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Capitulo 17: ¿Reggae sin Jamaica? 50 Aniversario

Posted on 22 junio 2012 in General by ACR Crew

La primera vez que Anthony B. vino a España me dijo: “no cantamos porque podamos cantar, sino porque tenemos un mensaje que dar”. Era el año 1999 en el Apolo de Barcelona. Un año después, tras estar picándole durante media hora, la memorable voz de Peter Morgan, de Morgan Heritage, me repitió lo mismo.

Así que si el mensaje, sea cual sea, está ineludiblemente unido al reggae de los mensajeros, y ese mensaje está indisolublemente ligado a Jamaica para ser representativo, creíble, ¿cómo hemos llegado al punto de que muchos fuera de allí rechacen la Isla como referente mundial del mensaje que ha hecho que el reggae sea universal?. ¿Es sólo pecado propio de la Isla de los mil excesos, o tiene algo que ver con nuestra propia prepotencia, tan clásica en nuestro eurocentrismo habitual? Probablemente haya un poco de todo, pero vamos por partes.

A poco que hayáis seguido la escena musical jamaicana más allá de las listas comerciales que salen de la Isla, sabréis que afirmar rotundamente que en la Isla del Tesoro ya no se hace reggae music porque todo lo que nos llega es Dancehall o porque incluso los artistas que incluyen reggae en su repertorio se han vendido al gran público, es bastante exagerado, por no decir falso.

La lista de nuevos nombres que se han ido incorporando desde el 2000 a la nómina de grandes mensajeros, warriors o no es cada vez más extensa: Fantan Mojah, Duane Stephenson y su memorable “August Town” del año pasado, el grupo Raging Fyah que vienen este año al Rototom con su deja-vu a lo Third World ó el mismo Protoje desmienten abiertamente esa teoría. Otros como el talentoso e impresionante J.O.E. (Jah Ova Evil) solo han traspasado las fronteras isleñas cuando se ha sabido de su fallecimiento el año pasado. Una verdadera tragedia para los que amamos los nuevos talentos genuinos. Por no hablar, claro, de nombres ya instalados en la senda reivindicativa rasta como I-Wayne o el gran Tarrus Riley.

De hecho no es casual que muchos elijan ambientaciones “country” o “yardie”en sus vídeos para dar más realismo al mensaje, alejándose de la Babilonia que representa Kingston, como hacía Marley de vez en cuando. Tampoco que muchos prueben con distintas versiones ortodoxas o comúnmente aceptadas del reggae como el lovers-rock, el country-rock y otras variantes, o que en sus riddims e instrumentaciones recuperen guitarras, armónicas y otros instrumentos clásicos.

El colmo lo representa la reconversión, sincera o no, de Busy Signal con la declaración de intenciones de su más que recomendable álbum de 2012 “Reggae Music Again”, justo ahora que acaba de ser extraditado por una acusación de hace más de 10 años de la todopoderosa DEA. Busy construyó su popularidad en Jamaica y fuera de ella principalmente sobre ritmos dancehall aunque nunca ocultó su vertiente más conscious, y como muchos otros antes (Buju, Beenie) su salto al reggae más ortodoxo puede ser permanente una vez solucione sus problemas legales como en el caso del primero, o más de conveniencia por mera moda como el segundo.

Moda. ¿Esa es la palabra clave? De lo que no hay duda es que desde hace un par de años ya se vienen observando síntomas de saturación con el leitmotiv “pum-pum/cocky-cocky” que con todo sigue siendo extremadamente popular como no podía ser de otro modo en una latitud tan caliente y pícara como la del Caribe. Muchos jóvenes (y no tan jóvenes) músicos de verdad reclaman en la Isla igualdad de oportunidades con el sobre-promocionado circuito dancehall pero, claro, luchar por la supervivencia de la música en directo y sus costes en la Isla, aunque sea en su 50º Aniversario, frente a la competencia desleal de la barata música enlatada en manos de los sounds en cualquier lugar, es tarea titánica en un lugar del mundo donde la sobre-explotación ultracapitalista de la música (sí, léxico Diego A.) ha llegado a un punto en el que se prescinde ya de la fabricación de los legendarios vinilos sobre los que se fundó la leyenda de la música reggae.

