass. Cuando las divas no son un Adorno

Posted on 11 Octubre 2012 in General by ACR Crew

Bundem Squad

Seguro que las has visto en el escenario de tus fiestas y artistas dancehall, en video-talleres enseñando pasos, generando el forward en la massive antes o después de los conciertos o en la playa del Rototom. Son las reinas del baile, divas del contoneo y la coreografía, son lo que probablemente tú no te atreves a intentar, y menos en público. Pero detrás de los pasos y el trabajo para coreografiar, hay chicas valientes y militantes de la comunidad reggae determinadas a divulgar también este lado de la cultura jamaicana en España, tan apasionadas con su trabajo como heroicas en su empeño. Hoy hablamos con varias de ellas para que pongas cara a las piernas.

Es decir Caribe e inmediatamente todo el mundo piensa en sus playas y al mismo tiempo en sus bailes exóticos y calientes. Un imán para fans y turistas de todo el mundo. Del calipso a la salsa, cada Isla ha universalizado su propio folclore popular hasta comercializar incluso aquellas expresiones artísticas más locales y extremas, del perreo o daggering a todas las variantes de la soca, multiplicando por mil toda la inacabable expresividad cotidiana de sus guetos. Solo en aquella latitud es posible que los bailes populares retroalimenten a la música (con la excepción de la India y Brasil, tal vez), pero solo en Jamaica con la llegada del dancehall digital y de las divas y divos de las coreografías callejeras, se ha alcanzado el extremo de que cada nuevo paso con suficiente aceptación popular genere todo un serial de riddims y secuelas.

Pero eso es en el Caribe, y aquí estamos en España, donde el reconocimiento de los bailes urbanos ha quedado siempre reducido al flamenco y la rumba. Cosa de gitanos, cosa poco seria, decían los enteraos de turno, desde que los horteras con Travolta al frente quedaron para el barrio como un marciano venido de otro mundo, como un galán de medio pelo, alguien poco confiable, y el baile en grupo como una peste de la que huir, algo en todo caso para las chicas, que ya se sabe que son mas frívolas, pero nunca para hombres de verdad. Tiempos de aquel retrógrado slogan “Disco Sucks”. Ni siquiera los breakers de “Tocata” lo tuvieron fácil en los 80. Tuvieron que pasar más de 15 años para que la jungla urbana aceptara que aquello era mucho más que vacileo de gimnasio, que aquello era motivo de admiración callejera, hasta que los arribistas de la publicidad lo convirtieron en tendencia.

Ya convertido el hip-hop en la banda sonora de los barrios, en lugar del heavy, y aun codo con codo con la rumba, con un panorama tan poco creativo como el nuestro, y unas escenas musicales tan mayoritariamente dominadas por los hombres, empezando por el reggae nacional, todavía admira mas que a contracorriente sean las mujeres las que hayan empezado a normalizar el baile como elemento esencial del dancehall, sacándolo del mero adorno de escenario como accesorio coro visual, para reclamar su propia cuota de protagonismo autónomo. Como debe ser. ¡Ya era hora!

Para saber como se ha producido el milagro de su cada vez mayor visibilidad en la escena, al punto de ser los sounds y artistas quienes reclaman su asistencia y no al revés, hablamos con 3 de sus reinas mas reconocidas en España: Lula Lonlegs (de la crew Attitude Dancehall), la Dhq Karmen Cuellar y con Noe SoftDiamond (Bundem Squad), afincadas las 2 primeras en Valencia y la ultima en Barcelona, aunque todas ya con proyección nacional e internacional, y eso que nos dejamos a muchas otras que también lo merecen como Punnani Crew.

Y que nadie piense en muñecas ni gogós ni otros roles pasivos como suele fantasear el imaginario masculino. Afortunadamente ninguna ha necesitado importar esa clase de elegancia bizarra de la isla, de curvas rotundas, lencería brillante y vestuario imposible. Por el contrario, todas son fans incondicionales de la cultura y la música jamaicana, como Lula (“escucho todos los géneros e igual me ves haciendo el último paso de baile que escuchando rocksteady, early reggae, toastin, roots, … me encantan voces como las de Horace Andy, Alton Ellis, Ken Parker, the Congos, Gladiators, Susan Cadogan, Ninja Man, Garnett Silk, Shabba Ranks, Capleton, Lady Saw, Bounty, Aidonia…de todo!! Con el dancehall me es imposible escucharlo sin bailar e investigar cómo se baila”), como provienen de familias musicales como la ruso-cubana Karmen: “He crecido con canciones de James Brown, Stevie Wonder,  Michael Jackson, Whitney Houston. De pequeña he hecho mucho baile, música, gimnasia rítmica y deportiva. Después formándome en conservatorio profesional de música y danza clásica, también he bailado en diferentes colectivos de baile urbano”, vamos lo que se dice una verdadera atleta del baile.

O por el contrario tienen una forma de representar como militantes de base que va mucho mas  allá de la idea de competi y acrobacia de las Dancehall Queens, como las Bundem Squad de Barcelona: “siempre hemos estado más presentes en los eventos y las fiestas de nuestra ciudad difundiendo la cultura del baile en la fiesta, que no en gimnasios y academias impartiendo clases. Hemos preferido adquirir mayor formación ​trayendo a una gran lista de bailarines internacionales con los cuales hemos organizado masterclases en Barcelona y Madrid. Dhq Amzone (Francia), Blazin Twins (Francia), Dhq Alevanille (Italia), Dhq Jullie y Morenita de ​BowDown (Suecia) y Swaggi Maggi (Alemania).” Vaya, calle y mas calle, como en Jamaica, y eso que fueron las primeras en implicarse directamente en la organización de un Dhq Spanish Contest (el último) en su ciudad Condal con el omnipresente sound de King Horror.

Aunque la hora de bailar con grandes bailarines/as y artistas, ninguna se queda atrás. Cuando les pides una lista de nombres con los que han compartido experiencia, salen verdaderas stars como Crazy Hype (M.O.B. Dancers – Jamaica), Sickinhead (Jamaica- Suiza), Raddy Rich (Jamaica), Blacka di Danca (Brooklyn), Cookie Jah aka “Mr. Boasy” (Londres), Dhq Suna (Italia), Queensy (Blazin Crew – Francia), Laure Courtellemont (Francia), Steffi Dance (Badda Gyalore Squad – Alemania) entre los bailarines profesionales con los que se dobló Karmen; Mr Vegas, Tony Matterhorn, General Levy, Bennie Man, RDX, Konshens, entre los artistas con los que Lula con su inseparable Prima Cali compartió escenario, y Bass Odissey, Stone Love, Coopershot, Black Chiney, Jugglerz, Sentinel, Pow Pow, Herbalize it, Luv Messenger, King Horror, Barbass Sound, Bambiriling, Urtica, Kin Powah y Nyahbingi entre los principales sounds internacionales y locales con los que unas y otras han interactuado. Así que vista la nómina, poca broma con ellas, ya quisieras tú, si participas en algo en la escena, tener su currículum.

Dhq Karmen Cuellar

Ante tanto nivel les pregunto por el “Dancehall Master” Bogle y en qué se fijan para trasladarlo a una audiencia mayoritariamente ajena a sus pasos de baile básicos como el “Wacky Dip¨, ¨Willy Bounce¨,  o el Bogle​Dance¨. “La historia del Bogle ha influido en mi forma de bailar y me ha ayudado a  comprender más el baile y la evolución de la música reggae dancehall.  Los pasos  como “Pon de River”, “Pon de Bank”, “Row di Boat”, “Wacky Dip”, “Out and Bad”, “Sesame Street” están reconocidos en todo el mundo. El Bogle ha sido un innovador del dancehall como una cultura nueva independiente de las demás. Ha abierto puertas para muchos  artistas y bailarines conocidos como Ding Dong, Ovamars, Keiva di Diva, Mad Michelle, Shelly Belly y otros más. Mis Dhqs favoritas son Stacy y Angel. Las dos son de Jamaica y bailan durante  muchos años ya, pioneras en el mundo de dancehall y para mi  las mejores en improvisación, siempre las he admirado”, me explica Karmen Cuellar.

Riddim of di year step by step:

Lula Longlegs                        Dhq Karmen Cuellar (4ever)           Bundem Squad

Gal a bubble riddim                  Time travel riddim (2003)                  Tekk on riddim

Coolie gyal  riddim                    Ice cream riddim (2011)                    Stop sign riddim

Bong diggy  riddim                    Street vybz  riddim (2010)                 Live in love riddim

Claro que mas allá del papel individual de queenas, mas allá de la propia escena reggae local y sus sounds y fiestas, en la divulgación popular del paso jamaicano en España, como gancho par conectar con la music y cultura de la isla, también parece jugar un papel esencial para captar publico procedente de otros estilos (hip-hop, funky, latino) el trabajo colectivo de base, desde gimnasios y academias hasta las playas del Rototom.

De eso Lula sabe bastante: “cuando empecé a bailar no lo hice pensando en una apuesta profesional, afortunadamente tengo un trabajo que también me gusta mucho, se trata más bien de una cultura que une esa música con un baile, y cuando la escucho la bailo según lo que he aprendido; además siempre lo comparto, de ahí que empezase a trabajar en la promoción de este baile y música; también lo hago junto a mis amigas y compañeras del colectivo: Prima Cali, Irie Queen, LaResca, Zaza y Jelen (diseñadora gráfica) y todos los que asisten a las clases, y gente que nos apoya, eso es también muy importante y divertido. Con algunas de las compañeras de mi crew, llevo 3 años en la organización de este taller para la Sunbeach del Rototom, y eso tiene su resultado, por allí pasan miles de personas y más por la playa, además esto llama la atención y el tirón es importante en la gente joven y en los amantes de esta música. Por supuesto que los artistas responden al ver que evoluciona, cada vez hay más temas dedicados al baile, y sobre todo los sounds que pinchan dancehall, ellos están al día en la música y siempre que hay dancers en una fiesta nos ponen los típicos temas llenos de pasos, además también nos llaman para que hagamos shows, nos hacen mixes para bailar, saben que forma parte de ello y que está evolucionando, de hecho son ellos los que nos dicen si queremos bailar. En una dancehall puedes bailar como tu quieras, ¡hay que divertirse!, pero es más divertido cuando escuchas pasos y si los sabes hacer pues mejor, y ya te digo que va unido a esa cultura, para mí es inevitable”

Attitude Dancehall Crew

Claro que con fiestas especiales o talleres y academias se llega donde no hay aun una escena consolidada como en las grandes capitales, y si todas parecen coincidir en crews masculinas como M.O.B. Dancers o personajes mediáticos como Ding Dong ó Keiva di Diva como referentes jamaicanos del baile actual, queda una pregunta obligatoria que hacer a nuestras divas: ¿por qué hay tan pocos chicos bailando dancehall en España como espectáculo, mientras que en Europa, como en Jamaica, cada vez hay más hombres involucrados en las coreografías y los shows?

“Uno de los problemas es que en España no existe una cultura de baile en la calle como si que la hay en US, UK, Canadá o en Islas del Caribe. Los jóvenes que están interesados en este tipo de baile solo tienen la opción de apuntarse a una academia de danza o practicarlo en su casa por su cuenta. Pero la mayoría de ellos no tienen recursos para pagar la matricula y asistir a las clases con regularidad durante un periodo de tiempo razonable. La solución sería promocionar más el DH, poner más de esta música en radio y en otros medios de comunicación. Organizar más eventos y fiestas haciendo mas hincapié en el baile” dice Karmen, aunque Noe (Bundem Squad) apunta sus propias soluciones: “Suponemos que para que los chicos empiecen a involucrarse más, tendrían que empezar a buscar información. Hay un gran número de grupos íntegramente masculinos que bailan dancehall, sus vídeos están en la red y actualmente existen páginas como Danceja.com donde hay una gran archivo de tutoriales donde aprender los pasos sin necesidad de un profesor, más que el creador del propio paso.”

Lo que nos lleva directamente al controvertido asunto del rechazo que la sexualidad explícita de los bailes jamaicanos provoca entre un amplio sector de la comunidad reggae española y europea, que aun considera que el daggering y otras variantes suponen denigrar públicamente la imagen de las mujeres. Quiénes mejor que ellas para dar respuesta.

“Nosotras diferenciamos mucho el daggering como otro estilo más dentro del dancehall, donde cada uno es libre, cuando suene un tema de dagga en la fiesta, de bailarlo o no. Muchos temas hablan de la mujer en un sentido positivo y creemos que demostrar feminidad, sensualidad u otros rasgos de la mujer no es para nada denigrante”, dice Noe, a lo que Lula se suma: “es cierto que es todo visual pero es una representación de la música que van a escuchar a esa fiesta, además a mí me parece que es un teatro que representa una liberación de la mujer, mostrando lo que le inspira esa canción y una forma de pasárselo bien”. Karmen cierra el debate: “Bajo mi punto de vista el Daggaring tiene que ver mucho con antiguas ceremonias tribales o con bailes tradicionales en pareja.  Ante todo la libertad de elección propia y la tolerancia por encima del criterio de los demás. Porque se trata de un baile que las mujeres elegimos practicar porque nos gusta, lo conocemos y lo queremos bailar. En Daggaring,  la intención no es lo que interpretan los demás sino el significado real de cada paso. Se trata de que la gente que lo bailamos, lo hacemos por ser un baile atractivo. Solo porque sea sensual no deja de ser un baile. Esta danza está al margen  de la pornografía o cualquier sucia interpretación que falte al respeto a la mujer. La mujer que baila daggaring con un chico lo hace por su propia voluntad consciente de esta cultura y sin intención de ofender.”

Para cerrar les pregunto qué temas o artistas les lanzaron a implicarse en la divulgación de este estilo musical y como ven la escena ahora que Adi Teacha está encerrado, Popcaan o Tommy Lee no terminan de coger su cetro en Gaza y Mavado parece más interesado en su prometido status de Hollywood junto al reconvertido Snoop Dogg, y ninguna ve que la escena esté en punto muerto o en declive, sino muy viva.

