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Capítulo 15: New lovers rock: El riddim del sol naciente

Posted on 22 Marzo 2012 in General by ACR Crew

¿Japón?. ¿La casa del sol naciente?. Igual todavía te piensas que los nipones solo valen para imitar y hacer fotos, pero más quisiéramos nosotros en España tener una escena donde los artistas locales llenan estadios por sí solos, ganan concursos y el favor de festivales internacionales, y se codean entre multitudes con los más talentosos jamaicanos del momento. Y así desde los 80, cuando artistas como Freddie McGregor y Sugar Minott abrieron definitivamente el mercado japonés, después de que Marley, gracias al percusionista local Pecker hubiera introducido popularmente el género, tras visitas previas como las de The Pioneers en 1975.

Gracias al legendario Pecker incluso se grabaron en 1980 y nada menos que en Channel One y Tuff Gong, dos álbumes de colabos entre jamaicanos y japoneses, con la participación de figuras como Augustus Pablo, Sly & Robbie o The Wailers (“Pecker Power” e “Instant Rasta”) que convirtieron en clásico instantáneo el reggae jamaicano en la cultura japonesa. Pero hasta aquí la wickipedia para poneros al día. Estamos en 2012 y resulta que los japoneses se mueven hoy como ackee & saltfish en la tradición musical jamaicana por medio mundo.

La mayoría en Europa (UK aparte) no pasa de Mighty Crown, el tumultuoso y espectacular soundsystem, del que dos de sus fundadores aparecían en el documental de Nice Time “Hit me with Music” contando las desventuras de sus primeras visitas a Jamaica, como dos guiris más, años ha por el 93. Desde entonces, paso a paso, han puesto a su Yokohama local en la escena mundial del reggae, han ganado la copa UK y la mundial de clashes en 2004, hacen de anfitriones en Japón, desde Shabba y Cocoa Tea a Bounty Killer o Mavado, a embajadores fuera de él (por ejemplo en el reciente “Reggae 4 Japan” en NYC por el desastre de Fukushima), y sus puestas en escena van mucho más allá de un soundsystem, incluyendo bailarines, coreografías, video-proyecciones y mucho más. La agenda del Rototom debería tenerlos en cuenta para el escenario principal, si sabe lo que es bueno, lo que muchos ponen en duda ahora mismo, cuando el apoyo semi gratuito de los artistas locales va a bajar, como era previsible.

Si crees que la cosa queda ahí, vas listo. Hace unos cuantos años, cuando Cuatro pertenecía a Canal+ aun podían cazarse de madrugada algunas series interesantes de animación para adultos. Una de ellas, de las que me convertí en devoto absoluto, superada mi obsesión futurista por la legendaria “Ghost in the Shell” de los 90, se llamaba “Samurai Champloo”. Aquel manga con la estética de Tarantino en “Kill Bill 1” contaba con una banda sonora alucinante, a medio camino entre el hip-hop, el break-beat atmosférico, y sí… el reggae. De forma evocadora, una vocalista llamada Minmi te trasladaba desde los bosques de flor de loto con historias de samuráis outsiders y pendencieros a los delicados sabores del downtempo jamaicano que en UK se llamó Lovers Rock en los 80.

Minmi

Huelga decir que me quedé enganchado con aquella criatura educada en el soul y el jazz desde los 5 años, capaz de hacerme flotar en japonés, con pelotazos como “Ai no mi” o “Fly High”, su debut “The Perfect Vision” en 2002 del que se vendieron medio millón de copias nada menos y que, desde Osaka, se permitía codearse con Junior Kelly (“I’m your baby tonight”), Anthony B. (“Rastaman drive me crazy”) ó Morgan Heritage (“I love you baby”), y encima salir airosa. Hoy, Minmi, es una estrella internacional de crossover que igual hace Soca (en 2007 estuvo de guest star en el Carnaval de Trinidad, nada menos que con el influencial Machel Montano de anfitrión en el escenario), que hace hip-hop o aparece como portada de calendarios, tal es su presencia comercial en el imperio nipón, pero cada vez que se aproxima al registro reggae resulta tan solvente que no tiene nada que envidiar a cualquiera de las cantantes jamaicanas afincadas o nacidas en UK o la misma Jamaica. ¿Para cuando un dúo con Etana?.

