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Capitulo 21: Jackie Mitoo, el mito revisitado

Posted on 25 Marzo 2013 in General by lupo

Últimamente parezco un metrónomo en este blog. Alterno un poco de clásico jamaicano con algún acercamiento a la actualidad de aquí o de allá. Con parecidos resultados, es decir escasa participación popular, aunque de vez en cuando con alguna aportación de calidad. Es lo que hay. Los baúles que de vez en cuando rescatamos del olvido desde la Isla del Tesoro, interesan a bastante pocos por estos lares, más allá de unos cuantos nombres populares. Me siento como Davis McAlary, el loco dj blanco de mi adorada serie de la HBO “Treme” clamando en el desierto para devolver a las viejas glorias estafadas de Nueva Orleans, un poco del respeto que la ciudad les debía.

Claro que hay más Indiana Jones de los que se piensa en busca del arca perdida, sobre todo anidando alrededor de algunos sounds, pero esos se guardan las gemas para sus shows y ni divulgan ni debaten fuera de ellos (excepción hecha del Hotdrop Puppa Shan en su arqueológico programa de radio semanal “Bass Culture”, y algunos más, menos visibles). Por eso, cuando Steven Fletcher y Juan Corbí (ex Naturals) me contaron su proyecto de montar un tributo en directo a la figura de Jackie Mittoo no podía contener el entusiasmo. No me extraña que Coxsone Dodd se echara una de sus escasas sonrisas cuando les preguntó en su visita a su Studio One en NYC, para grabar aquel álbum legendario con Jah Macetas del 95, cuál era su artista de referencia y le contestaron al unísono que el teclista de los Skatalites. Sí, a ellos les pasa lo mismo, están entusiasmados. Tanto que están pensando repetir y ampliar la experiencia piloto de forma estable. Si funcionara sería un triunfo de la MÚSICA (así con mayúsculas) sobre la publicidad y la moda del consumo pasajero.

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¿Porque, qué se sabe de Jackie Mittoo en España, además de que era el teclista de los Skatalites y de Studio One?. ¿Quién puede ponerlo en conexión con Jimmy Smith y Booker T. (sí, el de los MGs souleros, que hay que explicarlo todo), los reyes del hammond en los 60, si no es fuera de la escena reggae?. ¿Cuántos de los que compran y consumen reggae aquí saben que el teclado fue el instrumento clave en la evolución de la música pop de los 60 a la psicodelia y el funk de los 70 y que personajes como Ray Manzarek de los Doors o Sly Stone tenían tanta influencia en el sonido del momento como Jimmi Hendrix con la guitarra eléctrica?.

 

Me da la tentación de empezar con palabras grandilocuentes del tipo “fue el músico más influyente surgido de Jamaica con permiso de Don Drummond”. Pero me expongo a desviar los tiros por donde no es. Enseguida me saldrán los eruditos a recordarme que si Carlton Barrett con la batería qué, que si Tommy McCook con el saxo qué, que si Ernst Ranglin con la guitarra qué, que si acaso me olvido de Monty Alexander, que si… Así que vamos a dejar las comparaciones.

 

Pero verán Uds., es que hay pocos músicos por no decir ninguno más, que hayan estado presentes como Mittoo en todos los momentos decisivos de la música jamaicana como la conocemos, desde su génesis pura antes de la independencia hasta su muerte prematura en 1.990.

 

Claro que algunos dirán, bueno ya, pero es que solo hacía instrumentales y además hacía montones de versiones, así que no se puede comparar con los grandes del reggae. Craso error: Henri Mancini no era director de cine, sino compositor de bandas sonoras y su memoria pervive aun hoy día, muy por encima de la mayoría de las películas a las que puso música.

 

Algo así pasa con Jackie Mittoo: su órgano y su piano transformaban y mejoraban muchas de las versiones cantadas cuyo riddim el mismo había compuesto o adaptado. Hagan la prueba con este ejemplo. Cojan “My Riding Star” de Leroy Sibbles (al que por cierto había enseñado a tocar el bajo una década antes con un banda de jazz y con los Soul Vendors) para el sello Impact en 1976 con Augustus “Gussie” Clarke (palabras mayores) y compárenla con la adaptación instrumental de Mittoo en “Guiding Light”, y díganme sinceramente cual les da más placer, más riqueza musical.