“Las 3 crews de baile que más nos han marcado son Ravers Claver y en especial Ding Dong, Whiteout Corp y Elite Team (todos jamaicanos). Elegir solo 3 temas es muy complicado, pero los que más nos marcaron e impulsaron a bailar fueron ¨Everybody Dance¨ (Merital Family), ¨Sweep¨ (Elephant Man) y ¨Wacky Deep¨ (Voicemail y Ding Dong). Son canciones que siempre suenan y consiguen unir a la gente en la pista de baile”, selecciona Noe SoftDiamond. Bogle, por supuesto, es el movimiento hecho persona, Keiva di Diva y Ding Dong, además también canta y a veces lo hace bien. Temas como los de principios del 2000 de Elephant Man, Bennie Man “World Dance” o “Bogle” de Buju Banton. El por qué ya lo he dicho, me fascinan todos los géneros que han marcado la historia musical de Jamaica desde los 60, y este baile forma parte de ella, y no lo veo como una profesión para mí, es como una necesidad diaria (bailar dancehall o escuchar algo jamaicano), que es cierto que se ha convertido en algo profesional pero con el objetivo de promover, difundir…”, sentencia Lula. Una de las canciones que me ha dado inspiración en mis primeras actuaciones es “Shake dat thing” de Sean Paul. Me gustaba por la combinación de letra y música en aquellos tiempos sonaba algo místico para mi…Por supuesto la de “She’s a Dancehall Queen  for life”, de Beenie Man y “Ting a Ling” del Shabba Ranks por el mensaje que tiene la canción”, completa Karmen.

Dhq Karmen Kuellar

Todas quieren terminar con un mensaje positivo para el futuro: “Para nosotras la escena musical dancehall jamaicana, no creemos que tenga un final, sino más bien una transformación, tal y como ha ido sucediendo en la isla con su música a lo largo de la historia. Hay un gran número de artistas actualmente, dejando de lado a ¨Gully¨ o ¨Gaza¨, que hacen tunes con un mensaje mucho más positivo, de baile e igualitario, como Konshens, Ward21, Tarrus Riley, Charly Black, RDX, Baby Cham y muchísimos más” Bundem Squad.

Incluso yendo más lejos Lula Lonlegs concluye: “Esto acaba de comenzar, este movimiento lleva poco más de 30 años y ha sido conocido solo por los aficionados, y ahora es cuando se está dando a conocer a otros públicos y cada vez hay más medios de comunicación y comerciales donde buscar temas y encontrar cosas, además en Jamaica hay nuevas voces que prometen, y en baile cada día hay mas dancers….Vybz Kartel sigue haciendo temas, no tan buenos pero sólo necesita sobornar a un funcionario de la cárcel y hace algo, sólo que estará deprimido el hombre sin sus pets y sus cosas de jefe del gueto, jejeje. Popcaan y Tommie Lee tienen mucho arte en la isla, y Tommie Lee, aunque parece que está muy loco, que igual lo está, ¡lo que hace son temazos!; Mavado últimamente no me gusta mucho, creo que la moda Kartel y Mavado ya murió, ahora llega la nueva… Hay muchos artistas nuevos o con nombre que sacan pepinazos, Aidonia, Bounty, Konshens, Busy…, el Snoop Dogg ha acabado en esto porque es normal, es la mejor música del mundo, jejeje. Es un género que aún está creciendo. Y mira qué mejor ejemplo, todos los estilos jamaicanos (ska, rocksteady, roots, new roots…) siguen siendo amados cada vez por más gente joven que los descubre, y los amantes de esta música que siempre estarán, porque estos estilos no mueren, y el baile tampoco, que también hace crecer la escena porque los dancers entramos en otros campos que hacen que gente que no conoce esta música, pero sí el baile, empiece a asistir a fiestas y pasárselo bien y volver y buscar videos, música, conciertos…”

Son nuestras reinas del baile, nuestras Dancehall Queens, nuestras Dance Sistas y se merecen no sólo respeto, sino admiración por lo que hacen por engrandecer la escena, así que la próxima vez que te las encuentres devuélveles un poco del forward que ellas te prestan con tanto esfuerzo. Seen?.

Carlos Monty. Octubre 2012

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Capitulo 17: ¿Reggae sin Jamaica? 50 Aniversario

Posted on 22 Junio 2012 in General by ACR Crew

La primera vez que Anthony B. vino a España me dijo: “no cantamos porque podamos cantar, sino porque tenemos un mensaje que dar”. Era el año 1999 en el Apolo de Barcelona. Un año después, tras estar picándole durante media hora, la memorable voz de Peter Morgan, de Morgan Heritage, me repitió lo mismo.

Así que si el mensaje, sea cual sea, está ineludiblemente unido al reggae de los mensajeros, y ese mensaje está indisolublemente ligado a Jamaica para ser representativo, creíble, ¿cómo hemos llegado al punto de que muchos fuera de allí rechacen la Isla como referente mundial del mensaje que ha hecho que el reggae sea universal?. ¿Es sólo pecado propio de la Isla de los mil excesos, o tiene algo que ver con nuestra propia prepotencia, tan clásica en nuestro eurocentrismo habitual? Probablemente haya un poco de todo, pero vamos por partes.

A poco que hayáis seguido la escena musical jamaicana más allá de las listas comerciales que salen de la Isla, sabréis que afirmar rotundamente que en la Isla del Tesoro ya no se hace reggae music porque todo lo que nos llega es Dancehall o porque incluso los artistas que incluyen reggae en su repertorio se han vendido al gran público, es bastante exagerado, por no decir falso.

La lista de nuevos nombres que se han ido incorporando desde el 2000 a la nómina de grandes mensajeros, warriors o no es cada vez más extensa: Fantan Mojah, Duane Stephenson y su memorable “August Town” del año pasado, el grupo Raging Fyah que vienen este año al Rototom con su deja-vu a lo Third World ó el mismo Protoje desmienten abiertamente esa teoría. Otros como el talentoso e impresionante J.O.E. (Jah Ova Evil) solo han traspasado las fronteras isleñas cuando se ha sabido de su fallecimiento el año pasado. Una verdadera tragedia para los que amamos los nuevos talentos genuinos. Por no hablar, claro, de nombres ya instalados en la senda reivindicativa rasta como I-Wayne o el gran Tarrus Riley.

De hecho no es casual que muchos elijan ambientaciones “country” o “yardie”en sus vídeos para dar más realismo al mensaje, alejándose de la Babilonia que representa Kingston, como hacía Marley de vez en cuando. Tampoco que muchos prueben con distintas versiones ortodoxas o comúnmente aceptadas del reggae como el lovers-rock, el country-rock y otras variantes, o que en sus riddims e instrumentaciones recuperen guitarras, armónicas y otros instrumentos clásicos.

El colmo lo representa la reconversión, sincera o no, de Busy Signal con la declaración de intenciones de su más que recomendable álbum de 2012 “Reggae Music Again”, justo ahora que acaba de ser extraditado por una acusación de hace más de 10 años de la todopoderosa DEA. Busy construyó su popularidad en Jamaica y fuera de ella principalmente sobre ritmos dancehall aunque nunca ocultó su vertiente más conscious, y como muchos otros antes (Buju, Beenie) su salto al reggae más ortodoxo puede ser permanente una vez solucione sus problemas legales como en el caso del primero, o más de conveniencia por mera moda como el segundo.

Moda. ¿Esa es la palabra clave? De lo que no hay duda es que desde hace un par de años ya se vienen observando síntomas de saturación con el leitmotiv “pum-pum/cocky-cocky” que con todo sigue siendo extremadamente popular como no podía ser de otro modo en una latitud tan caliente y pícara como la del Caribe. Muchos jóvenes (y no tan jóvenes) músicos de verdad reclaman en la Isla igualdad de oportunidades con el sobre-promocionado circuito dancehall pero, claro, luchar por la supervivencia de la música en directo y sus costes en la Isla, aunque sea en su 50º Aniversario, frente a la competencia desleal de la barata música enlatada en manos de los sounds en cualquier lugar, es tarea titánica en un lugar del mundo donde la sobre-explotación ultracapitalista de la música (sí, léxico Diego A.) ha llegado a un punto en el que se prescinde ya de la fabricación de los legendarios vinilos sobre los que se fundó la leyenda de la música reggae.

Pero de ahí a criticar a Masicka, Kemikal y tantos y tantos jóvenes en Jamaica, o los ingleses Gappy Ranks –rindiendo tributo a Studio One- y el Killer Stylo G. de “Call mi a Yardie” atreviéndose con el repertorio de Marley, todos ellos a punto de dar el salto sino lo han dado ya, porque rapean, o vacilan con un poco de calle o tratan de sacarse unos dólares, es tanto como maldecir el relevo generacional y negar que los que llegan tengan el derecho a convivir con el tiempo, las modas y las tecnologías con las que les ha tocado vivir. Ridículo.

Por eso me resulta aun más sorprendente que la mayoría de las críticas en Europa, provengan principalmente de los músicos de reggae, reclamando con una autoridad que aunque se hayan ganado en el escenario, siguen sin tener, que cualquier pasado fue mejor. En la confortable y segura Europa, aunque ahora esté en crisis financiera y social, pero donde todavía siguen existiendo circuitos más o menos estables de música en vivo (y sino, se toma el del rock, el blues o cualquier otro, prestado) y circuitos de instrumentos y músicos de segunda mano. No es la panacea precisamente, pero nada comparable con la precariedad y lo aleatorio de cualquier músico en Jamaica.

Así que dejemos de ver la paja en el ojo ajeno, y miremos primero la viga en el propio. Lo del dancehall hacen lo suyo en el formato showcase que tanto aborrecen los músicos de verdad, porque su pretensión artística no es la de un gran escenario durante dos horas, sino la dosis corta y superexplosiva del crack en dos minutos y medio de riddim para el baile. Los del reggae más clásico siguen vivos y coleando y si no les escuchamos es porque a la promoción internacional le compramos más rápido el phat pum-pum que la vuelta al campo, las raíces y lo sencillo. Eso no tiene swagga que comprar. Lo curioso es que en la Isla los dos estilos son primos hermanos, los dos conviven y se mezclan en el gusto popular. Así que menos lobos, y más poner el oído, que para criticones ya se las pintan ellos solos: “Rasta don’t fit suit & tie” (“el rasta no lleva traje y corbata”) es la última contra los imitadores de Addi Teacha.

“It’s a Natural Mystic blowing in the air”. Así fue siempre, y así siempre será. Sólo hay que agudizar el oído sin esperar que aparezca otro Chis Blackwell que nos lo sirva empaquetado en casa. Mientras, los amantes de la Isla que todo nos lo dio canten conmigo: “Eternal Father/bless this land/Guide us/with thy mighty hand”. Son días de aniversario. Es hora de ponerse en pie, y cantar el himno.

Carlos Monty. Junio 2012

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Capítulo 16: S.O.S. Jamaica

Posted on 18 Abril 2012 in General by ACR Crew

No te preguntes que puede hacer Jamaica por ti, preguntate que puedes hacer tu por Jamaica.

Terminé asqueado con la sucia campaña de la FELGTB para boicotear la gira de Sizzla por Europa y la incomprensión general sobre la supuesta homofobia de los jamaicanos. Para colmo, había acabado una vez más con mis existencias de Appleton, así que decidí volver a los orígenes. Como los pioneros a finales de los 50, me refugié en Nueva Orleans buscando la inspiración de mis paraísos perdidos, gracias a la fantástica serie de la HBO “Treme” (con los guionistas y muchos de los actores de “The Wire”). No hay nada como un espejo, aunque sea tan criollo, para ver la realidad caribeña, y de pronto, lo entendí. No somos nosotros los que podemos imponerles cómo deben cambiar, sólo podemos aspirar a entender y ayudarles a entender sin imponer nuestras convicciones.

Así que después de una indigestión de gumbo caliente, cangrejos picantes y cerveza Dixie hasta vomitar en Bourbon St., como en el juego de la oca, paso de una ciudad de los mil pecados a otra, de una forma de maravillosa bohemia luchando por sobrevivir tras la especulación que dejó el Katrina, a otra que no ha conocido más forma de vida que la lucha diaria por la supervivencia: West Kingston.

Y una vez allí, me pregunto: ¿si tanto me gusta la cultura del reggae, tantos valores universales y de redención me transmite más allá de la tergiversación interesada de Babilonia, qué puedo hacer para devolver algo del amor y la felicidad que me han dado a lo largo de los años? ¿Por qué siempre que vamos a Jamaica, es para sacar algo de ellos y nunca para dejar algo allí que ayude a la lucha por sobrevivir, que tanto nos conmueve desde que Marley cantara “A hungry mob is an angry mob” y Clinton Fearon (Gladiators) entonara aquello de “The rich man buy the poor man’s life”.

Así que le pregunto a April Mills, una activista inglesa afincada en España desde hace muchos años, y representante para Europa de la organización humanitaria local Trenchtown Reading Centre, vinculada con la Asociación canadiense de Bibliotecas British Columbia (BCLA), cómo llegó a dar el paso de involucrarse activamente en algo tan gastado como la solidaridad militante, cuando nadie aquí, por muchas rastas que lleve, parece atreverse a darlo y me revela:

“Mi madre amaba a Jamaica y su gente y se ponía siempre a la defensa de los inmigrantes cuando oía comentarios ignorantes y racistas. Soy de Bristol, la ola de inmigración caribeña empezó allí y el racismo fue terrible.

Bristol, además, es una ciudad que estuvo muy involucrada en el comercio de esclavos. Los armadores de barcos mercantes y propietarios de terrenos en el Caribe tuvieron su base principal en Bristol. De su puerto salían los barcos hacia África y allí entraban las mercancías del Caribe producidas por los esclavos.