Uno pensaría que se trataba de un caso aislado. Nada más lejos. Ahí está Likkle Mai, que se ha movido siempre en el registro jamaicano, desde que pasó a ocupar el micro al frente de la veterana banda japo de dub Dry&Heavy, en activo desde 1994. Si se te ocurre minusvalorarlos porque no les entiendes, olvídalo. Han sido anfitriones de Lee Perry, Mad Professor u Horace Andy, editado 4 discos en Japón y 3 más en Europa y USA, participan regularmente en el Womad, y desde que en 2005 inició su carrera en solitario, además de producir hit tras hit como “Roots Candy” y “Whatever will be”, se ha convertido en una verdadera personalidad internacional, auspiciando desde su programa de radio las visitas de personajes como Jah Shaka o Adrian Sherwood. Cuando tú tengas el mismo currículum me lo dices.

Likkle Mai

Pero lo que me convenció para escribir estas líneas, entre taza de sake y taza de sake (a falta de mi Appleton, bueno es el destilado caliente en invierno), es sin duda la irrupción para mis oídos, este año, de la musa del nuevo Lovers Rock, que me confirmó definitivamente de donde sacan la inspiración las geishas del reggae. Responde al nombre de Machaco (abstenerse los graciosillos con los chascarrillos), y su destacado papel en el hipnótico riddim “Ooh Baby”, del sello gaijin Manila Jeepney Rds., pasando por encima de Shola Ama o el mismísimo Maxi Priest, con el superhit “Rock to the Beat” que la emparenta directamente con las divas de otra época, de aquel paraíso ya perdido, y encima en japonés, me ha dejado noqueado desde las pasadas navidades.

“Rock to the Beat” no tiene nada que envidiar a las grandes de los 80, y cuando la escuchas cantar tan distante y contenida, de pronto, tienes la necesidad de mezclarla con el “Paradise” de Jean Adebambo, el “Six Sixth Street” de Louisa Mark, el “Rock the rythm” de Janet Key o sobre todo el “Black Pride” de Kofi y sus legendarias Brown Sugar (con la luego Soul II Soul, Caron Wheeler, entre otras). Ya, la mayoría no sabéis ni de qué hablo. Nunca habéis oído hablar de Sandra Cross o Carrol Thompson, a lo más de Deborahe Glasgow por aquellas wicked combinations con Shabba Ranks y Cocoa Tea. Ya ni mencionar a la pionera del género Ginger Williams y aquel “Tenderly” del 74. Pero os aseguro que hubo una época, en la que saber cantar, modular y ensoñar, ponerle sex-appeal, elegancia más que swagga, tributar a las enseñanzas de los clásicos en el soul y el jazz, ser fiel a la propia historia, pagaba réditos en las listas de éxitos. Duró poco, y su propia indolencia, donde el estilo estaba por encima del mensaje, acabó con su savoir faire, pero durante su fulgor, todos los grandes, de Dennis Brown a Sugar Minott se pusieron a sus pies.

Y ahora, se me aparece este fantasma nipón del pasado, desenfadada de aspecto, pero que lleva como cantante/DJ enrolada con el soundsystem japo Dynasty desde el 92 y que ha dejado al reggae internacional sin respiración, desde Bristol y Kingston hasta su Aichi natal. Y tema tras tema, su álbum de debut “Yumenonakani” es la recuperación de un paraíso que no encontrarás ni en Londres, Nueva York o Jamaica. Fresco, natural y delicioso, como la dieta ital bien especiada, después de una temporada de excesos.

He puesto solo 3 ejemplos de grandes divas japonesas, Minmi, Likkle Mai y Machaco. Por supuesto, también hay una escena dancehall, otra de reggae roots, y las correspondientes de hip-hop y derivados, y de pop y mainstream, pero en el sol naciente ahora mismo, las chicas cantan Lovers Rock. Vas y lo buscas!.

Carlos Monty. Marzo 2012