No se me alboroten. Pueden hacer cuantas pruebas quieran en la estupenda página de www.whosampled.com porque la turbomix del órgano y el piano de Mittoo, lo mismo le pegaba a Alton Ellis (“Live & Learn” en “Division One” o en “Can I Change my Mind”) o a los Heptones –sus amigos y favoritos-, que transformaba a Marvin Gaye y nada menos que en “What’s going on” en el mismo año 72 en que se editaba, Cornelius Bros. & Sister Rose o Barry White. Busquen, comparen y si encuentran algo mejor … me lo traen.

Especialmente celebrado en su capítulo de covers y samplers cuando no existía la era digital y todo era cuestión de talento para destripar y reelaborar fragmentos de la música de otros (no como ahora que es solo cuestión de copia y pega con las librerías de turno, y si acaso darle a la función de cortar del original en el Serato o lo que utilicéis para editar). Es el caso de su himno “Darker Shade of Black”, o de como coger el “Norwegian Wood” de The Beatles (a los que por cierto prestaba especial atención entre los blancos, igual que a los Cream de Eric Clapton a los que hizo soul en su hit “Sunshine of your love”) y convertirlo en la simiente del inmortal “Pass the Tu-Sheng Peng” de Frankie Paul, ahí es nada.

Y esto me lleva a los himnos y la biografía oficial y oficiosa. Sabido es que Jackie Mittoo era uno de esos niños precoces que a la edad de 4 años ya había empezado a tocar el piano dada la insistencia de su abuela, profesora de música en su condado de Saint Ann natal, que a los 10 ya tocaba boogie-boogie y R’n’B de New Orleans en público, y andaba por Kingston aprovechando el recreo en el Instituto para organizar jams con sus dos colegas de pupitre, unos tales Tyrone Downie (luego en los Wailers) y Augustus Pablo. No digo más ná. Así que a los 13 ya estaba metido en las bandas locales The Sheiks y The Rivals.

Hagamos un alto aquí. Estamos en 1960-1961 y Jamaica ni siquiera conoce la independencia. Sigue siendo una colonia bananera de la Pérfida Albión donde imperan las big bands al estilo Duke Ellington, versión caribeña, especialmente los Dragonaires de Byron Lee que son quienes se llevan la pasta y las principales giras y actuaciones. Pero también están los Cougars, los Comets o los Cavaliers y entre tanto cubano y caribeño no jamaicano emigrado para reforzar las orquestas, recala un trinitense muy especial llamado Lynn Taitt con el que coincidirá por corto espacio de tiempo en The Sheiks. Taitt que había empezado tocando como casi todos en Trinidad el Steel Pan (los famosos tambores de aluminio y hojalata) se pasó a la guitarra justo cuando Byron Lee lo reclutó en una gira por la Isla vecina para reforzar los festejos de la independencia y decidió quedarse, así que cuando se formaron en 1963 los Skatalites, los dos dieron el salto, solo que guitarristas había muchos, teclista de esa versatilidad para tocar ska y R’n’B, solo uno. Así que al poco, Taitt formaría su propio grupo Lynn Taitt & the Jets y se convertiría en influencia esencial con la llegada del rock steady del que se dice que lo inventó musicalmente cuando Hopeton Lewis le trajo una acelerada versión primigenia de “Take it Easy”,Ken Khouri en el capo de la Federal le llamó para que lo ralentizara, porque de ska alocado ya tenía un montón sobre su mesa. Cuando Taitt bajó el ritmo, descubrió que le quedaban un montón de huecos para meter un piano aquí, unas líneas de bajo acá y zas… el rock steady había nacido y alumbraba muchas más posibilidades musicales.