Mi madre me enseñaba las casas señoriales del centro de la ciudad y decía “todo esto fue construido con el sufrimiento y la sangre de los esclavos”. Leímos muchos libros sobre la esclavitud así que desde joven sentí una compasión o empatía especial hacia el sufrimiento de Jamaica. Sé que son historias de hace varios siglos, pero yo viví la llegada de los descendentes de estos esclavos a mi ciudad y siento una vergüenza muy grande por la manera que fueron recibidos por mi pueblo.

Todas estas cosas me influyeron, pero más que nada siento que ha sido el reggae y su mensaje lo que más me ha motivado a actuar. Hay letras de canciones que te llegan el alma: “el hombre pobre que no tiene para comer no puede comprender porque el rico no le ve”.

El contacto con el TRC surgió por casualidad. Estaba escuchando un reggae podcast, “House of Reggae” y al final de su playlist había un enlace a la web de TRC. No había ninguna información o comentario, sólo el enlace. Decidí mirarlo porque el día anterior había conversado con un amigo sobre los problemas de los guetos y la necesidad de la alfabetización y educación para conseguir su progreso. Life is one big road with lots of signs. Creo que es importante seguir las señales que se presentan en la vida.  Y si la vida te tira una pelota la tienes que coger.”

Curiosa filosofía de vida, pero realmente valiente para el hedonismo generalizado en el que vivimos instalados en Babilonia. Uno siempre tiende a pensar que las ONGs están tan desprestigiadas a este lado como al otro del charco, así que total, para que mojarse si luego tu esfuerzo no va a llegar a quien se lo diriges. Además y teniendo en cuenta el slogan “Rasta not Politic”, parece difícil creer que en la propia Isla, pueda existir una actividad solidaria independiente de los políticos y sus Dons, pero April, sobre el terreno, y no desde tu pantalla o tu sound-system europeo, tiene otra opinión:

“Desde el punto de visto del gueto, toda ayuda es recibida con los brazos abiertos. Hay casos de dinero mal gastado o desaprovechado, pero veo que la actitud del pueblo es: “algo es mejor que nada”. Por ejemplo, recientemente una organización ha financiado la reparación de varios muros y vallas de las calles en Trench Town, mientras las viviendas están en tan mal estado que se derrumban encima de sus habitantes. De todas formas, la comunidad está muy agradecida por los trabajos hechos y son pocos los que cuestionan o critican.

La acción humanitaria es algo que toca la vida de todo jamaicano. Todos los que tienen ingresos tienen a gente, familiares, vecinos mayores, amigos, a quienes dan ayuda. Si no fuese así medio país se moriría de hambre. En mi opinión es un país acostumbrado a dar y recibir y la acción humanitaria no está tan desprestigiada como aquí. Es apreciada.

Me gustaría añadir aquí que el Trench Town Reading Centre es una iniciativa secular (muchas organizaciones en JA están relacionadas con la Iglesia) y nunca ha tenido afiliación o conexión con ningún partido político. Su independencia de estos tipos de relaciones ha sido desde su fundación uno de los principios fundamentales del proyecto“.

La sencillez de April Mills, como la de los vecinos agradecidos de Trenchtown, acaba de dejarme sin coartadas egoístas. De todas formas, como ella dice, Babilonia también existe en Jamaica, y si no, podéis preguntárselo a Lawman Lynch, conocido defensor local de los derechos de la infancia y la juventud en la Isla. A través de la fundación que lleva su nombre, se puso al frente de las críticas públicas a la forma en que el ejército del PM Bruce Golding arrasó Tivoli Gardens y aledaños en Mayo de 2010 para cumplir con la extradición ordenada por la DEA del don dadda, Christopher “Dudus” Coke, con el resultado de 73 muertos oficiales, montones de heridos y cientos de casas arrasadas o allanadas.

Sólo un día después de pedir la dimisión del PM en el programa Direct de la televisión jamaicana CVM, su coche fue incendiado a la puerta de su casa, lo que le hizo temer tanto por su seguridad que se vio obligado a pedir asilo político temporal en USA. El escándalo alcanzó tal magnitud que el concierto Music For Life previamente programado solo unas semanas después para lanzar su fundación, estuvo a punto de no celebrarse, y artistas asegurados como Etana, Beenie & Bounty o Ding Dong, prefirieron retirarse para no significarse en contra del JLP, aunque felizmente otros como sobre todo Yellowman, apostaron tan fuerte por esta autoafirmación humanitaria local que incluso pusieron dinero de su bolsillo para pagar el vídeo promocional. Así que, la actividad humanitaria en JA no está exenta de las presiones de la política de garrisons y exigencia de fidelidad tradicional de partidos políticos tan caníbales como los de la Isla.

Tratando de superar las diferencias entre ricos y pobres, PNP o JLP, uptown contra downtown, otras reconocidas figuras de la cultura jamaicana trabajan sobre el terreno para llevar un poco de aliento a miles y miles de críos y jóvenes abandonados a su suerte en las calles del infierno del downtown de Kingston. Además de decenas de ONGs extranjeras o promovidas por jamaicanos instalados en la diáspora por todo el mundo, en las que la ayuda a la infancia es una prioridad obsesiva pero muy justificada (Help Jamaica-Education for a change! y su proyecto en Cassava inspirado por el TRC, ICF, los británicos SJF), probablemente la figura local involucrada en proyectos de desarrollo infantil como éstos, más apreciada en la Isla, sea la de Shaggy con su fundación MADF (Make a Difference Foundation) que cada año en Navidades, con sus conciertos benéficos Shaggy & Friends, repletos de figuras consagradas, consigue recaudar del siempre distante y ultra-capitalista uptown, decenas de miles de dólares invertidos en levantar escuelas y hospitales en los guetos. Cualquiera podría pensar, conociendo como las Fundaciones en América sirven para lavar dinero, evadir impuestos y obtener beneficios promocionales, que en el gueto esas iniciativas de músicos famosos son vistas como una impostura. Pero de nuevo April Mills desmonta nuestro escepticismo cínico e interesado.

“Sin duda Shaggy es la figura más respetada en este ámbito. Sus esfuerzos son consistentes, de gran escala y reciben mucha publicidad. Por lo que he visto, el pueblo está encantado con las colaboraciones de artistas y hay poco o nada de cinismo con respecto a los intereses promocionales que existan.

En Trench Town, cada febrero, hay una semana de festejos para el cumpleaños de Bob Marley, culminando con un tremendo concierto con muchos artistas grandes incluyendo algunos de los hijos Marley (frente al TT Culture Yard de la 1st St). En 2011 el evento fue patrocinado por una empresa de teléfonos móviles. Encima de la cara de Bob Marley, en azul neón, pusieron un enorme cartel de “Digicel” (normalmente allí dice One Love) y durante toda la noche MC’s salían a la escenario para hacer publicidad de la empresa, regalando minutos gratis a los primeros que mandaron sms… fue un disparate! Digicel tomó el protagonismo sobre Bob Marley, el día de su cumpleaños, en Trench Town. Yo estaba horrorizada, pero no hubo ninguna queja de la comunidad ni enojo con la familia Marley por haber firmado este acuerdo con Digicel. La familia Marley es adorada en Trench Town y la gente esta muy agradecida, pese a lo poco que aporta al barrio.

También hay otros artistas que han colaborado mucho, aunque yo solo sé de Trench Town: Sugar Minott & Alton Ellis fueron activos en su apoyo. Ahora Chinna, Carl Brown (de Boys Town) y Blakka Ellis (actor y sobrino de Alton) son los que más colaboran. De los Marley es Stephen quien más conexión tiene con Trench Town.”

Con todo, y más en estos tiempos de crisis, hacer que la gente comprometida con la causa de la cultura jamaicana pase del rol de mero consumidor pasivo de música y merchandising a otro de militancia activa, sigue siendo sumamente difícil, como sabe bien April por su experiencia de difusión año tras año en el Rototom:

“Principalmente trabajo con Roslyn Ellison, la directora, en la búsqueda de fondos para mantener el Centro en marcha. No recibe ninguna financiación del estado y muy poca ayuda  proviene del sector privado jamaicano. Tenemos que encontrar alrededor de 20,000€ anuales para la financiación básica del Centro. Parece poco dinero pero no es nada fácil encontrarlo.

Veo que es muy difícil motivar a una persona para que tome un papel activo en este respeto. Es la primera vez que he trabajado en la recaudación de fondos para una ONG y por desgracia me ha sorprendido ver que la mayoría no está muy abierta a dar o colaborar.

Muchas personas se ponen en contacto para felicitarnos sobre el proyecto pero no ofrecen ninguna colaboración o donativo. Yo no llego a entender esta reacción. Todos podemos encontrar 5€ para ayudar a un proyecto que nos interesa lo suficiente como para escribir a la organización, ¿no?

Cuando empecé con TRC busqué por internet información y consejo sobre la recaudación de fondos y me acuerdo muy bien de una frase que decía “no esperes que la gente vaya a compartir tu pasión por el proyecto”.  Es así. Pienso que la mejor manera de motivar es por tu propio ejemplo. Ahora que tenemos más personas colaborando aquí en España, dando ejemplo, esperamos que esto vaya a traer cada vez más gente y así nuestra fuerza conjunta crecerá.

En eventos como Rototom trato de demostrar las dificultades de la vida en el gueto para un joven, la marginalización, la pobreza, el crimen y la violencia, la falta de educación y oportunidad. Luego trato de enseñar lo imprescindible que es el TRC para los chicos de Trench Town, como está cambiando vidas, realmente mejorando las posibilidades de muchos jóvenes y a la vez dándoles un lugar donde se sienten valorados y felices. Yo puedo informar a la gente y demostrar mi propio entusiasmo, luego la motivación para actuar tiene que salir de cada uno.

Sé que hay mucha desconfianza en las organizaciones y como gastan el dinero, así que también trato de dejar saber que no solo un porcentaje de un donativo llega, TODO llega. No como organizaciones más grandes, no perdemos absolutamente nada en costes administrativos o de gestión. Estos servicios están realizados por voluntarios. Tampoco tenemos una oficina para mantener y no gastamos nada en publicidad. 100% del dinero recaudado va al Centro, hasta el punto que siempre nos ponemos en contacto con los donantes para confirmarles la recepción de su dinero y agradecérselo”.

Así funcionan las cadenas de apoyo mutuo. Parece claro que hace mucho llegó el momento de menos hablar,  y más actuar, y que hay mucha más gente involucrada en la cultura jamaicana, que en España ya ha empezado a hacer algo por Jamaica en un modelo claro de acción humanitaria frente al que no se puede mirar para otro lado:

“Promociono el Centro por internet y en eventos, buscando a posibles sponsors y más gente con ganas de colaborar. Produzco los artículos de merchandising y ayudo a Roslyn en todo que pueda, tratando de hacer su carga un poco más ligera. En Rototom tenemos un stand donde mostramos información sobre Trench Town y el Centro y recaudamos dinero vendiendo nuestras camisetas, chapitas y mixtape.

Este año en Ibiza tenemos a Pedro Morcillo de Vybz Station colaborando en sus eventos en las Dalias. Promocionan el Centro y venden nuestro merchandising. El 19 de junio hacen un gran evento benéfico. En Mallorca están haciendo lo mismo Xarlee Green y Cris Calderon de Greenpoint Sound. Chalice Store en Madrid está vendiendo nuestras camisetas y mixtape en su tienda y por internet. Don Fe de Jah Catalyst (Murcia) ha sido siempre un gran apoyo y nos produjo la mixtape con la colaboración de General Levy, Joseph Cotton, Yakunde, Prince Jamo, Ras Cricket, El Bib & Profecy, Pato Ranking, Cheguesara y Zafayah & Root Souljah (Bulgaria). En Salamanca tenemos un evento en abril con la colaboración de estudiantes y DJ’s de allí.

Así que en España estamos empezando a unir una fuerza e invitamos a todos que se junten con nosotros. Somos amantes de la música consciente y tenemos que actuar como personas conscientes y devolver algo de amor a Jamaica. Lo merece. ¿No?”

Así es la cosa, muchos otros ya han empezado, y la necesidad de ayuda no espera. Así que sea en la organización de April o en la que te decidas, la pregunta es: ¿Qué estás dispuesto a hacer tú por Jamaica?.

Carlos Monty. Abril 2012

Contactos (solo organizaciones laicas):

Trench Town Reading Centre (desde España).

Donaciones:
www.trenchtownreadingcentre.com vía Paypal o Tarjeta de Crédito
reading_centre@hotmail.com vía Paypal.
www.jnht.com desde JA
www.savejamaicafund.org.uk desde UK
www.jamaicans.com desde JA

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Capítulo 15: New lovers rock: El riddim del sol naciente

Posted on 22 Marzo 2012 in General by ACR Crew

¿Japón?. ¿La casa del sol naciente?. Igual todavía te piensas que los nipones solo valen para imitar y hacer fotos, pero más quisiéramos nosotros en España tener una escena donde los artistas locales llenan estadios por sí solos, ganan concursos y el favor de festivales internacionales, y se codean entre multitudes con los más talentosos jamaicanos del momento. Y así desde los 80, cuando artistas como Freddie McGregor y Sugar Minott abrieron definitivamente el mercado japonés, después de que Marley, gracias al percusionista local Pecker hubiera introducido popularmente el género, tras visitas previas como las de The Pioneers en 1975.

Gracias al legendario Pecker incluso se grabaron en 1980 y nada menos que en Channel One y Tuff Gong, dos álbumes de colabos entre jamaicanos y japoneses, con la participación de figuras como Augustus Pablo, Sly & Robbie o The Wailers (“Pecker Power” e “Instant Rasta”) que convirtieron en clásico instantáneo el reggae jamaicano en la cultura japonesa. Pero hasta aquí la wickipedia para poneros al día. Estamos en 2012 y resulta que los japoneses se mueven hoy como ackee & saltfish en la tradición musical jamaicana por medio mundo.