Pero de ahí a criticar a Masicka, Kemikal y tantos y tantos jóvenes en Jamaica, o los ingleses Gappy Ranks –rindiendo tributo a Studio One- y el Killer Stylo G. de “Call mi a Yardie” atreviéndose con el repertorio de Marley, todos ellos a punto de dar el salto sino lo han dado ya, porque rapean, o vacilan con un poco de calle o tratan de sacarse unos dólares, es tanto como maldecir el relevo generacional y negar que los que llegan tengan el derecho a convivir con el tiempo, las modas y las tecnologías con las que les ha tocado vivir. Ridículo.

Por eso me resulta aun más sorprendente que la mayoría de las críticas en Europa, provengan principalmente de los músicos de reggae, reclamando con una autoridad que aunque se hayan ganado en el escenario, siguen sin tener, que cualquier pasado fue mejor. En la confortable y segura Europa, aunque ahora esté en crisis financiera y social, pero donde todavía siguen existiendo circuitos más o menos estables de música en vivo (y sino, se toma el del rock, el blues o cualquier otro, prestado) y circuitos de instrumentos y músicos de segunda mano. No es la panacea precisamente, pero nada comparable con la precariedad y lo aleatorio de cualquier músico en Jamaica.

Así que dejemos de ver la paja en el ojo ajeno, y miremos primero la viga en el propio. Lo del dancehall hacen lo suyo en el formato showcase que tanto aborrecen los músicos de verdad, porque su pretensión artística no es la de un gran escenario durante dos horas, sino la dosis corta y superexplosiva del crack en dos minutos y medio de riddim para el baile. Los del reggae más clásico siguen vivos y coleando y si no les escuchamos es porque a la promoción internacional le compramos más rápido el phat pum-pum que la vuelta al campo, las raíces y lo sencillo. Eso no tiene swagga que comprar. Lo curioso es que en la Isla los dos estilos son primos hermanos, los dos conviven y se mezclan en el gusto popular. Así que menos lobos, y más poner el oído, que para criticones ya se las pintan ellos solos: “Rasta don’t fit suit & tie” (“el rasta no lleva traje y corbata”) es la última contra los imitadores de Addi Teacha.

“It’s a Natural Mystic blowing in the air”. Así fue siempre, y así siempre será. Sólo hay que agudizar el oído sin esperar que aparezca otro Chis Blackwell que nos lo sirva empaquetado en casa. Mientras, los amantes de la Isla que todo nos lo dio canten conmigo: “Eternal Father/bless this land/Guide us/with thy mighty hand”. Son días de aniversario. Es hora de ponerse en pie, y cantar el himno.

Carlos Monty. Junio 2012

 

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3 Comments for this entry

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indarra
24 junio 2012
21:05

Hola!
Como siempre, el artículo bueno y muy entretenido. Pero estoy en desacuerdo con algunas cosas, y me parece muy verdadera la apreciación de Rootikaly.
Yo tampoco catalogaría a Tarrus o Busy Signal como reggae roots, pero ni de lejos. Las cosas siguen su cauce por Jamaica, y no tengo nada que objetar a lo que se hace allí. Respeto pero no lo sigo. Y creo que es unánime la opinión de que es en Europa (tb en América) donde está el Roots ahora. Será porque somos acomodados, porque tenemos pasta y tiempo o por lo que sea, pero es verdad que es aquí donde se están invirtiendo más tiempo y mayores esfuerzos para apoyar y crear roots reggae y dub de calidad y a la antigua usanza.
Todos los grandes solo editan sobre producciones europeas. Será por algo, no??
Finalmente, Gentleman o Alborosie tampoco los metería en debate, porque también pertenecen a otra vertientes.

indarra
24 junio 2012
21:59

y qué quieres que te diga?? A mi estos franceses me suenan más a reggae roots que ragin fyah:

http://www.youtube.com/watch?v=xnmiiuGk66M

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