Pero de Lynn Taitt, del que siguió siendo amigo hasta la muerte (el cover de “Napoleon Solo” fue su tributo personal a Taitt), el quinceañero Mittoo aprendió mucho. Por ejemplo a manejar los espacios en el ritmo, de forma que sus instrumentales se convirtieron en piezas únicas con entidad propia, a las que ni siquiera hacía falta la parte vocal, sin que parezca simplemente una version (y eso antes de la invención del dub) o la afición a poner títulos cinematográficos del momento. Si Taitt hacía con Baba Brooks “Magnificient Ska” jugando con el affiche de los 7 Magníficos o “El Casino Royal” de los Skatalites –otros que tal con el cine-, Jackie Mittoo no abandonaría en su larga carrera la costumbre, estuviera basada la música en la de la película de turno o no (“From Russia with Love”, “Mission Impossible”, “In Cold Blood” que daría incluso título a uno de sus álbumes de los 70, o hasta la serie de TV “IronSide”).

Pero más decisivo que eso, de aquellos aires de Second Line, como dicen en el Mardi Grass, el joven Mittoo aprendió la importancia de la dirección musical, en unos tiempos tan abigarrados de músicos venidos de todas partes en torno a los Federal Studios.

Por eso no es de extrañar que cuando los Skatalites se terminan oficialmente con el encarcelamiento de Don Drummond en 1965, tras el asesinato de su novia y gogó Margarita aquella nochevieja llena de Tía María, Ron, Marihuana y celos, el listo de Coxsone Dodd se fiche inmediatamente a Jackie Mittoo no sólo como teclista sino como compositor, arreglista, productor y lo que es más importante Director Musical de su Studio One.

Bajo distintos nombres como The Soul Brothers, Soul Vendors, Brentford Rockers y finalmente como Sound Dimension, puede decirse que en buena parte, el legado de los Skatalites siguió vivo, enriqueciéndose y evolucionando del ska y el R’n’B al rock steady y luego al reggae, gracias principalmente a la sabia batuta de Jackie Mittoo al frente de Studio One. El eslabón perdido entre unas y otras músicas se reconoce perfectamente en todas las grabaciones del periodo 66-69, hasta que la irrupción definitiva de Lee Perry y King Tubby cambian el panorama musical para siempre.

La lista de himnos y riddims que son piedra angular de la música jamaicana como “Real Rock” ó “Full Up”, la transformación de un mismo hit como el “You don’t love me (No, no, no)” de Dawn Penn en instrumental climático como solo su hammond sabía hacerlo (primero como “Loving You” con los Soul Vendors, después como el archiconocido “Ghetto Organ” ya en solitario), la nómina de éxitos inmortales y de artistas con los que trabajó (por ejemplo “One Step Beyond” como base del legendario “Bobby Bobylon” de Freddie McGregor), bien como teclista, bien como arreglista es tan infinita, que necesitaríamos un capítulo entero solo para detenernos en este periodo, el que más gloria le dio entre los amantes y coleccionistas del género.

Así que para compensar os dejo el link de www.roots-archives.com donde podéis revisar la inmensidad de su legado.

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Claro que alguno podrá alegar que con una nómina de músicos como la que tenía Soul Vendors o sea Studio One entre el 66 y el 67, con los guitarristas Eric Frater y Ernst Ranglin, Leroy Sibbles al bajo, Leroy “Horsmouth” Wallace en la batería y una línea de metales con Vin Gordon, Cedric Brooks y el ex Skatalite Don Bennet, así cualquiera. No se le podía atribuir todo el mérito de las composiciones a Mittoo, pero recordemos quien era el director, arreglista y productor. Y que gran parte de aquella producción imborrable se le acreditaba al propio Mittoo por Coxsone en los álbumes en solitario de la época “Evening Time” (con los Soul Vendors) y “Keep on Dancing”.

Cuenta la historia que precisamente los Soul Vendors cambiaron su nombre a Sound Dimension a finales de 1.967, cuando de vuelta de un viaje por Inglaterra, el guitarrista Eric Frater se trajo consigo una caja de ecos y efectos, llevando a Jamaica la influencia de la psicodelia rampante en aquel momento.