La mayoría en Europa (UK aparte) no pasa de Mighty Crown, el tumultuoso y espectacular soundsystem, del que dos de sus fundadores aparecían en el documental de Nice Time “Hit me with Music” contando las desventuras de sus primeras visitas a Jamaica, como dos guiris más, años ha por el 93. Desde entonces, paso a paso, han puesto a su Yokohama local en la escena mundial del reggae, han ganado la copa UK y la mundial de clashes en 2004, hacen de anfitriones en Japón, desde Shabba y Cocoa Tea a Bounty Killer o Mavado, a embajadores fuera de él (por ejemplo en el reciente “Reggae 4 Japan” en NYC por el desastre de Fukushima), y sus puestas en escena van mucho más allá de un soundsystem, incluyendo bailarines, coreografías, video-proyecciones y mucho más. La agenda del Rototom debería tenerlos en cuenta para el escenario principal, si sabe lo que es bueno, lo que muchos ponen en duda ahora mismo, cuando el apoyo semi gratuito de los artistas locales va a bajar, como era previsible.

Si crees que la cosa queda ahí, vas listo. Hace unos cuantos años, cuando Cuatro pertenecía a Canal+ aun podían cazarse de madrugada algunas series interesantes de animación para adultos. Una de ellas, de las que me convertí en devoto absoluto, superada mi obsesión futurista por la legendaria “Ghost in the Shell” de los 90, se llamaba “Samurai Champloo”. Aquel manga con la estética de Tarantino en “Kill Bill 1” contaba con una banda sonora alucinante, a medio camino entre el hip-hop, el break-beat atmosférico, y sí… el reggae. De forma evocadora, una vocalista llamada Minmi te trasladaba desde los bosques de flor de loto con historias de samuráis outsiders y pendencieros a los delicados sabores del downtempo jamaicano que en UK se llamó Lovers Rock en los 80.

Minmi

Huelga decir que me quedé enganchado con aquella criatura educada en el soul y el jazz desde los 5 años, capaz de hacerme flotar en japonés, con pelotazos como “Ai no mi” o “Fly High”, su debut “The Perfect Vision” en 2002 del que se vendieron medio millón de copias nada menos y que, desde Osaka, se permitía codearse con Junior Kelly (“I’m your baby tonight”), Anthony B. (“Rastaman drive me crazy”) ó Morgan Heritage (“I love you baby”), y encima salir airosa. Hoy, Minmi, es una estrella internacional de crossover que igual hace Soca (en 2007 estuvo de guest star en el Carnaval de Trinidad, nada menos que con el influencial Machel Montano de anfitrión en el escenario), que hace hip-hop o aparece como portada de calendarios, tal es su presencia comercial en el imperio nipón, pero cada vez que se aproxima al registro reggae resulta tan solvente que no tiene nada que envidiar a cualquiera de las cantantes jamaicanas afincadas o nacidas en UK o la misma Jamaica. ¿Para cuando un dúo con Etana?.

Uno pensaría que se trataba de un caso aislado. Nada más lejos. Ahí está Likkle Mai, que se ha movido siempre en el registro jamaicano, desde que pasó a ocupar el micro al frente de la veterana banda japo de dub Dry&Heavy, en activo desde 1994. Si se te ocurre minusvalorarlos porque no les entiendes, olvídalo. Han sido anfitriones de Lee Perry, Mad Professor u Horace Andy, editado 4 discos en Japón y 3 más en Europa y USA, participan regularmente en el Womad, y desde que en 2005 inició su carrera en solitario, además de producir hit tras hit como “Roots Candy” y “Whatever will be”, se ha convertido en una verdadera personalidad internacional, auspiciando desde su programa de radio las visitas de personajes como Jah Shaka o Adrian Sherwood. Cuando tú tengas el mismo currículum me lo dices.

Likkle Mai

Pero lo que me convenció para escribir estas líneas, entre taza de sake y taza de sake (a falta de mi Appleton, bueno es el destilado caliente en invierno), es sin duda la irrupción para mis oídos, este año, de la musa del nuevo Lovers Rock, que me confirmó definitivamente de donde sacan la inspiración las geishas del reggae. Responde al nombre de Machaco (abstenerse los graciosillos con los chascarrillos), y su destacado papel en el hipnótico riddim “Ooh Baby”, del sello gaijin Manila Jeepney Rds., pasando por encima de Shola Ama o el mismísimo Maxi Priest, con el superhit “Rock to the Beat” que la emparenta directamente con las divas de otra época, de aquel paraíso ya perdido, y encima en japonés, me ha dejado noqueado desde las pasadas navidades.

“Rock to the Beat” no tiene nada que envidiar a las grandes de los 80, y cuando la escuchas cantar tan distante y contenida, de pronto, tienes la necesidad de mezclarla con el “Paradise” de Jean Adebambo, el “Six Sixth Street” de Louisa Mark, el “Rock the rythm” de Janet Key o sobre todo el “Black Pride” de Kofi y sus legendarias Brown Sugar (con la luego Soul II Soul, Caron Wheeler, entre otras). Ya, la mayoría no sabéis ni de qué hablo. Nunca habéis oído hablar de Sandra Cross o Carrol Thompson, a lo más de Deborahe Glasgow por aquellas wicked combinations con Shabba Ranks y Cocoa Tea. Ya ni mencionar a la pionera del género Ginger Williams y aquel “Tenderly” del 74. Pero os aseguro que hubo una época, en la que saber cantar, modular y ensoñar, ponerle sex-appeal, elegancia más que swagga, tributar a las enseñanzas de los clásicos en el soul y el jazz, ser fiel a la propia historia, pagaba réditos en las listas de éxitos. Duró poco, y su propia indolencia, donde el estilo estaba por encima del mensaje, acabó con su savoir faire, pero durante su fulgor, todos los grandes, de Dennis Brown a Sugar Minott se pusieron a sus pies.

Y ahora, se me aparece este fantasma nipón del pasado, desenfadada de aspecto, pero que lleva como cantante/DJ enrolada con el soundsystem japo Dynasty desde el 92 y que ha dejado al reggae internacional sin respiración, desde Bristol y Kingston hasta su Aichi natal. Y tema tras tema, su álbum de debut “Yumenonakani” es la recuperación de un paraíso que no encontrarás ni en Londres, Nueva York o Jamaica. Fresco, natural y delicioso, como la dieta ital bien especiada, después de una temporada de excesos.

He puesto solo 3 ejemplos de grandes divas japonesas, Minmi, Likkle Mai y Machaco. Por supuesto, también hay una escena dancehall, otra de reggae roots, y las correspondientes de hip-hop y derivados, y de pop y mainstream, pero en el sol naciente ahora mismo, las chicas cantan Lovers Rock. Vas y lo buscas!.

Carlos Monty. Marzo 2012

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Capítulo14: ¿Que queda del Trenchtown Rock?

Posted on 25 Enero 2012 in General by ACR Crew

Estas navidades me regalaron la edición castellana de “Ver Trenchtown y Morir” de la referente francesa Hélène Lee, y que aquí se tradujo bastante apropiadamente a su contenido como Trenchtown Reggae. En las calles de Bob Marley. Justo ahora que acabo de estar allí, donde indefectiblemente todos mis caminos no conducían a Rema sino a Trenchtown, y cuando además se acaba de estrenar en DVD la elegía sobre Leonard Howell, “Le Premiere Rasta”, el fundador anarquista de la Comunidad del Pinnacle y por ende del movimiento rastafari en paralelo con la doctrina panafricana de Marcus Garvey.

Con Jamaica siempre me pasa. Es curioso cómo esa continua disputa entre el duppy y el obeah, entre lo legendario y lo real se confabula para enviarme señales. Llamadme supersticioso, pero no creo que haya otro lugar mejor en el mundo para volverse animista. Desde que Bragga decidió subirse a mi coche cuando visité Hope Road 56 en 1991 para buscar las viejas huellas de un pasado mejor y se despidió de mí diciéndome: “ahora ya has visto, ve y enseña a tus gentes, spread the holy vibe”, he sentido una fuerza permanente que me impulsa a cumplir su designio, aun no sé bien por qué. Sí, allí las señales de la naturaleza van y vienen con tal frecuencia que es imposible no escucharlas, incluso pese a la estridencia del omnipresente grito dancehall de la ciudad, encarnación permanente de Babylon, y tan distinto del olvidado livity del campo.

Y ahora, de golpe: ración extra de Hélène Lee y el mismo espíritu no condescendiente con el que tanto me identifico y tantas tribulaciones nos trajo y nos trae (a ella y a mí). Allí y aquí. Releo la desesperanza sangrante de su alma rebelde ante el sacrificio permanente de lo mejor que queda del pork barrel rasta, de aquella independencia mental tan liberadora y “tan peligrosa” de los asentamientos rastas venidos del campo y las montañas por Spanish Town Road, que se identificaban primero con Back O’Wall en la zona del puerto (hoy el desangrado Tivoli Gardens) y al otro costado del cementerio para los pobres de May Penn, con las célebres 7 calles del Trench Town propiamente dicho, donde como es sabido se tejió buena parte de la leyenda del reggae universal.

Y mi subconsciente no puede evitar retrocederme de nuevo a la desolación de Collie Smith Drive y su gully corriendo abandonado e indolente por medio, para recordar que hasta hace nada aquello ha sido frontera a sangre y fuego de la política de government yards y garrison constituencies con la que el clientelismo político jamaicano y colonial manejó a su antojo a los pobres y también durante muchos periodos a buena parte de la comunidad rasta, porque pobre y rasta no es lo mismo, pero en las 7 Calles, como oscuro objeto de deseo de todas las fuerzas del mal, la batalla entre el espíritu y la supervivencia siempre se libró con más brillo gracias a la presencia de Mortimer Planno en su 5th St. y de tanto y tanto talento refugiado en sus calles. Tanto que el grito de la pobreza adquirió el fuego y el resplandor que solo la creación artística puede proporcionar, hasta hacerse universal.

Sí, hay mucha Jamaica en el libro de Hélène Lee sobre el barrio, y mucho sufrimiento y mucha rabia ante la impotencia, pero me fijo en que está escrito con la experiencia de su último viaje en 2002, y me pregunto qué queda de aquel Trench Town Rock, 10 años después, ahora que los Garrisons son una institución hasta académicamente estudiada, y que en la lucha por el Pork Barrel de West Kingston, Trench Town ya no está en el ojo del huracán y el foco se ha desplazado un poco más allá (a Tivoli Gardens, según la erupción de 2010 con el caso “Dudus” Coke).

Y reparo que en el fondo es lo mismo que preguntarse, qué queda de aquel espíritu de las 7 Calles en lo musical y artístico, en el mensaje, hoy día.

Así que retrocedo mi mente a mis días en el gueto, donde todos los caminos de una u otra forma me devolvían a Trench Town y al Kingston downtown en general. Y lo primero que me llama la atención es que el eje de la disputa parece haberse desplazado definitivamente, de la frontera entre JLP y PNP por la que la calle 7 era el fin del mundo como encrucijada con Rema y Jones Town de un lado y el Concrete Jungle (hoy Arnett Gardens) del PNP por otro; a un límite superior y más profundo que las diferencias partidistas: la diferencia entre ricos y pobres, por la que el downtown entero, desde la estación y la iglesia de CrossRoads hacia abajo, hacia la zona portuaria, parece definitivamente abandonado a su suerte, a su desgracia.

Pero aunque Trench Town no esté por el momento en el centro del huracán, la sangre es espesa y no olvida, y debe ser por si acaso, en recuerdo del Burnin’ and Lootin’, que los pocos coches que se aventuran por el firme de Collie Smith Drive (un pavimento tan desgastado que la última vez que fue objeto de reparaciones por el municipio debió ser cuando las bandas mataban a alguien cada día en aquel Diciembre sangriento de 1975), acaban casi siempre en el Culture Yard de la First St. o vienen de él. ¿Qué se te ha perdido sino en aquellas calles agotadas ya de tanta desesperanza?.

Como las rosas en el desierto, la recia mata del rasta trata de sobrevivir al abandono del tiempo y el gobierno, reivindicándose como comunidad al margen en la Lower First Street, aprovechando los patios comunes de los números donde vivieron Marley y Bunny y Vincent “Tata” Ford. Ese patio musical del que todavía me habla Donette Dowe al frente del Cultural Yard, 10 años después de contárselo a Hélène Lee.

Hoy como ayer, no hay subvención alguna, su fundador Meadow Gong hace mucho que murió asesinado y sólo el estoicismo sideral heredado de los elders parece mantener como congelado en el tiempo este centro destinado a la preservación de la memoria histórica de los asentamientos rastas, del crecimiento de la gran ciudad, de la génesis de la leyenda urbana que se hizo universal. No hay sponsors para mantenerse, solo la voluntad de los pocos turistas que se acercan, así que me parece increíble que Donette trate de convencerme de que sus recursos proceden de la Semana que dedican anualmente al Bob Marley Anniversary, con sus exposiciones y conciertos a los que dice que viene gente de todo el mundo, en ese mismo descampado lleno hoy de maleza que en su día fue un polideportivo donde Marley jugaba al futbol y donde los Wailers telonearon nada menos que a Marvin Gaye en 1974.

Me pregunto donde están aquellos proyectos de rehabilitación del barrio que PJ Patterson presentó al mundo cuando la reina de Inglaterra, la Missis Queen visitó Trench Town en su Golden Jubilee de 2002. Seguro que no la pasearon por el Cultural Yard ni por su cercano Reading Centre, es decir por las iniciativas de su gente para pervivir su memoria. No, se la llevaron al Hugh Sherlock Community Centre y al Boys Town School de Rema. No en mucho mejor estado de conservación, pero sin el espíritu rebelde de las 7 Calles. Casi mejor, la militarización de la zona esos días era más asfixiante de lo habitual.