La anécdota no es irrelevante. Mittoo se traslada a Canadá en 1968 para ocupar un puesto remunerado en la Biblioteca Nacional, en plena ola de hit-by-hit de los Sound Dimension, aunque volvía con cierta regularidad a Studio One para seguir grabando con ellos hasta su disolución en 1972 (y si no podía, le sustituían Robbie Lynn o Richard Ace); siendo el primer gran artista jamaicano en establecerse en la nueva colonia de la Isla fuera de USA y UK, y en 1.971 graba un álbum sorprendente por su contemporaneidad con lo que sucedía en el resto del mundo: “Wishbone”, sin renunciar a su rico pasado caribeño, como se vería al año siguiente con otros dos álbumes indispensables como “Macka Fat” (1972, aunque registrado en su mayor parte dos años antes en Studio One, o sea en paralelo a Sound Dimension) y “Reggae Magic” que solo apareció en Canadá. Una versión remozada de la banda, con Robbie Lynn y Vin Gordon al frente, volvió a subirse a un escenario de Los Angeles el pasado Septiembre de 2012. Ojala visite España en algún momento de este 2013. Los del Rototom ya podían hacer un esfuerzo, ya.Jackie Mittoo - 1977 - The Keyboard King F

 

Después de aquello, acabado el periodo fundacional de la música reggae como lo conocemos, y ya con aires internacionalizados, Mittoo trató sin mucho éxito de incursionarse en el roots con un disco para la United Artists llamado “Let’s Put it All Together” (1975), pero es en los albores del dancehall analógico cuando su talento creativo revive de nuevo como el visionario virtuoso que era. En el 77 se ha dejado caer en el sello de Sly & Robbie “Third World” con el álbum “The Keyboard King”, y con los Aggrovators en la sección rítimica para el Lp “In Cold Blood”, pero lo más relevante llega con la época de la guerra de los showcase. De la mano de Bunny Lee graba en los estudios de King Tubby un “Showcase” con Ernst Ranglin y el también teclista Pablove Black entre otros y un “Showcase Vol.3” adicional ya a finales de los 70 incluyendo registros en Channel One y Dynamic Sounds, que refrescan y actualizan sus himnos de la factoría de Brentford Road, pero que son contestados con un misterioso pero fantástico “Showcase” de Coxsone para su marca de Nueva York, que incluía un elegante y desconocido cover de “No Woman, No Cry” solo con el coro femenino en las voces, todo eso mientras mantiene su intervención exhaustiva como teclista en cada disco jamaicano del momento, y frecuenta sobre todo la compañía de Sugar Minott, con el que curiosamente no llega a grabar nada que trascienda.

Como veis, Jackie Mittoo tuvo un papel protagonista en todas las épocas trascendentales de la música jamaicana. Forma parte del ADN del reggae por derecho propio, más allá de su talento como instrumentista virtuoso y ese sabor tan caribeño que es reconocido allá donde suene. En su batidora musical podéis encontrar góspel, R’n’B africano y misterioso, ska jovial, soul, mellow mood azucarado, modern jazz vibrante, rock steady inmortal, blaxploitation funky, psicodelia negra, pop blanco, roots paisajístico, imitaciones de bandas sonoras para cine, dub como recurso no como fin y hasta dancehall analógico embrionario. Hay pocos que hayan dado más a la música popular en general.

En los 80, se diluyó progresivamente de la primera fila quedándose más como productor y arreglista, sobre todo con la Youth Promotion de Minott y con el cantante de los Cimarons, Winston Reid, mientras luchaba contra el cáncer que se lo acabaría llevando en Diciembre de 1.990. Solo 3 meses antes había estado actuando en la gira de los Skatalites por el este americano como ya había hecho en el año anterior, incluso grabando unos meses atrás para el sello Wackies de Nueva York su álbum a la postre póstumo “Wild Jockey”.

Ahora que ya sabéis todo esto, solo nos queda reclamar para que nos devuelvan la “reggae magic”, el paraíso perdido que muchos echamos de menos en esta música nuestra. Sean los millonarios del Rototom o los modestos de Red, Gold & Green desde Valencia. No hay alma reggae sin el órgano del gueto.

CARLOS MONTY. MARZO 2013