A diferencia de Madame Lee yo no encuentro a Stoneman por ninguna parte, la artesanía en venta para los turistas, parece escasa, como si tuviera que permanecer ahí como seña testimonial de identidad. A cambio, parece haber una comunidad de Bobos habitando en el centro y en el patio donde la misma figura de Marley que en Hope Road, se ven rastros de algún fuego que sirvió para calentar un porridge, el popular potaje jamaicano. Donette me explica que pese a la estatua, Rita Marley ignora el Trench Yard desde su inicio por el 2002, y que del clan Marley solo Julian y Stephen colaboran siempre que pueden. Pero están en contacto con músicos y artistas que vienen de todas partes a rendir culto al origen y hasta organizan competiciones vecinales de fútbol y otros deportes.

Así que me voy a dar una vuelta por el barrio para ver los famosos retratos de las leyendas del reggae que se pintan en las paredes desconchadas dejando su teléfono en el grafiti por si alguien les contrata, con un rasta más joven, y absolutamente positivista llamado Dominique, fan de mi tocayo Don Carlos.

Me paseo en su compañía por el inner del barrio y conforme más nos alejamos de la Collie Smith Dr. más noto la sensación de abandono total de esas calles sin red de alcantarillado, de esas calzadas impracticables, de esas casas sin baños condenadas a los degradantes orinales donde la gente hace sus necesidades y a los desperdicios a la vista en los ramales del gully. De pronto encuentro un proverbio al lado de los retratos de Garvey, Paul Bogle, la reina de Saba y otras grandes personalidades. La “sankofa dice en perfecto inglés: “We must go back and reclaim our past so we can move forward: so we understand why and how we came to be who we are today”

A mi memoria viene entonces el recuerdo de una casa en la Third Street, como en la que vivieron Joe Higgs o Ken Boothe, pero que hoy no representa una leyenda para ociosos coleccionistas internacionales. Hoy es una muestra de la vida en el gueto, con gente trabajadora tratando de salir adelante, desafiando a la fatalidad. Pongamos que una señora trabaja en una gran compañía local, donde tiene que hacer guardias o turnos, así que el trabajo es lo primero, pero eso no permite estar pendiente de los hijos como se debe. Y más cuando a tu marido lo mataron y  a tu hijo mayor también. Así que los siguientes de la prole parecen abonados al mismo destino, la cárcel o la muerte. Por eso, la buena señora se empeña en reprimir las salidas a la calle de su último hijo el más pequeño, de unos 9 años, consciente de que es como poner puertas al mar. Quiere imitar a su hermano mayor, que tenía mucho talento para la música, siempre pendiente del “Rising Star” (el O.T. de allí) cuando era pequeño, pero que ahora está en la cárcel cumpliendo una sentencia de 8 años por dejarse envolver por las malas compañías y acabar involucrado en un tiroteo. ¡Como si hubiera “buenas” compañías! le respondo, y me confiesa que sí, que espera que cuando su hijo salga de la cárcel, no vuelva nunca más por Trench Town, donde no hay ninguna oportunidad.

Es la hora de la comida y el ambiente se vuelve asfixiante en todo el downtown. Cada día, cientos de miles de personas tratando de conseguirse algún tipo de alimento, de conseguir su lunch money. Nada de Island’s Grill y Captain’s Bakery (las populares cadenas de comida rápida a la jamaicana). Ni siquiera un patty de pollo o carne. Eso es para burgueses o como mucho, trabajadores. Pero en el downtown son demasiados los que no tienen nada. Ni siquiera son vendors en Coronation Market ni anuncian el próximo bus a Panishton (Spanish Town). Son solo legiones de yonkis del hambre flotando en el ambiente, dispuestos a cualquier cosa por su lunch money. El propio Dominique me dice que lleva 2 días sin comer, así que es momento de soltar plata para que preparen algo de comida a la entrada del Yard, eso y unos porros como los que he visto cortar a machete sobre una tabla de madera que aquí sería jamonera, aplacan la furia de cualquiera: “Un método de control de la violencia sin duda mucho más barato que los M-16 de la Policía. Pero claro: si la gente no pasara hambre se volvería arrogante. Para seguir teniendo a Trench Town de rodillas hace falta que la miseria sea total y el caos absoltuo” sentenciaba en su libro Madame Lee.

Pero siempre hay excluidos. Como las tres ghetto-girls a la puerta del Reading Centre que pasan el día sentadas en la calle, sin hacer aparentemente nada concreto. Una amamanta a su bebé y las otras parecen acompañar, pero mientras esperamos a terminar las gestiones con Donette en el Yard, no pierden oportunidad de sacar su propia lunch money de mis dos acompañantes de Portmore. La situación se vuelve tan incómoda y las proposiciones tan groseras, que hasta los 2 duros se ponen bumboklaat y acaban discutiendo entre ellos sobre cómo reaccionar ante una gueto gyal, para que luego no les llamen machistas, cuando lo que hacen es defenderse. ¿Cómo explicar todo esto en España, cuando allá el mundo es al revés?.

La cosa es que veo huellas del pasado, veo rastas sueltos, por todas partes, como flotando sin encontrar su sitio en la nueva Jamaica, pero no veo comunidades rastas, más allá del patio de los Marley en la Lower First Street. Me dicen que tal vez en Denham, pero que en realidad donde puedo ver verdaderas comunidades rastas es en Bull Bay, o sea como en los tiempos en que Rita tuvo que irse con la prole porque Chris Blackwell había echado a Marley de la casa de Hope Road. Solo que ahora predominan los Bobo. Y eso que en Trench Town, aunque sea en las 7 Calles, todavía hay cierto sentido de comunidad pese a todo. Pasarse por las chabolas de uralita semi abandonadas de Rose Town o Denham, o rozar siquiera los restos del antes potente Tívoli Gardens, es alternar entre la cochambre inhumana y la devastación de la guerra. El infierno en la tierra. Se me encoge el alma.

Así que en medio de esa desolación, de esa maldición del abandono en el que los pobres de Jamaica han vivido en West Kingston desde que llegaron a la gran ciudad, sin que ni el dinero del reggae ni gobierno alguno haya servido para remediarlo, ¿cómo es posible que el aullido festivo de bikinis y mojitos del dancehall se escuche más que el rugido del hambre de los sufferers?.

Pues sí, como dice Muthabaruka: Livity needs proper music. La cuestión es que hacen falta elders, real dons y mucha autodisciplina para mantenerse “pure & clean en la gran ciudad. Así que en su ausencia, o hasta que lleguen los siguientes, el regreso de esos mensajes se ha convertido en una heroicidad en los tiempos que corren. Aunque no hay que dejarse engañar. Ya el año pasado, Stephen Marley, Queen Ifrica y sobre todo I-Wayne en su excelente álbum “Life Teachings” reivindicaron abiertamente el camino de regreso a la tradición rasta dentro de la cultura jamaicana. Mensajes sobre la crisis occidental traducida como inminente caída de Babilonia, el materialismo alienante y sus múltiples expresiones en el lifestyle del dancehall y los regueros de la violencia asociada a las drogas y el ron, son divisa frecuente entre los ojos más despiertos allá donde todavía pervive la sabiduría rasta, el wisdom del Trenchtown Rock. Y cada vez son más los que reclaman la necesidad de recuperar lirica y musicalmente las tradiciones de la sankofa: “Necesitamos volver hacia atrás y recuperar nuestro pasado para seguir adelante”. Por eso, siempre hay esperanza. Las enseñanzas del Pináculo siempre regresan. Irie!!

Por algo, alguien tan respetado como Tarrus Riley (que lo petó con “Bless Me”) siguió sonando el año pasado con el himno nacional: “Eternal Father/bless this land/Guide us/with thy mighty hand” sobre el riddim mix de John-John “Zion Gate” de Culture en 2010, en el que también cantan Sizzla, Sanchez y hasta Alborosie (“Rudie don’t fear”), y los mezcladores callejeros se apresuran a empaquetar los registros más conscientes de los gangsters con el término “Gangsta Culture”, como diría Jr. Gong con Nas en “Real Friends”. Algo está cambiando poco a poco bajo la estridencia de los altavoces. Me lo dicen las señales, están en las palabras de los amigos de Serrano Walker en una esquina de See View Gardens (el gueto de Bounty Killer, al lado de Riverton). Están en el cansancio en las voces de Jah Vinci e I-Octane cuando cantan “Reality”, en la positividad de tantas producciones del gran Di Genius McGregor y hasta en el gusto por el r&b americano que ha inundado el gueto, por el que Jah Cure busca a R. Kelly para que le haga featurings (“World Cry”). La receta del amor es universal y siempre se hace hueco, incluso entre la sangre y el hambre. Pero el amor rasta, el amor rasta de los elders, ese, tiene que volver a las trincheras para vencer: “Rise fallen fighters!. Rise and take your stance again” (“Heathen”. Bob Marley). Cheers, Ms. Hélène Lee!

Carlos Monty. Enero 2012
Dedicado a Monste “Sista Thunda”

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Capítulo 13: Swag & Dance! 2K11 Biggest Dancehall Tunes

Posted on 7 Enero 2012 in General by ACR Crew

Swag” ha sido sin duda el palabro del año 2011 en Jamaica. Traducible como porte, prestancia, elegancia orgullosa, resume como ninguna otra la actitud del dancehall y su estética propia combinando apariencia de lujo con nihilismo e independencia de otras manifestaciones culturales de la Isla. El año 2010 dejó el listón muy alto con el Portmore Empire y las producciones de Notnice, de una lado y el orgullo gully de Cassava Piece con Mavado y su “All dem a Talk/dem nuh bad like me” por otro, relegando definitivamente a cualquier otra gloria pasada en el favor popular de la Isla. En palabras de Popcaan en su hit del 2010 “Gangster City”: “Yuh see Rasta from Rasta City/And Christian from Gospel City/But we come from a Gangsta City/I’m from a place where dog eat dog/Mi know ‘bout living weh hard/From me born me see people ah starve/Vendor get beat by sarge”, que ilustra perfectamente ese swaggin del ghett-a-life que tan orgullosamente proclamaba Kartel en su “Dancehall Hero” luciendo sus habilidades en la rima corta, y que tanta polémica suscita dentro y fuera de la Isla.

También es necesario aclarar que lo que sigue más abajo es una lista de algunos de los mejores tunes del año en un estilo marcado por los riddims de los productores. No, no hago una lista de riddims, porque el favor popular disfruta los riddims en las manos expertas de los soundsystem, pero lo que recuerda cuando pasa el tiempo son las melodías, las ocurrencias de las rimas, los aciertos en el forward del ritmo. Lo demás es anecdotario para expertos. Por eso elijo canciones y no riddims, pese a que en muchos casos, muchas canciones con el mismo ritmo podrían competir por el puesto. Y además señalo canciones y no riddims para resumir la parte más activa de la producción jamaicana del año 2011, para que quien quiera lo utilice como guía del repaso por el who’s who y el wha’ a gwaan de nuestra isla favorita, aunque dejando pistas para investigar luego ritmo a ritmo.

Además lo hago consciente de las críticas que me lloverán en este portal de internet por dar tanto énfasis a un estilo tan denostado por muchos de los seguidores de reggae.es. Precisamente por eso, porque no vine a este blog a contemporizar con la opinión dominante sino a contar libremente lo que veo, y al contrario de lo que ocurre en Jamaica, el conocimiento y la comprensión de esa escena musical que aquí todavía es minoritaria en comparación con la escena de reggae clásico, es aun más necesaria.

No creo que necesitéis en esta web mi opinión sobre los mejores discos de reggae-reggae del año 2011, aunque yo personalmente me encuentre más a gusto con ellos. En reggae.es tenéis eruditos de sobra entre bloggers y opinadores. Si me pedís mi opinión, en el próximo capítulo de este blog me pondré a ello y hablaremos de Protoje, de I-Wayne, de Warrior King y de tantos otros, pero la trascendencia nacional e internacional de la música jamaicana, durante al año que acabamos, está mucho más marcada por la presencia del dancehall como aportación viva y creativa, con todos los excesos y saturación promocional que se quieran, que por la escena del roots & culture, que sobrevive, pero en un cierto segundo plano de la atención pública general, al punto que probablemente la canción más definitoria del feelinsufferer actualizada al 2011, la haya escrito Kartel (sí, has leído bien, Kartel, el freaky del bleachin’) en “Poor People Land” sobre el riddim Message. Como ya sé lo que me viene, antes de empezar el bombardeo de comments, si sabéis un poco de inglés y otro poco de patois, echad un vistazo a la letra y luego hablamos de si podría haberla escrito Marley, si estuviera vivo (oh, qué herejía).

Ahora, unas cuantas indicaciones para seguir ese Top 20 de big chunes y maad riddims que os acompaño. La selección está basada principalmente en la aceptación popular de los temas en la Isla (no confundir con comercialidad), aunque sin olvidar otros parámetros como las ventas, la repercusión internacional, la capacidad de marcar tendencia en los clubs (su formato de exposición pública natural y no la exhibición en los conciertos con banda en directo heredados del rock, no me extraña que haya tantos cabreados por aquí con el formato showcase del Sting) y el riesgo de la propuesta, además de otras habilidades como el mensaje y el estilo en rima y ritmo. He intentado no repetir un mismo riddim para ampliar el espectro. Las excepciones se fundan en que las canciones han alcanzado tal presencia propia en el favor popular, que exceden la mera dependencia del riddim sobre el que están grabadas.

También he evitado incluir a personajes y argumentos musicales relevantes en esta escena pero que la exceden, como la cada vez mayor presencia de la Soca con Machel Montano o Rupee a la cabeza o las batallas de gallos que sobrepasando los clásicos “disses” entre artistas, se han convertido ya en episodios nacionales, como los continuos piques entre Tony Matterhorn y los cómicos Twins of Twins. Eso de que éstos le recomienden “hemoal” a aquél jugando con la imagen del oso que aparece en las cajetillas de los populares cigarrillos “Matterhorn”, y que el neoyorquino les contesté que de qué le hablan si ellos se pasaron 9 meses haciendo un 69 en el vientre de su madre, lol!, es uno de las ocurrencias más chistosas del año que acabó, pero no se trata de música propiamente dicha, sino de exhibición de freestyle.

Para concluir, una predicción sobre lo que vendrá después de este apogeo de la fiesta y el cachondeo hedonista en la escena musical jamaicana. Muchas son las voces autorizadas, que más aún tras la caída del Weirll Booss, pero también ante la saturación continua del reclamo de los pobres a divertirse, anticipan un cambio de ciclo como ya ha ocurrido otras veces, donde la explosión terminal tecnificada de las producciones dancehall, dará paso a producciones más heterogéneas, donde se combine lo digital con la recuperación de mensajes y producciones más tradicionales. Muchos artistas más jóvenes como Konshens, Gyptian, Queen Ifrica y otros ya van por esa línea y tratan de cultivar ambos lados de la producción: el jocoso y orgulloso de su lifestyle violento y sexual en el gueto, con mensajes y músicas más reivindicativas de su pasado. Incluso Kartel había abandonado considerablemente su pasada beligerancia del “Mi nuh afraid of nobody”, excepto probablemente en “Real Badman” (Gaza World riddim), antes de acabar en la prisión de Horizon en Spanish Town Road.

Sea como sea, y suceda lo que suceda, 2011 quedará como el año del zenit de un estilo tan hedonista, bizarro e incomprendido como la propia Isla, pero también entre tanta chatarra un año con verdadero oro de 24 kilates, como pocos se recuerdan en la última década.

Top 20 Biggest Dancehall Tunes:

20. Wayne Marshall feat. Tifa & Fambo “Swaggin’” (Swag Riddim)
Marshall se apuntó a un bombardeo en 2011: Sean Paul, petardeó en todos los riddims de moda, e hizo hasta Salsa Wine. Pero con lo que lo petó fue con este riddim (“too bad for you”) producido por Washroom Entertainment, simple pero infeccioso, donde en realidad lo que destaca es la parte de la imponente Tifa cuando “hurry up, hurry up” le vacila a Marshall quien manda a la cama a quien no le guste su swaggin (a muchos, por cierto) contestándole: “well mi a guh swag inna mi sleep wid mi gucci sheets”. Y recuerda: como dicen algunos, una de Louis Vuitton y otra de Gucci no hacen swag!

19. Konshens “Do Sum’n” (Mi Sick Riddim)
Producido por los siempre eficaces Ward 21, este tune traducible como “En Marcha”(Do sumt’ing) está concebido como un homenaje a las crews de dancehall que se buscan la vida para aportar originalidad a las coreografías callejeras de las que se nutre el género, al punto que podría ser una continuación del añorado “Hit me with music” de nuestra Nice Time. No en balde, en el video oficial sale el “Elite Team” facilitando el espectáculo visual. Pero además de hacerlo internacional, como ya vimos en Rototom y Barcelona este año, su éxito le abre la puerta a sus compañeros de correrías iniciales con el Natural Bridge Studio (donde también estaban Ward 21 o Tifa), Darrio y Delus que también han pegado fuerte por separado, y juntos en hits como “Dem a Gyal Fool” sobre el Steppings Riddim. La Next Generation, sin duda. A no perderles la pista.

18. Aidonia “Gal Yuh Can Wuk” (Armageddion Riddim)
‘Donia probaba definitivamente en Abril, sobre este riddim del gran Di Genius, que podía competir abiertamente con Kartel y Popcaan por el cetro de la escena actual. 4 mejor que una (gyals), con este diss con Kartel salió disparado al estrellato. JOP to di weirll!.

17. Agent Sasco (aka. Assassin) “Talk how mi feel” (Id. Riddim)
Otro beef contra Kartel en la época del bleachin, en el que todo el mundo buscaba hacer leña del árbol a caer. Assassin siempre fue un oportunista, pero hay que reconocerle que hizo mucho ruido con esta puesta en escena que luego siguió, exprimiendo el limón en “Do it if yuh bad”. Aunque a mí me gusta personalmente más “Nothing at all”, hay que reconocer que “Talk how mi feel” tiene una lírica endiablada con la que Sasco ha estado entrando y saliendo de listas todo el año.

16. Chan Dizzy “Nuh Strange Face” (Blue Mama Riddim)
La primera vez que oí este tema tan “underground” me quedé pegado. “Nuh Strange Face round me”. Pensaba que era un tema con ciertas dosis xenófobas, más después de saber que era un diss contra el productor Russian. Luego me enteré de que la demo como “Strange Face” a secas era de 2010, pero que el sello Head Concussion con el que se grabó, no pudo promocionarlo adecuadamente hasta casi un año después. Desde entonces Chan Dizzy se ha establecido como uno de los baluartes más pujantes de los nuevos talentos del dancehall y su riddim ha golpeado las calles durante todo el año.

15. I Octane “Nuh Ramp Wid Wi” (Bus Stop Riddim)
Jugando sobre seguro sobre las producciones tan consolidadas como las de Cashflow, con ese gimmick de campana de boxeo, I Octane empezó el año en todo lo alto de la producción dancehall, pero en mi opinión nunca superó lo compacto de este pelotazo. Otra cosa es en su registro conscious. Aquí luce en todo su esplendor esa rara capacidad que tiene para hacer singjay sin parecerse a Kartel, Mavado, ni a nadie.

14. Lady Saw “Wife a Wife” (Star a Star Riddim)
Aunque el tune de cabecera del riddim lo firmaron los erráticos Flippa Mafia a los que nadie se toma en serio en la Isla, pese a que hicieron un buen trabajo, Lady Saw demostró quién sigue siendo la Queen Bee (o deberíamos decir Bitch?) por encima de cualquier competidora pasada o presente. La temática del rol de las “esposas” en la sociedad jamaicana frente a las simples “babymother” (la mayoría) ha sido otro de los argumentos habituales en las lyrics del año que se cerró, y dio lugar incluso a un riddim (Matrimoney) creado por Washroom al efecto. Stylish, Tifa, Zj Liquid y hasta Assassin, Gyptian y, como no, Wayne Marshall picaron en el morboso asunto, pero este tune rabioso de Lady Saw devolvió a las mujeres el orgullo de serlo. Para más detalles echa un vistazo al Natty in de Red #12.

13. Khago “Blood a Boil” (Bottle Party Riddim)
La respuesta de Khago al “Nuh Rump wid wi” de I Octane, donde le acusa de mostrarse demasiado amanerado y flashy para ir de duro entre tanto badman (“Me nuh a sissy man, no/Me nuh act cocky”). La respuesta del gueto a los que se exhiben en la escena con un swag impostor sonó tan sincera en el estilo agudo de Khago, que el tune destacó enseguida sobre este riddim de TJ Records por encima de estrellas consolidadas como Elephant Man, Beenie o Kartel. Siiiicccckkkkkk!!

12. Mavado “Star Bwoy” (Star Bwoy Riddim)
Dicen que en pleno diss con el bleachin de Gaza, Mavado escribió este tema para mostrarse como una verdadera estrella jamaicana real en la presentación de su gira por USA y en sociedad ante la comunidad hip-hop, lo que trajo como rédito entre otros recibir el MP3 Music Award. El riddim de Chimney Rds. tenía tanto flow y misterio como la presencia de Mavado necesita, pero estar tan concebido a su servicio, debilitó su presencia en los sounds a partir del verano, porque ningún otro de los participantes (Chipmunk y otros) pudo siquiera acercarse a su sombra, y eso que Kartel la había grabado primero en “Stamma”.

11. Di Genius “Bounce a Gyal” (Pepper Riddim)
El talentoso Stephen “Di Genius” McGregor (el otro hijo de Freddie, Chino, ya podría escuchar más el “Blood a Boil” de Khago) había empezado el año ya colocado en el triunvirato de productores de moda junto a Don Corleon y Russian, y desde luego que no desaprovechó su privilegiada posición. Riddims como Bad Acid, Armaggidion o Iron Belt percutieron todo el año, pero nada comparable con este Pepper, pese al pelotazo de Aidonia con “Bad Pickney”. Lo mejor es que, como su padre, Di Genius también canta y a las mil maravillas, y su talento llega tan lejos que fue capaz de superar con su voz dulce y armoniosa que no empalagosa, al mismísimo Mavado como cabecera habitual de sus riddims.

10. Vybz Kartel “Love you enuh” (Lost Angel Riddim)
El Weirll Boss en pleno efecto con lo que mejor sabe hacer: uno de esos chicles que se te pegan al oído en cuanto pisas la Isla celebrando como nadie la buena vida (wine & body) y el amor por las mujeres. Cuando alguien consigue hacer fácil algo tan difícil se le llama equivocadamente comercial. Le pasó a los Beatles. Pero detrás está el talento único e irrepetible de un poeta tan freaky como adorado por el pueblo llano, en su registro más optimista. La melodía es de las que se recordará durante años.

09. Popcaan “Hear dem a Talk” (Bottle Party Riddim)
Al único que no pudo batir Khago sobre el riddim, fue a Popcaan, sin duda la estrella emergente del año recién terminado, como demostró en el Sting de Portmore. Con este tema quedaba definitivamente claro que de likkle Gaza nada. La calidad de su flow es tal, y la autenticidad de su mensaje badman con conciencia tan rotundo, que hasta los fans de Gully se rindieron a sus pies desde ese mes de Febrero en que se editó, construyendo desde entonces una reputación que ya presagiaba los éxitos del verano.

08. Mavado “Do Road” (Contra Riddim)
ZJ Chrome
, nuevo en la escena como productor, sorprendió a todos con su riddim suave y pesado a la vez, ideal para que de nuevo Mavado se salga en otro himno hustler de esos tan característicos de los vendors del Gully Side, muy por encima del “Sex & the City” de su archirrival. Casi todo el quien es quien (Beenie, PopCaan, I Octane, Assassin, Mr. Vegas y hasta Matterhorn) se subió al carro para darle brillo a la percusión posesiva y los teclados etéreos, pero el de Cassava Piece volvió a demostrar porque es el real Star Bwoy.

07. Specialist “Street Hustle” (Scatta Pro Riddim)
Para muchos el tune del año, y sin duda el himno callejero por excelencia. Sobre un riddim absolutamente vacilón, su estribillo “Phone Card, Phone Card, Phone Card/Banana, Banana, Banana Chips/Cash fi Gold, Cash fi Gold, Cash fi Gold”, es una reproducción literal del soniquete de los vendedores ambulantes en los semáforos y mercadillos de la Isla. Apoyado con un soberbio vídeo que es prácticamente un docu-reality de cómo se buscan la vida diariamente cientos de miles de personas en el Coronation Market del downtown, entre parodia y homenaje, el tune ha convertido a Specialist y sus chistes populares, en uno de los personajes más queridos de la Isla.

06. Shabba Ranks “None a Dem” (Pepper Riddim)
La vuelta a lo grande del león, el gran Shabba, justo en el momento que había que recordar porqué el músculo siempre fue necesario en el dancehall entre tanto flashy. Otro diss más para Kartel, pero lo quedará es su entrada triunfal en el riddim. No hay aficionado que no haya bailado, sonriendo, ese: “None a dem nuh bad like Shabba Ranking/Nuh nuh nuh nuh nuh, none a dem none a dem/None a dem nuh tuff like the Ranking/Nuh nuh nuh nuh, none a dem none a dem/Stop dah one deh and ask him/
If him nuh imitate the great Shabba Ranking/Unno can stop dah one deh and ask him/
If him nuh imitate the great Shabba Ranking
”. Shabba nunca se distinguió por sus luces, pero como el mismo dice: “Right now mi ignorant bout it but mi rrrrrrrrrrrrrrrrr” y anda que le importa. Ni falta que nos hace: grrrrrrrr……lol!

05. Beenie Man “Let’s Go” (Overproof Riddim)
Y llegamos con toda seguridad al riddim del año. Que nada menos que 30 tunes hayan girado sobre un mismo riddim es todo un record, tanto como que del mismo hayan salido tal cantidad de pelotazos incuestionables como “Settle Down” de Mavado o “Tun in mi ting” de Khago. Su atracción fue tal que glorias locales como Bounty Killer (“Galactic Gallis”) o el ídolo pop quinceañero en USA Daniel Bedingfield (“Sometimes you just know”) se apuntaron al éxito. Coproducido por la nueva revelación Justin “Justus” Arison y el productor original de Vybz Kartel, Patrick “Roach” Samuels, yo me he acabado quedando con el superhit de Beenie, por su coro hip-hop que le da la máxima solidez al riddim y porque era la mejor forma de rendir tributo al gran Slim de los negocios, al que este año se le vió mucho más activo y en primera línea que en los anteriores.

04. Mavado “Final Destination” (Summer Fling Riddim)
Otro superpelotazo de la factoría de Chimney Records, esta vez con repercusión internacional, gracias a la espectacular puesta vocal en escena de Mavado, que llegó incluso a generar un jingle en la popular Hot 102 FM de Nueva York  y a entrar en el Top 30 de las listas Billboard de Hip-Hop y R&B. Sí, ya sé que los fans de la escena local probablemente prefieran el infeccioso “I’mma need Security” de la wicked combination formada por Munga, Supa Hype y Chi-Ching-Ching, pero el estilazo internacional de Mavado es tan contagioso en este tune, que aunque tardó en arrancar desde su salida en Julio, sepultado con tantas celebraciones exitosas del verano en la Isla, y tuvo que competir en las radios con su propio superhit más comercial con Laza Morgan “One by One”, el tema ha acabado imponiéndose como una melodía tan bien construida, que resulta irresistible.

03. AIidonia “Summer Sun” (All a di gal dem) (Summer Sun Riddim)
Yees, Pappaaa!. JOP to di world in full effect!
. De todas las celebraciones veraniegas al calor de la superbomba de Kartel (otro de los temas recurrentes en las lyrics de este año), sin duda este “All a di gal dem/all a di gal dem/man round a come” permanece como uno de los himnos para galvanizar a las chicas, revueltas entre hormonas y bikinis veraniegos, y consolida a JOP como una de las grandes fuerzas actuales del género en su lado más hedonista. Habrá que ver en un futuro si ‘Donia puede ofrecer otros registros a este nivel, pero sin duda ha terminado el año siendo uno de los firmes candidatos a suceder a Kartel, como se vio en el Sting de Portmore.

02. Popcaan “Ravin” (Summertime Riddim)
La reputación bien ganada por Popcaan desde “Hear dem a talk” explotó con su adaptación del riddim producido por Andreas “Adde Instrumentals” Nilsson y el propio Kartel. Desde entonces no hay nadie que discuta que Popcaan es su más digno sucesor por derecho propio. Su éxito local e internacional resulta tanto más increíble cuando además ha crecido a la sombra del himno de su mentor. Pero su forma de describir las fiestas locas de Gaza, la celebración de lo bueno de la vida, donde “dog eat dog”: “Ooooh god/Party mad/Gyal dem a seh/Gaza Party bad/Gyal dash weh/like crab outta bag” resulta de nuevo tan convincente como irresistible para bailar, tararear y visionar esos docu-realities de los talibanes de Gaza que tan bien le salen.

01. Vybz Kartel “Summertime” (Summertime Riddim)
No hace falta añadir nada a la elección del trono. Nadie pensaba que el Portmore Empire pudiera sobrevivir a la deserción de su productor estrella Ainsley “Notnice” Morris el pasado mes de Junio, pero en lugar de eso Addi Teacha lo volvió a hacer. Y más que nunca, logró unificar alrededor de su figura a toda la Isla, con un mensaje de esperanza y buen rollo inspirado en el éxito “Holiday” de Ding Dong (la cara de Digicel en las vallas publicitarias de la Isla) un par de años antes, en un estribillo que permanecerá eterno: “Summer time inna Portmore/Summer time inna Kingston/Summer time inna Country/Summer time in my scheme”, tanto como la letra del himno nacional “Jamaica, land we love”.

Llámenlo superficial, hedonista, retrógrado, machista y homófobo, comercial, descomprometido, delincuente, pero “Guilty or not Guilty” que cantaba Perfect hablando de Buju, una parte esencial de Jamaica y el Caribe es así, y el que no quiera verlo ni comprenderlo, no sabe, con todo, lo que se pierde.

Carlos Monty. Enero 2012

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Capítulo 12: Kingston. If di streets could eva talk. Shottas, lezzies & bets. Retrato freaky de una ciudad bizarra

Posted on 2 Diciembre 2011 in General by ACR Crew

Algunos ya sabéis que acabo de volver de Kingston. Aunque el cartógrafo oficial de la ciudad de los mil pecados, del infierno en la tierra, es Nando García Guereta con su blog “Crónicas from Kingston” y aunque por supuesto entre bomberos no nos pisamos la manguera, eso no quita para que en lugar a la topografía artística por barrios con que nos obsequia de cuando en cuando, en este “Natty in de Red” nuestra topografía particular la dediquemos a costumbres, localismos, ritos y leyendas, que a más de uno le romperán cien tópicos, ya superado (supongo) el “paz y amor” jipi de los tiempos de Bob Marley. Y sí, el Don de los malos, el Weirll Boss sigue entre rejas. Dile a tu mamá que no se preocupe. Que de momento, no vendrá a cenar a tu casa.

Primer tópico: “¿Jamaica se ha vuelto lesbiana?”. ¿Pero no habíamos quedado, tan evolucionados como somos desde Europa, que era machista y homófoba hasta lo rancio?. No es sólo que Melanie Walker, Veronica Campbell, Shelly-Ann Frazer y Kerron Stewart, dominen con paso firme el atletismo femenino mundial en velocidad, o que Spice (sí la misma del himno guarro –y ¿machista?- “Ramping Shop”) diga desde el título de su último single que “Dick is the name of my boyfriend” ó que Tiana alardee del sex appeal de su vulva carnosa en “Pum Pum Phat” sobre el riddim del “Summertime” de Kartel. Es que no hay mayor diversión actual en Jamaica, más allá de las apuestas a los caballos en el hipódromo de Caymanas Park de Portmore, que por cierto acababan de robar por enésima vez en su historia cuando me vine; que los Go-Go Clubs, donde los shows lésbicos se exhiben con la misma naturalidad, que por el contrario en la calle se vuelven todo pudorosos, como un censor norteamericano viendo un pezón de Janet Jackson por la MTV.

Que gracia. Pase Ud., dama o caballero por el Palace Royal o cualquier otro de los antros de New Kingston, o por el Godzilla”o el Cristal de Port Antonio, por no hablar del new Las Vegas en que parece estar convirtiéndose Montego Bay, ahora que los hustlers y los beggars parecen haberse desplazado en masa a Negril, para sonrojo del Rick’s Café; y comprobará que quien manda en cuestión de sexo y estilo es siempre la mujer y que la mujer ha perdido el miedo a mostrar públicamente que le gusta o le puede gustar otra mujer (eso sí en sitios autorizados como los Go-Go Clubs). Verá que en esos antros el hombre queda en un segundo plano, y que son las visitantes femeninas quienes pujan a voz y dólar en mano, por llevarse la atención de las strippers más macizas. Fíjese Sr. Turista en quién conduce en mayor número los coches caros y grandes, y saque cuentas, oh! qué sorpresa, sí, son ellas!.

¿De verdad, la sorpresa es tanta?. Lady Saw, Tanya Stephens y un montón de bad-girls más que les siguieron, ya han ido dejando pistas claras desde los 90, de sus preferencias sobre hombres… y mujeres. Los tíos no hablan más que de descripciones gráficas y explícitas de sus actos sexuales en las letras de los himnos dancehall. All a di gals dem/all a di gals dem/Man round a come dice Aidonia a todo trapo en “Summer Sun”, como demostración de esa supuesta sumisión femenina al pene. Pero fíjense (de muestra, una raja de tu falda), lo que dice, la más mala de todas, Lady Saw en su rotundo hit feminista de este año “Wife to Wife”: Mek your liquor spill when mi step inna di place/See who draw nil when mi flig an a drape/mi nah stand still/me a wife/mi nuh mate./An mi nuh pay bills when mi go pon date/A gal fi know she ain’t nutten but a hush/Man drive and park dem like truck/Nah gih dem nutten caw dem always bruk./And when dem see wife, dem waan fi talk up/But tell a gal when she see mi/She fi cut/Fi har job and a fi bend down and duck./No man waan dem, but dem waan play stuck/When wifey come through, all matey shut up.

Dicho en cristiano (que de los vicios del patois ya hablaré en otro capítulo), que como los machos la meten como camiones, una esposa tiene que cotizarse, y ni paga la cuenta en una cita, ni te confundas con una golfa estilosa y con corte de pelo a la última, que esa todos quieren zumbársela, pero en cuanto aparece la esposa de verdad, todos se cagan. Esto da pie a una teoría negada por todos los jamaican male, pero muy verosímil, de que los tíos son tan toscos follando en la isla, que las mujeres han salido hace tiempo del ostracismo (“A gal fi know she ain’t nutten but a hush”) y hartas de estar mal folladas, no solo marcan el paso en el juego del “Papito” tan popular en toda América Central y Latina (“Mi nuh pay bills when mi go pon date”), sino que miran a otras chicas estilosas reivindicándose con clase. Si los machos no les dan lo que buscan, tal vez lo encuentren en otra mujer, pero si tratas de robarle a su macho, te romperán los 32 dientes (dice en otra parte de la letra Lady Saw).

Así que lesbis, tal vez no, pero la bisexualidad femenina es cada vez más evidente en la Isla, digamos lo que digamos desde aquí, y de ahí que ese momento de reafirmación más femenina que masculina que es el daggering (o follar vestido a ritmo de la música), sea cada vez más frecuente entre mujeres en las fiestas Dancehall. Como en España hay cada vez más escena “dancehall” y que casualidad, líderada por mujeres, sería fantástico que Dhq Karmen Cuellar, Lula Longlegs y las demás gyals involucradas desde aquí en el dancehall, aporten su punto de vista sobre lo que estoy contando.

Segundo tópico: ¿el colonialismo musical se terminó con los Rolling Stones?. Pues va a ser que no. Tantos años denunciando el vampirismo musical del rock, y cómo la música blanca ha chupado hasta la médula y en todas sus variantes de la esencia jamaicana. Tanto cabrearse porque el punk, la nueva ola inglesa y el bluebeat de Two Tone, y después el tecno con el dub, se mimetizaran malamente tapando el fulgor de los auténticos protagonistas jamaicanos, hasta acabar diciendo “riggi” por estas tierras y ahora va a resultar que los nuevos colonizadores culturales, no vienen del rock, sino de eso que llaman reggae y hip hop “europeo”  y que no se sabe muy bien que és. Son muchos los “aventureros” europeos que desde hace unos años aterrizan de nuevo en la Isla para apropiarse en su propio beneficio de la plusvalía internacional que supone en el mundo de las tendencias, la marca “made in Jamaica”.  Pero el cuño de esa marca en un artista extranjero no siempre “representa”.

No hablo de dubplates, hablo de producciones. Ponga Ud. un artista italiano o español, que se viene con una pasta para grabar en la Isla. Me da igual si es un riddim para luego explotarlo hasta la saciedad en Europa, o para realizar una grabación propia con artistas y productores locales. Vienen, pagan, se van, y se creen los reyes del mambo. Pero en JA no son nadie, no representan. El caso paradigmático es Alborosie, tan apreciado aquí que cuando viaja allí se cree el mismo “Star Bwoy” que Mavado. Pero allí lo conocen en realidad, cuatro. Los cuatro a los que pagó. Lo mismo pasa con fotógrafos, diseñadores y otros pájaros de visita.

Así que desconfiad de quien os vende aquí producto “original” jamaicano, porque probablemente no sea más que otro colono cultural haciendo negocio. Otra cosa es quien con humildad, se queda, se afinca y se integra en la escena local. Lucas “Goodmanners”, un suizo que lleva 18 años viviendo en Kingston, y 15 años sobreviviendo con su tienda de discos y sello Mixing Lab (a espaldas de Stone Love) es un ejemplo de lo segundo. El neoyorquino Tony Matterhorn y su saga de piques con los cómicos Twins of Twins de la tele jamaicana, también. Es gente que se ha ganado el respeto y reconocimiento local a base de tenacidad e ingenio.

Claro que el canibalismo musical no es sólo patrimonio de europeos advenedizos. En torno al tirón local e internacional de la escena dancehall ha crecido exponencialmente en los 3 ó 4 últimos años, una escena específica en torno a los llamados “Dancehall Mix”, cuya competencia se ha vuelto durísima estos días. Provistos de enormes altavoces sobre ruedas, cientos de vendedores ambulantes, compiten todos los días por las calles de Kingston por vender a precio de saldo (1 ó 2 euros al cambio), eternos mixtapes con cerca de 80 números por cada CD del más reciente dancehall, del que dudosamente artistas o productores originales reciben royalties. Al contrario, incluso algunos artistas colaboran directamente con ellos prestándoles intros, como Bounty Killer con los hiphoperos neoyorquinos Super Tremor Sound.

En este negocio pirata y callejero (“Phone Card, Phone Card, Phone Card/Banana, Banana, Banana Chip…” que diría Specialist en la parodia “Street Hustle”), participan desde veteranos sound y productores como Stone Love y Cash Money a recurrentes como Teacha & Mackerel, Dj “Eva Hype” Kenny, Mark Watson o Stereo King Sound, que ya son nombres de referencia en este sub-género chupóptero, pero práctico para seguirle la pista a tan errática escena discográfica.

Tercer tópico: Shottas y Gunshots. ¿Kingston la ciudad más peligrosa del mundo? Sí vale, ya sabemos todos lo malísimo que dice la policía que es Kartel. O va a ser que una ciudad partida entre el Uptown donde reside la clase media y de negocios y Downtown donde malviven los pobres y marginados fragmentados en Garrisons, al punto que se organizan combates públicos de boxeo entre los pijos y los pobres, y donde quien más quien menos para tratar de sobrevivir a la miseria, acaba empuñando un arma y haciendo “lo que tiene que hacer” si es hombre, o vendiendo su pum pum si es mujer, como salida a la desesperada como modo de vida. Así que igual es que Kartel no es especialmente malo, es que ha tenido éxito popular alardeando de un lifestyle del crimen, del que muchos comen, y en el que unos acaban entre rejas en la GP ó en la Horizon de Spanish Town Road y otros en cambio sobreviven haciendo más o menos fortuna.

La lista de delincuentes populares llega ahora hasta Kartel, pero arranca de los tiempos del legendario Ivanhoe “Rhyging” y los demás “Johnny too Bad” previos a la independencia, sigue por los malísimos de la muerte, Jim Brown y Bucky Marshall, infames rankings de la violencia política en los 60 y 70, y llega a nuestros días, ya con Michael Manley fallecido y Edward Seaga jubilado, hasta el escándalo de la extradición de Dudus Coke, como si hoy día no existieran los One Order y los Clanks Gang como posses especialmente sangrientas, en relevo generacional de los Renkers y los Fourties respectivamente en los 80, Shower Posse aparte.

Nadie se pone de acuerdo en la Isla sobre si Kingston es más violenta hoy que ayer, si es más difícil conseguir una pipa en Portmore o en el Bronx o en Birmigham, pero si que hay que empezar a desdramatizar. En una vida gobernada por el cash, las armas de fuego se usan para robar o ajustar cuentas, pero curiosamente no para asaltar turistas. La población blanca en Kingston es tan ridículamente baja, que como mucho un blanco o parece invisible para el resto de la comunidad (porque lo ignoran) o si te encuentras un beggar especialmente pesado, suele solucionarse con un “nuh cool, man” acompañado de algún “klaat” si la cosa exige más determinación en la negativa.

Así que menos prejuicios para visitar la Isla, para dejar de pensar aquello de “me miran mal porque soy blanco”, menos distanciarse cuando no rechazar lo que no entendemos, y más empaparse de la Isla, sus ritos y costumbres, los compartamos o no porque, ¿realmente creéis que el reggae puede existir sin Jamaica?

Carlos Monty

 

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Capítulo 11: Lecciones jamaicanas para el 20N. Rasta not politic

Posted on 5 Octubre 2011 in General by ACR Crew

FMI. Deuda Soberana. Crisis internacional. Desempleo. Recortes y empobrecimiento popular. Revolución social. Seguro que son conceptos que te suenan absolutamente actuales, y lo que es peor directamente relacionados con tu bolsillo y tu dignidad. Sin embargo, repasando la historia, uno descubre que cuando los indignados del 15-M van, los jamaicanos, esos negros pobres e ignorantes de una pequeña isla en el Caribe, y más en concreto aquellos que todavía conservan cierta conciencia rasta, vuelven, porque en JA, en esta nueva encrucijada histórica mundial, como en tantas otras cosas, ya han ido y vuelto varias veces. Lee y aprende para tomar tus decisiones frente a la próxima cita electoral del 20-N.

¿Los jamaicanos, como los españoles, son mayoritariamente de izquierdas?. El tópico dice que sí, sea lo que sea, lo que eso signifique. Existen unas constantes comunes bien arraigadas en el acervo cultural popular en ambas sociedades, que parecen confirmar el aserto. Sin embargo, a la esperanza de los pueblos, siempre va anudada una contrapartida de decepción, humillación y escepticismo de la que es difícil escapar.

Todo seguidor de la cultura jamaicana sabe de ese mantra divulgado insistentemente por los rastafaris de que “Rasta Not Politic” (Toots Hibberts), “Rasta No Vote”, (Bob Marley), que arranca desde las huelgas industriales de 1938 en las que arruinada la industria tradicional del cultivo de caña por la explotación multinacional de bauxita y aluminio, se acabaron fundando los dos principales partidos políticos de la isla en los 40. Un prestamista de Kingston, disfrazado de sindicalista como Alexander Bustamante acabó siendo el Primer Ministro de la independencia de la Isla con el JLP, mientras que su pariente Norman Manley creaba el PNP de orientación socialista y democrática.

Sin embargo, un nuevo país tan necesitado de cambios sociales, políticos y religiosos tan radicales, no podía dejar de atraer a los artistas locales si la música era su vehículo natural de expresión popular.

Que Derrick Morgan se prestara a que su himno “Forward March” fuera la banda sonora de los fastos por la independencia organizados por el JLP de Bustamante, tiene el mismo pase histórico que el ingenuo entusiasmo del ska. Como es sabido solo tardó 2 años en desvanecerse, lo que tardaron los guetos en comprender con sangre y miseria que todo seguía igual o peor que antes de soltar el lastre de Her Majesty the Queen; aunque Derrick Morgan repetiría en las sangrientas elecciones del 76 apoyando las supuestas virtudes de un futuro socialista en “People’s Decision” con Bunny Lee, editado en 1977.

Pero el verdadero cambio llegará en los 70, con la renovación del PNP por el hijo de su fundador, Michael Manley. Tras los timoratos gobiernos de Donald Sangster (sí, aquel que pisó a la perrita de Selassie en el 66 y murió a los 2 meses de forma repentina) y Hugh Shearer, hundido el PNP, Manley comprendió que debía orientar su partido hacia una especie de tercera vía pro tercer mundo, entre el capitalismo duro USA y el socialismo duro ruso que predominaban entonces.

Así que Manley, que había sido periodista y líder sindical representando al Central Kingston, no sólo involucró en su tercera vía a las clases bajas incluyendo a los rastafaris del downtown, sino también a las clases medias y de negocios desencantados con el débil gobierno de Shearer, y en 1972 le batió en las urnas con un impresionante 56%, del que se calcula que al menos un 8% procedía de rastafaris entusiasmados que nunca antes habían ido a votar.

Es conocido que su canción de campaña “Better Must Come”, interpretada por el gran Delroy Wilson, contribuyó poderosamente a esa atracción de los votantes sufferah en la Isla, gracias primero al reconocimiento del que ya gozaba Wilson por las producciones de Bunny Lee en la época, como “Footsteps of another man” y “This Old Heart of Mine” (no confundir con el soultune de Motown) que incluso le llevaron a girar un año antes por UK, pero también por contar nada menos que con los hermanos Barrett en la sección rítmica, y con ese groove “start-stop” tan popular entonces en JA, factura del propio Lee. Aunque por encima de todo, lo que animaba a los votantes era ese sentido reconocimiento del sufrimiento popular y como la fé y la autoconfianza podían devolver a la gente la oportunidad de superarlo en lyrics como: “I’ve been trying a long, long time, still I can’t make it / Everything I try to do seems to go wrong… Thank God I’m past the worst… Better must come one day, better must come / They can’t conquer me, better must come”.  “Un himno optimista” declaró con cierto sarcasmo, Ziggy Marley décadas después. Irónicamente, fue el sucesor de Seaga, PJ Patterson, quién acabó otorgándole un reconocimiento nacional en 1994, un año antes de su muerte.

Entre el polo americano de Puerto Rico y el polo marxista de Cuba, Delroy Wilson no fue el único en sumarse al cambio democrático desde la raíz, que anunciaba el PNP en el 72. Los propios Wailers actuaban con alguna frecuencia en mítines y conciertos de apoyo, y especialmente Junior Byles que se encontraba entonces llegando a la cúspide de su popularidad en el gueto, autoeditó unos singles poniendo a cada rival en su supuesto sitio (“Joshua Desire” refiriéndose a Manley, y “Pharoah Hiding” refiriéndose a Shearer), que terminaría de completar con su entusiasta Lp de debut “Beat Down Babylon”.

Como sucedió con esa marea de entusiasmo ante el anuncio de un cambio revolucionario con la Independencia, por 1974, las cosas empezaron a ponerse feas. Manley, que durante la primera mitad de su legislatura había introducido cambios sociales importantes, como la abolición de la prohibición de literatura marxista y del black power que regía en la Isla hasta entonces, el acceso gratuito a la enseñanza secundaria o la nacionalización de los suministros de luz, telefónico y de las compañías de bus, hasta entonces en manos extranjeras, se topó de bruces con la realidad de las multinacionales que lo ahogaban, cuando anunció un plan para modificar los impuestos que las compañías canadienses y americanas pagaban por la extracción y tratamiento de bauxita y aluminio. Fue la guerra, y el comienzo definitivo de la violencia política en JA.

Las multis desplegaron todo su poder frente al indómito líder de la pequeña isla. La receta imperialista de siempre se puso en marcha: le demandaron por millones ante el Banco Mundial, sacaron fuera de la isla parte de sus industrias (le llaman deslocalización), y comenzaron con la ayuda de la CIA una campaña continua, tanto de publicidad entre las clases medias y de negocios que inicialmente apoyaron a Manley, pero que empezaron a perder sus privilegios en sus negocios internacionales; como con la creación de los famosos “rankings” o bandas de pistoleros al servicio de la rivalidad política, mediante el tristemente célebre “tratado” de “guns for ganja”, que en los 80 daría paso hasta hoy a las terribles “posses” de “guns for crack”.

En paralelo y con la crisis del petróleo por medio, el nefasto FMI comenzó a imponer sanciones a la Isla por no devolver sus créditos en plazo. Acosado por el flanco derecho, Manley apostó por resucitar abiertamente el pasado socialista del PNP aprovechando la visita a JA en Noviembre del 74 del legendario líder africanista tanzano Julius K. Nyerere, en una apuesta tan decidida por la movilización de las masas, como la de Allende en Chile años antes. Pero, entre bambalinas, Manley trató de acercarse al FMI y estudió un primer paquete de ayuda, cuyas condiciones draconianas, acabó rechazando (¿os suena lo del “Rescate”?).

En medio del huracán de la campaña más sangrienta que se recordaba, y con la desesperanza popular por la muerte de Haile Selassie en el 75, Manley aguantó y polarizando aún más al electorado, acabó ganando de nuevo las elecciones del 76, incluso con un punto porcentual más que en el 72.

La influencia de Bob Marley entonces era tan trascendente local e internacionalmente, que no sólo su intento de asesinato copaba la actualidad política, también su reinterpretación del discurso de Selassie ante la ONU en “War”, cuya letra parecía dedicada a los críticos momentos que se vivían, o sus apariciones en el Smile Jamaica Festival y dos años después en el intento (fugaz y aparente) de reconciliación nacional entre Manley y Seaga en One Love & Peace Concert. Tanto, que casi tapaba como banda sonora de aquellas elecciones, las decididas intervenciones de otros como Max Romeo, que ya había contribuído a la campaña del PNP en 1972 con “Let the Power fall on I” y repetía ahora con “Socialism is Love”, además de su recordado álbum “War inna Baylon” (75).

Pero la victoria electoral aplastante de Diciembre de 1976 sirvió de poco frente a los problemas reales. Como diría el imprescindible Eduardo Galeano, “si el voto sirviera para cambiar algo, ya lo habrían prohibido”. Aunque con un nuevo gobierno copado por el ala izquierda del partido, con Donald K. Duncan a la cabeza como nuevo “Ministro de Mobilización Nacional”, en 1977 el nuevo PNP del “socialismo democrático” anunció a bombo y platillo el llamado “People’s Plan” que supuestamente introduciría la participación activa de los trabajadores en las fábricas y la democratización de la enseñanza. Sueño de un día. En Mayo de ese mismo 1977, agobiado por las sanciones internacionales y la necesidad interna de financiar sus anunciadas reformas, Manley firmaba con el FMI un acuerdo parecido al que antes rechazó, por el cual recibía un préstamo de 38M de libras para equilibrar supuestamente el déficit de su “deuda soberana” (¿os suena?), que en realidad fue el error más dramático que cometió el sueño revolucionario de la pequeña isla.

Junto con el acuerdo, se incluían toda una serie de recortes en gasto público que atacaban directamente el estándar de vida de los sectores más humildes de la población (estudiantes, desempleados), además de la obligación de someterse a continuos “test” internacionales por las delegaciones del FMI, que fracasaban una y otra vez, y a los que se supeditaba la continuidad de la línea de crédito abierta para JA, con lo que la imposición de nuevos recortes se sucedía una y otra vez (¿os sigue sonando? ¿Alguien sabe dónde queda Grecia?).

La confusión y el desánimo se apoderaron de la clase trabajadora y los desempleados. El coste de la vida se disparó sin control y la cocaína empezó a rodar tanto como las balas.
No en vano, el jefe local de la CIA, Norman Descoteaux impulsó por entonces un programa específico, según desvelaba Gary Webb en su controvertido libro “The Dark Alliance”, por el que la propagación exponencial de las armas y el tráfico de drogas en el caribe, fue asociada por la Agencia con el uso de los mismos matones para servicio del JLP y desestabilización callejera del gobierno de Manley y sus programas locales, con la figura de Jim Brown (el padre del actual Dudus Coke) y su fundación de la temible Shower Posse, así como las oscuras circunstancias de su muerte, ya con el JLP de Edward Seaga en el poder, tras incendiarse su celda al poco de rechazarse su apelación contra la extradición solicitada por USA, y tras sus sucesivas amenazas de hacer públicos todos sus vínculos políticos si la extradición se llevaba a cabo.

Así que conforme el sueño socialista se desmoronaba, la violencia y la miseria crecían y crecían, hasta que el JLP se hace con el poder en las peores elecciones de la historia, allá en 1980, con más de 1.400 muertos según algunas fuentes.

El apoyo rastafari a la vía político-parlamentaria se esfumó definitivamente, y se trasladó más a una apelación continua contra algo más difuso como “Babilonia”. Irónicamente en aquellas terribles elecciones, los dos partidos recurrieron de nuevo a la guerra sucia. El JLP utilizó sin permiso el tema “Crucial” de Bunny Wailer para ilustrar el fiasco de las promesas de cambio del PNP, del mismo modo que éste utilizó sin permiso el “Bad Card” de Bob Marley.

Tal vez por eso un desencantado Marley decía alto y claro en 1980: “La política no me interesa. Es negocio del diablo. Dicen que cambiarán Jamaica en tres meses y todos mienten. Juegan con la opinión de la gente. Todo lo que vemos que está pasando en Jamaica es que un montón de jóvenes, que todavía no pueden votar, mueren. A los políticos no les importa quiero decir, puede que estés enfermo, que necesites ver a un médico, pero a ellos sólo les importa que vayas a votar. Por eso no defiendo la política. Aquí viene un hombre como yo, diciendo No votes!. Rasta No Vote”. Bien que lo sabía cuándo en 1976 ya declaraba que los políticos le miraban como al aluminio (la industria nacional), es decir, por los beneficios que les pudiera reportar.

Con el JLP y las posses y el negocio de la droga entre el Caribe y USA en su máximo esplendor, y bajo el patrocinio de la era neoliberal iniciada por Reagan y Margaret Thatcher, las condiciones de depauperización de la Isla se hicieron todavía más insostenibles. Con el fín del gobierno revolucionario de Manley en 1980, el PNB de la Isla había caído un 25% y la inflación alcanzado un 325%. Una década después, cuando Manley recupera el poder en 1989, Seaga había pagado 443M de libras a los inversores extranjeros (de ellos 176M al FMI) y la deuda soberana del país se había multiplicado meteóricamente hasta los 2.2 billones de libras.

El gobierno socialista de Manley, como otros antes, jamás pudo remontar ni en los 70 ni en los 90, la pobreza insufrible de la Isla, ni la presión del capitalismo internacional. En 1984, las mentes conscientes que quedaban en la Isla, aún cantaban: “¿Estás listo para ponerte en pie y luchar contra la revolución de la derecha?” (Revolution – Dennis Brown). Un canto a la esperanza y la supervivencia. Amar en tiempos revueltos. Ahora decide cómo vas a ponerte a luchar contra la revolución de la derecha, en unos tiempos, en que como entonces, “los Gobiernos no gobiernan el mundo, Goldman Sachs y el FMI gobiernan el mundo”.

Carlos Monty. Octubre 2011

External Links for more info:
How the IMF wrecked Jamaica

Intelligence-Jamaica